Entre paisajes, fe y memoria urbana: las historias detrás de los nombres de colonias

Entre paisajes, fe y memoria urbana: las historias detrás de los nombres de colonias

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12/04/2026 06:00
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

La historia de las colonias en la Ciudad de Guatemala está marcada por rasgos que van desde la fantasía hasta la topografía de un terreno. Casi de manera casual surge el nombre de un barrio o colonia.

En Guatemala es posible pasar de El Paraíso al Purgatorio en 31 minutos, al recorrer 9.3 kilómetros en automóvil. Eso no es ficción, es la realidad. Los nombres citados pertenecen a colonias situadas en la zona 18 de la capital, y no son necesariamente una excepción en el país.

Actualmente, la Ciudad de Guatemala tiene 431 colonias registradas, pero en los últimos años han surgido nuevos proyectos habitacionales, en su mayoría edificios de apartamentos. Estos se suman a la lista de comunidades de la capital.

La ciudad está dividida en 22 zonas, por medio de un trazo en espiral, método diseñado por el ingeniero Raúl Aguilar Batres, con estudios realizados de 1949 a 1953. Luego de ese análisis, se establecieron 15 zonas y, en 1964, ante el crecimiento poblacional, se crearon más áreas, hasta definir 21 zonas capitalinas. No existen las zonas 20, 22 y 23, porque el método aplicado por Aguilar Batres así lo sugirió, al quedar esos puntos en barrancos y terrenos inhabitables.

“En este territorio se asentó la Ciudad de Guatemala para crecer. Hubo decisiones políticas y planes de desarrollo que propiciaron el aumento poblacional y territorial de la ciudad”, destaca el sociólogo Marcos Osorio

Orígenes

En la actualidad, poner nombre a un área residencial conlleva un proceso de inscripción ante la municipalidad y el Registro de la Propiedad, pero en la década de 1950 era distinto: se basaba en las características del terreno, un acontecimiento político o el liderazgo de algún personaje, y ello dio paso al origen de algunos nombres de colonias en la capital guatemalteca.

En la zona 25 hay una comunidad llamada El Bebedero. Fue reconocida así porque en ese lugar funcionó un bebedero para reses, según registros de la Municipalidad de Guatemala. En ese mismo sector se ubica la colonia Santa Lucía Los Ocotes, llamada así porque los primeros vecinos eran devotos de Santa Lucía y en esa área abundaban los árboles de ocote. La combinación de la fe y las características del sitio dio origen al nombre. La zona 25 de la capital fue creada en 1971 —de las últimas en establecerse—, según los registros históricos de la comuna capitalina.

En la zona 21 existe la colonia Loma Blanca, ubicada en el sur, colindante con San Miguel Petapa. La comunidad se encuentra en una colina y, en la parte alta, al comienzo de su ocupación, tenía material rocoso blanco. Los vecinos, al observar esas características, decidieron nombrarla así. En la actualidad, se conservan documentos del registro del nombre ante la comuna, por lo que oficialmente así se conoce la colonia.

A tres kilómetros se encuentra la colonia Guajitos. Su nombre proviene de un árbol que abundaba en esos terrenos: el guaje, cuyo nombre científico es Leucaena leucocephala. El origen de Guajitos lo confirma la antropóloga Xóchitl Anaité Castro Ramos en una investigación realizada para el Centro de Estudios Folklóricos titulada Guajitos, la historia de una colonia de milicianos, agricultores y migrantes.

Según Castro Ramos, la fundación de Guajitos se remonta a 1882, con 110 manzanas, pero al principio era conocida como la Finca de los Guajes, y era propiedad de las familias Arrivillaga y, luego, Asturias. Esa colonia, en sus inicios, fue habitada por milicianos de Villa Nueva. “En la administración del general Justo Rufino Barrios se compraron varios terrenos para dividirlos y repartirlos entre los milicianos —que ayudaron en guerras—”, detalla la investigación.

Hace 75 años, en la zona 21 había terrenos en los que proliferaban los árboles de tamarindo, lo que originó el nombre de la colonia El Tamarindo. En esa época, esos árboles servían de sombra para las reses. Los vecinos conservan registros del origen del nombre y testimonios de que al inicio se indicaba la ubicación del lugar “por el camino de los árboles tamarindos”.

“Estos casos confirman que en las décadas de 1950 y 1960 las tierras en el sur se volvieron a fraccionar para crear nuevas colonias, y los habitantes eligieron el nombre por su flora; el árbol de tamarindo fue su identidad. La colonia aún existe”, resalta Osorio.

Colonia Venezuela zona 21
Esta es la colonia Venezuela de la zona 21 capitalina en la década de 1980 con terrenos desocupados. (Foto Prensa Libre: Rodrigo Fernández)

Identidad creativa

La colonia El Paraíso surgió en la década de 1970, como parte del crecimiento urbano en el norte de la capital. En esa época, el Instituto de Fomento de la Vivienda y el Banco Nacional de la Vivienda promovían nuevos proyectos habitacionales para familias de clase media baja. El nombre de ese complejo habitacional fue escogido por las inmobiliarias, debido a que el área tenía exuberante vegetación y nacimientos de agua. Según los registros de la Municipalidad de Guatemala, se buscaba “proyectar un paraíso alejado del bullicio” del área central de la ciudad.

En la misma zona, y a pocos kilómetros, se sitúa El Purgatorio, una colonia con numerosos problemas de infraestructura, cuya identidad no fue escogida por la municipalidad, sino por los vecinos. En la década de 1980, luego del terremoto de 1976, varias familias ocuparon barrancos con laderas muy pronunciadas. Eran sitios de difícil acceso, sin agua entubada, sin calles asfaltadas ni energía eléctrica, pero con aspiraciones de las familias que se asentaron allí.

Autobuses zona 18
Estos eran los autobuses que transitaban en la zona 18 capitalina en la década de 1950. (Foto Prensa Libre: cortesía Nueva zona 18 )

Los pobladores, al empezar a experimentar carencias, admitían que residir en esos barrancos era como el purgatorio, pues explicaban que no estaban viviendo “en el cielo, pero tampoco en el infierno”. Esa expresión se fue acuñando en el área y los vecinos comenzaron a identificar así el sitio, hasta formalizar su nombre. La colonia se ubica en el sector norte de la zona 18. Esa área cuenta con 124 colonias y es la que tiene más comunidades en la ciudad, según registros de la Dirección de Catastro de la Municipalidad de Guatemala.

No muy lejos, en la zona 17, se sitúa la colonia Casatenango. Se caracteriza por sus calles estrechas y casas pequeñas. Su territorio no es extenso, en comparación con otras del área. Se asemeja a comunidades del occidente del país, por la combinación de la palabra casa con el sufijo “tenango”, lo que la hace distinta, y algunos califican el nombre de gracioso.

Casatenango surgió por iniciativa de los vecinos, quienes decidieron identificar así a la comunidad. “Tenango” proviene del náhuatl y significa “lugar amurallado o pueblo fortificado”. Esta área estaba formada por terrenos privados que luego fueron ocupados en la década de 1970 por familias provenientes de Quetzaltenango, Totonicapán y Quiché.

Osorio explica que “algunos nombres son hasta nostálgicos y algunos vecinos tratan de recordar sus raíces en su nuevo hogar; así se entiende el origen de Casatenango”.

“Para mí, el nombre de Casatenango es bonito, es gracioso y, cuando uno dice que vive allí, hasta le piden que repita el nombre para asegurarse de que así se llama la colonia. Yo no soy de las familias fundadoras, llevo cinco años alquilando una casa, y me gusta el lugar”, relata Léster Chen, vecino.

colonia Maya zona 18
Vista panorámica de la colonia Maya en la zona 18 capitalina (Foto Prensa Libre: cortesía Josué Morales)

Paisajes

En las zonas 15 y 16 se ubica una de las colonias más conocidas de la capital: Vista Hermosa, dividida en dos sectores. El nombre surgió de sus características topográficas: los terrenos estaban sobre colinas con vistas al centro de la Ciudad de Guatemala. Este lugar empezó a desarrollarse en la década de 1950, y las inmobiliarias fueron las que registraron el nombre Vista Hermosa, según datos de la comuna capitalina.

La zona 14 cuenta con una serie de edificios de apartamentos y, entre las pocas colonias que conserva, está el cantón Victoria, el cual colinda con barrancos que conectan con Santa Catarina Pinula. Esa comunidad fue rural, y empezó a urbanizarse en la década de 1960. Es un cantón de clase media baja y está rodeado de residenciales de clase media alta. Su nombre, Victoria, es aspiracional, y fue elegido por vecinos, según las autoridades municipales.

En la zona 13 también hay colonias llamativas por su nombre. Muchos capitalinos, en algún momento, han llegado en autobús, taxi o caminando a Pamplona, y no se refiere a la capital de Navarra, España, sino a un sector del sur de la Ciudad de Guatemala. En la década de 1970, las fincas y el área rural de ese sector empezaron a cambiar con el desarrollo de nuevas urbanizaciones: Santa Fe, La Libertad, Aurora y Pamplona. Estas comunidades son objeto de estudio del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (Ceur), de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en la investigación Urbanización moderna.

El nombre de Pamplona, una colonia guatemalteca de clase media, “se registró por prestigio, en alusión al estilo europeo, con el fin de asemejarla a la ciudad española”, detalla la investigación del Ceur.

En el 2021 se habilitó un parque ecológico en Pamplona. zona 13 capitalina. (Foto Prensa Libre: Municipalidad de Guatemala)

Inspiración

La Miles Rock es una colonia que, hasta ahora, es de las dos comunidades que tienen nombre en inglés. La otra es Oakland. Fue fundada el 8 de mayo de 1958, y se rindió homenaje póstumo al ingeniero y cartógrafo Miles Rock, quien murió en 1901, y fue enterrado en el Cementerio General. Vivió varios años en Guatemala, contratado por el Gobierno, para definir límites territoriales con México.

Una investigación de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de San Carlos de Guatemala, publicada en el 2015, señala que actualmente en la colonia Miles Rock viven 125 familias, y todas se conocen. El presidente Miguel Ydígoras Fuentes, en 1958, entregó las primeras casas para inaugurar la colonia. Entre las primeras familias figuran Sánchez, Luna, García, Cabrera, Morán, Rivera y Sosa.

En 1950 se formó la colonia Carabanchel, en la zona 11 de la capital, cuando se fraccionó la finca Las Charcas y se empezó a urbanizar el sector. La inmobiliaria de esa época usó un nombre de origen español, tomado de un barrio de Madrid, para identificar a esa comunidad, y no por características locales.

En esa misma zona hay otras colonias con identidad distinta al resto: Mariscal, El Zompopero, Granai & Townson, Miraflores y Utatlán. Son algunas de las comunidades históricas de ese sector, el cual tiene un valor ancestral, debido a que fue allí donde se ubica la ciudad maya de Kaminaljuyú.

Oakland, en la zona 10, es distinta. Su nombre está inspirado en la ciudad californiana del mismo nombre. Fue llamada así porque muchos extranjeros que llegaron a Guatemala en las décadas de 1910 y 1930 se asentaron en ese sector, principalmente estadounidenses que trabajaban en minería, en el ferrocarril o en la embajada de ese país. Los terrenos en los que se formó eran propiedad privada y se extendían hasta la Avenida de La Reforma y el bulevar Los Próceres.

La urbanización de esa área residencial se dio en 1940, con la construcción de calles amplias y arboladas. En la década de 1980 empezó a transformarse en un área mixta, ya que pasó de ser habitacional a contar con inmuebles para oficinas. Oakland es considerada en la actualidad una colonia histórica y exclusiva de la zona 10.

Barrio Ciudad Vieja zona 10
En la zona 10 aún se conserva el barrio Ciudad Vieja y es uno de las comunidades de antaño de la capital. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Parajes y nombres

La zona 7 es una de las más populares de la capital y está integrada por 52 colonias. Hay varias comunidades con nombres creativos y significativos que se han convertido en históricos. La península Bethania es una de ellas y en su territorio hay más colonias, cada una con un nombre particular.

En los registros históricos de la Municipalidad de Guatemala se detalla que esa área fue una finca agrícola y, hasta la década de 1940 se le consideraba rural, en la que hubo cultivos de café, maíz, frijol, hortalizas, naranjas, aguacates, zapotes y jocotes.

En la década de 1960 se empezó a fraccionar la finca y, 20 años después, se consolidó como un sector habitacional. La topografía y la cercanía al río ofrecieron durante muchos años tierras fértiles y siempre se consideraron productoras de alimentos para el centro de la Ciudad de Guatemala.

La Municipalidad de Guatemala reconoce como colonia a la comunidad Niño Dormido, en la zona 7. Durante la urbanización, en la década de 1960, algunos sectores de la finca Bethania eran conocidos por su topografía o paisajes, y así surgió el nombre. Según los registros de la comuna, en los que quedaron documentados relatos de vecinos, en el lugar había dos colinas muy conocidas y, al observarlas, se formaba la silueta de un niño dormido; luego, el sitio fue identificado con ese nombre. Según los pobladores, en esa época se observaba la silueta de un niño acostado boca arriba, que se formaba al ver hacia el volcán de Agua y los cerros que lo rodean.

colonia Bethania zona 7
Esta es una vista aérea de 1952 del proyecto de vivienda en la finca Bethania con 620 casas. (Foto Prensa Libre: Ministerio de Comunicaciones)

En la misma área está Madre Dormida. Su paisaje hacia el sur —en dirección de las zonas 11, 12 y 21—, con montañas que rodean la ciudad, generaba la percepción de ver a una mujer acostada. En contraposición a Niño Dormido, este sitio comenzó a llamarse Madre Dormida y, en la actualidad, es colonia.

Hay otras colonias con nombres llamativos, como Amparo, Sakerti, El Granizo, San Martín, Ciudad de Plata, Centroamérica, Landívar y Tikal. Incluso una comunidad lleva el nombre del expresidente Kjell Laugerud. La colonia Cuatro de Febrero, ubicada frente a Bethania, se denominó así por el terremoto de febrero de 1976.

Los registros de catastros municipales definen a la zona 6, en 1920, como área de fincas y potreros situados al noroeste de la ciudad. Había terrenos conocidos como La Parroquia, Las Vacas, Jocotenango, Los Pinos y El Quintanal. Este último persiste como nombre de una colonia, pero su significado deriva de la palabra española quintana, que representaba un terreno rural, usualmente una quinta o parcela de cultivo ubicada fuera del área central urbana. El Quintanal significaba lugar de las quintas o de pequeñas fincas agrícolas.

En la zona 6 hay otras colonias llamativas por su nombre, como Fraternidad, Bienestar Social, Las Alondras, Noruega, La Reinita y Los Ángeles. Además, su territorio colinda con Chinautla, donde también hay poblaciones con identidad peculiar, como Jocotales, Cumbre El Guayabo y El Durazno.

Más nombres

El traslado de la Ciudad de Guatemala en 1776 y los procesos de expansión urbana influyeron en la formación de colonias y barrios, así como en sus nombres. La migración interna, los proyectos habitacionales y el desarrollo de infraestructura impulsaron el crecimiento de comunidades como San Pedrito, La Limonada y El Gallito, cuyos nombres surgieron de adaptaciones históricas, referencias naturales y elementos culturales propios de sus habitantes.

La Limonada está situada en una hondonada en la que hubo árboles de limón en la década de 1950. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Orígenes y razones

El historiador Fernando Urquizú explica que, para comprender el surgimiento de colonias, es necesario conocer la historia del traslado de la Ciudad de Guatemala hacia el Valle de la Ermita, en 1776. Este acontecimiento se da por el terremoto de 1973 que dejó con daños a la antigua capital, Santiago de Guatemala. Las autoridades de esa época empezaron a reproducir en el Valle de la Ermita lo que había en la anterior capital, y por eso se trasladaron los barrios y ciudades aledañas.

“Los primeros barrios fueron El Calvario, al límite sur de la ciudad. Se trasladó El Sagrario, San Sebastián y Candelaria; esos fueron los cuatro barrios principales de los que descienden los cantones. Estos cantones son los barrios dependientes de las cuatro parroquias, en estos templos se celebraban los sacramentos de la religión católica y era un mecanismo de control de la monarquía española hacia los contribuyentes. Esta forma de organización de la ciudad no fue estática porque se fundó la ciudad y creció con el capitalismo y bajo esta organización también estuvieron las rectorías”, detalla Urquizú.

El traslado de la Ciudad de Guatemala incluyó “los pueblos de indígenas que estaban en Santiago de Guatemala” resalta Ruano. Entre esas comunidades estaban San Pedro Las Huertas y Jocotenango, todo ocurre por el crecimiento y la necesidad de mano de obra para las nuevas obras. Es así como se forman los barrios periféricos San Pedrito, Villa de Guadalupe y Jocotenango.

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