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¿Cuál es el volcán más alto de Guatemala?
Guatemala cuenta con más de 280 volcanes, pero uno de ellos destaca por su imponente tamaño y es considerado el más alto del país y de Centroamérica y sigue siendo el principal accidente geográfico sagrado donde los pueblos mayas se asentaron durante milenios.
Los volcanes son aberturas en la corteza terrestre por donde es expulsado el material fundido y caliente (llamado magma), que se encuentra a gran profundidad en la Tierra. Este magma, al ascender a la superficie, escurre bajo el nombre de lava por los flancos de los volcanes.
Existen más de 10 mil volcanes sobre la superficie del planeta Tierra y otros varios millones bajo la superficie del mar. En Guatemala hay cerca de 288 volcanes, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).
El volcán Tajumulco está ubicado en San Rafael Pie de la Cuesta, Tajumulco, San Marcos, y es el volcán de mayor altitud, no solo de Guatemala, sino también de Centroamérica. Este cuenta con dos cumbres: la mayor, hacia el lado suroeste, con 4 mil 220 metros sobre el nivel del mar (msnm), y la menor, conocida como Cerro de Concepción, hacia el lado sureste, con 4 mil 100 msnm.
Según información del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), en sus laderas se cultivan papa, verduras y otros productos. También se distingue por sus bosques de pino.
Se encuentra a 325 kilómetros de la ciudad. Edgar Rivera, guía general de montaña y director de Kashem, explica que existen tres rutas para llegar a la cima: desde una muy fácil hasta una complicada.
La más sencilla permite ascender en un automóvil 4×4, y el recorrido podría durar dos horas. Otra ruta requiere aproximadamente cinco horas, y existe una más que puede tomar hasta 15 horas.
Desde su cúspide puede observarse toda la cadena volcánica, desde el Tacaná hasta el Chingo. Hacia el sur se aprecia el paisaje de la costa y el mar. Aunque la vista es impresionante, se observa cada vez más basura, y se recomienda a los turistas evitar este problema, así como a las autoridades tomar acciones, indica el experto.
Antes de subirlo
Cada volcán tiene diferentes niveles de dificultad, así que es importatne preparse física y mentalmente antes de ascender.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) comenta que entre las recomendaciones antes de subir un volcán destaca una planificación antes de realizar cualquier ascenso. “Es fundamental que los excursionistas consulten el pronóstico del tiempo, ya que el clima puede cambiar rápidamente. Además, se recomienda acudir a la municipalidad local para notificar la actividad planificada y seguir las instrucciones de las autoridades locales durante todo el recorrido”, explica la entidad.
Se sugiere coordinar con un guía turístico que conozca la zona y pueda identificar las áreas seguras para el ascenso, es importante utilizar ropa adecuada, preferiblemente de secado rápido, cargar solo lo esencial para evitar sobrecargar el cuerpo y llevar equipo esencial como un botiquín de primeros auxilios, suficiente agua, comida y una mochila resistente. Por su parte, Rivera agrega que es necesario prepararse para que lo único de que quejarse sea el cansancio y se disfrute la experiencia.
Por otra parte, los excursionistas deben mantener contacto constante con sus familiares y amigos, informando quiénes participan en el ascenso como un plan de comunicación para compartir el progreso de la actividad. En caso de emergencias, se debe alertar al 119 de la Conred o cuerpos de socorro de inmediato, proporcionando información precisa sobre la ubicación y el grupo.
Riqueza arqueológica
El volcán Tajumulco es la principal deidad geográfica y la representación natural de un templo para los habitantes de las tierras altas mayas, especialmente para la etnia mam, que lo considera la morada de sus antepasados. Con sus cuatro mil 222 metros sobre el nivel del mar, este volcán ha sido y sigue siendo el principal accidente geográfico sagrado donde los pueblos mayas se asentaron durante milenios.
Julio César Fuentes, originario de San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, se ha especializado en la investigación arqueológica independiente en las tierras altas del suroccidente de Guatemala. Cursó estudios en la carrera técnica y en la licenciatura en Arqueología en el Centro Universitario de Petén, de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Ha desarrollado un registro del patrimonio cultural y natural en la región, que incluye sitios arqueológicos habitacionales y rituales, además de monumentos, altares y estelas del paisaje ritual sagrado de la etnia mam del sur, en volcanes emblemáticos como Tajumulco, Tacaná e Ixtajel.
Fuentes explica que el volcán Tajumulco alberga una compleja diversidad ecosistémica a distintas altitudes, que ha servido como fuente de recursos naturales para los grupos humanos que lo habitaron desde sus faldas hasta la cima.
Esta diversidad permitió establecer una red comercial que se extendía desde las cuencas hidrográficas del río Naranjo y el río Suchiate hasta sus desembocaduras en el océano. Dichas fuentes de agua fueron vitales para la subsistencia humana, desde la última desglaciación hasta la domesticación de animales y el establecimiento de la agricultura.
Durante la adaptación al entorno se desarrollaron herramientas de madera, piedra y barro para fines domésticos y ceremoniales, mismas que fueron halladas en asentamientos a lo largo de las cuencas, desde la costa sur hasta las tierras altas. Entre los objetos de la parafernalia ritual se destacan la obsidiana y la cerámica, distribuidas desde el Tajumulco hacia otras regiones de la Guatemala ancestral.
El volcán fue una fuente de obsidiana que llegó a Soconusco y a otros sitios del área maya, junto con cerámica de tipo plomizo, característica del período Posclásico, como vasijas esfinge, que alcanzaron sitios en tierras bajas mayas —incluidos Kaminaljuyú, El Baúl, Tazumal y Chichén Itzá, hasta Tayasal—.
Complejo astronómico
El conocimiento propio de los calendarios mayas tuvo su origen en la región de Tajumulco, que sirvió como marcador natural del paso solsticial desde el volcán Tacaná. Este complejo volcánico representa lo que hoy se conoce como el Grupo E en los observatorios astronómicos precolombinos. En el sitio arqueológico de Tajumulco se han hallado elementos iconográficos en pinturas y monumentos que registran el transcurso del tiempo a través del movimiento del Sol. La observación astronómica de ciclos solares y lunares fue fundamental para la medición del tiempo y la celebración de rituales en honor de la vida y la fertilidad.
El Tajumulco es también una zona rica en minerales, como cuarzo, azufre, serpentina, lapislázuli y óxidos de hierro, utilizados en rituales y pinturas rupestres en sitios sagrados. Investigaciones independientes iniciadas en el 2020 han redescubierto estos espacios de arte rupestre.
Ancestros
Las exploraciones iniciales para registrar lugares de valor patrimonial en territorio mam permitieron el redescubrimiento del sitio arqueológico de Tajumulco.
Desde entonces, se han hallado nuevas pictografías en diversas técnicas y colores, predominantemente en tonos rojizos, con algunas representaciones en anaranjado y turquesa sobre superficies de roca basáltica gris. Desde el 2022, los avances en el análisis iconográfico se han presentado anualmente en el Simposio de Investigaciones Arqueológicas de Guatemala, y se han revelado prácticas y saberes ancestrales desde los períodos Paleoindio y Arcaico hasta el Posclásico.

Reconocimiento arqueológico
En el 2022, fuentes llevó a cabo el estudio titulado Reconocimiento arqueológico en pinturas rupestres del volcán Tajumulco, San Marcos. Se ha determinado que la pintura rupestre en el espacio sagrado cumplió una función ritual orientada a promover la salud y el bienestar, tanto de humanos como de plantas y animales, en ámbitos individuales y colectivos.

Este sitio fue visitado por diferentes especialistas en curación, tales como hueseros, yerberos y parteras, quienes también llevaban a cabo rituales para propiciar la fertilidad de los campos por medio de ceremonias petitorias de lluvia, además de ritos de iniciación relacionados con la fertilidad humana y animal. Estos rituales y prácticas están plasmados en los paneles de roca basáltica del sitio sagrado.
Complejo astronómico
El conocimiento propio de los calendarios mayas tuvo su origen en la región de Tajumulco, que sirvió como marcador natural del paso solsticial desde el volcán Tacaná. Este complejo volcánico representa lo que hoy se conoce como el Grupo E en los observatorios astronómicos precolombinos. En el sitio arqueológico de Tajumulco se han hallado elementos iconográficos en pinturas y monumentos que registran el transcurso del tiempo a través del movimiento del Sol. La observación astronómica de ciclos solares y lunares fue fundamental para la medición del tiempo y la celebración de rituales en honor de la vida y la fertilidad.
El Tajumulco es también una zona rica en minerales, como cuarzo, azufre, serpentina, lapislázuli y óxidos de hierro, utilizados en rituales y pinturas rupestres en sitios sagrados. Investigaciones independientes iniciadas en el 2020 han redescubierto estos espacios de arte rupestre.