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El mundo está cambiando
Se anuncian nuevas tendencias crecientes en las ideas políticas hegemónicas.
Los signos de cambio se incrementan. El descalabro socialista en las elecciones alemanas es ilustrativo. Los partidos con mayor apego a programas sin aceptar transacciones, esto es la izquierda, Die Linke, y alternativa por Alemania, AfD, han demostrado un claro crecimiento.
Las ideologías de la guerra fría solo sirven como insulto contra las opciones actuales de los jóvenes.
Por una parte, Die Linke manifiesta que los nuevos votantes la prefieren a las arcaicas opciones tradicionales. Clara muestra de la falta de confianza en los partidos de viejas ideologías que han gobernado ese país. Por otra parte, el aumento de la popularidad de AfD, con 145 escaños, lo sitúa como la segunda opción, después de los cristianos de CDU y CSU. Se había pedido el ostracismo bajo acusación de ultraderechista; pero, de nuevo, los jóvenes no están dispuestos a seguir las consignas de los líderes tradicionales. Cuando se les pregunta, el 19% apoya a la izquierda, mientras el 15% lo hace por AfD. Estas preferencias se duplicaron en una década. Los menores de 30 años son cerca del 15% del padrón alemán. Si la tendencia de mantiene, por el simple paso del tiempo, se generará un cambio político importante.
Existe un nuevo alineamiento. La quiebra política de las agrupaciones ideológicas del siglo pasado es una realidad. Muchos las levantan como fantasmas para acusar a las nuevas formaciones. No hay por qué preocuparse. Los comunistas y los neonazis son lo más deleznable para cualquier votante ilustrado. De esa cuenta se han abandonado las propuestas de dictadura del proletariado o, en el mejor de los casos, el de vanguardia socialista. No se esperan salvadores ni iluminados, pues terminan generando regímenes de privilegios, represión y faltos de libertad.
También se rehúye la propuesta nacionalista agresiva sustentada en un chivo expiatorio. El rechazo a la política inmigratoria se hace sobre bases prácticas y no por razones racistas. Se pide control de la criminalidad, terminar con el desorden urbano y evitar privilegios para recién llegados por encima de los servicios sociales de los ciudadanos nacionales. Es decir, la propuesta de la nueva derecha es razonada, no prejuiciosa. La mitología racista es ampliamente rechazada.
En las columnas de opinión de Prensa Libre se tienen apuntes certeros sobre el discurso de J. D. Vance, el 14 de febrero de 2025, en la 61ª Conferencia de Seguridad en Múnich. Señalo como problemas europeos: 1. El abandono de los valores históricos; 2. La realidad de la censura; 3. La guerra de Ucrania es un error falto de humanismo; 4. Existe tacañería para fortalecer a la defensa; y 5. La energía se encarece por extremismos ecologistas. América Latina necesitaría una puntualización crítica propia, semejante a la hecha en el viejo mundo. Aunque todavía no es manifiesto el rechazo a las ideologías del siglo pasado, vendrá.
Se puede tomar la actitud del hincha futbolero. Con el club, aunque pierda, sea fabolero o engañe a los árbitros. En algunos países se vota por tradición, aunque haya escándalos de corrupción: monetarios, políticos y hasta sexuales, se sigue escogiendo a las mismas gastadas posiciones. Lo deseable sería el votante informado, libre y comprometido con el futuro.
La democracia pide debate para formación de mayorías. No obstante, años de subordinación ideológica, no permite discernir, como hacen los jóvenes europeos. El viejo votante es un atento y seguro servidor del poder hegemónico. Ya cambiarán cuando la marea mundial esté más alta. Mientras tanto, se debe animar a los jóvenes a no temer al cambio para no acarrear fracasos, o volver sobre callejones sin perspectivas de alcanzar niveles de vida dignos.