La Hora había anticipado durante el fin de semana lo que para muchos era impensable, es decir que Walter Mazariegos dejara silbando en la loma a Consuelo Porras pese a que ella le dio protección y abrigo luego de la forma en que él logró convertirse en el Rector (obviamente no tan Magnífico) de la […]
La Hora había anticipado durante el fin de semana lo que para muchos era impensable, es decir que Walter Mazariegos dejara silbando en la loma a Consuelo Porras pese a que ella le dio protección y abrigo luego de la forma en que él logró convertirse en el Rector (obviamente no tan Magnífico) de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Porras estaba urgida de esa designación para garantizarse inmunidad para cuando tenga que dejar el cargo de Jefa del Ministerio Público, evitando así que pueda ser de alguna manera investigada por acciones u omisiones (sobre todo éstas últimas) en el desempeño de su cargo.
Y, según lo que pudimos establecer, sí había una especie de compromiso al respecto, pero a la hora de la verdad Mazariegos se volcó por otra candidatura, la de la abogada Julia Rivera, ex esposa del Secretario General de la Usac y muy cercano a Mazariegos, Luis Fernando Cordón. Ella es familiar de Radge Rivera Aquino, una de las piezas importantes en el peculiar y muy cuestionado proceso de elección de Walter Mazariegos.
Es incuestionable que seguir apostando por Porras, ahora que ya no tendrá otros 4 años para ser el mejor Consuelo de los actos de corrupción, es un precio muy grande que los mismos agentes de impunidad sopesan qué tan conveniente es. Mazariegos ya dio la respuesta y si alguien, pese a toda ilegalidad, se quedó en el puesto fue el Rector gracias al Consuelo de Porras.
Usando el buen chapín, no se puede decir que se quedó con los colochos hechos, no sólo porque no es colocha, sino porque aún confía en que pueda ser la escogida por la Corte Suprema de Justicia luego de que Claudia Paredes, muy cercana a Alan Rodríguez y también sancionada por Estados Unidos, fuera electa para presidir ese alto tribunal. Sin embargo, es obvio que en este sistema que ellos construyeron no existen lealtades, pues cada quien vela por el derecho de su nariz y el trabajo que Porras hizo para ayudar a muchos de los más grandes operadores y actores del régimen de corrupción y prostitución de la justicia fue intenso, pero a estas alturas ya no tiene nada que ofrecer toda vez que únicamente espera gozar de inmunidad.
Con la llegada de Claudia Paredes se le vuelve a abrir la puerta a Nester Vásquez y la carrera por llegar es como unos 100 metros planos en el callejón de la impunidad. Ambos darán todo por ganar, aunque sea uno de titular y otro de suplente.
La lealtad y el agradecimiento forman parte de cierto nivel de principios que, evidentemente, no marcan el rumbo de los grupos que pretenden mantener algo de poder. Y es que no olvidemos el peso que tiene el Ministerio Público porque de él depende que se puedan realizar investigaciones serias sobre diferentes hechos delictivos y si en vez de Porras llega algún abogado dispuesto a luchar por rescatar el sistema de justicia el cambio sería radical.
El desgaste causado por la forma en que durante ocho años se manejó la Fiscalía General de la República está pasando factura, pese a que los grupos que se beneficiaron por ello están activos y haciendo esfuerzos por preservar sus privilegios, pero la hasta ahora poderosa Fiscal se está quedando triste y sola.