Evaluación del presidente Arévalo por CID Gallup
Arévalo debería revisar con mucho cuidado su actuar, su toma de decisiones y a su equipo.
La Fundación Libertad y Desarrollo publicó la semana pasada el estudio de opinión publica de CID Gallup de una encuesta llevada a cabo entre el 12 de septiembre y el 1 de octubre. Los principales resultados de la encuesta son: 1) El 78% desaprueba la labor presidencial de Bernardo Arévalo, 74% califica el desempeño como malo y muy malo. La aprobación cayó del 34% en mayo al 17% en septiembre. 2) 89% considera que el país va por el rumbo incorrecto. 3) 81% ve que el gobierno no resuelve su principal preocupación familiar. 76% dice que el costo de la vida ha aumentado mucho en los últimos cuatro meses. 58% afirma que su economía familiar está peor o mucho peor que hace un año. 51% reporta que en el último mes le faltó dinero en alguna ocasión para comprar comida para su familia, y 4) 68% percibe que el crimen y la delincuencia aumentaron en los últimos cuatro meses.
Esta evaluación es la peor de un presidente en la era democrática, que se inició con Vinicio Cerezo en 1986. Siendo este el tercer año de su mandato, el mandatario Arévalo debería revisar con mucho cuidado su actuar, su toma de decisiones y a su equipo.
Un punto que no está medido en la encuesta, considerando las fechas, es el desgaste político por el que pasan el mandatario y el diputado Jonathan Menkos, quien dejó el cargo el 30 de septiembre como ministro de Finanzas para irse a presidir el Banco de Guatemala y la Junta Monetaria, de manera ilegal, al día siguiente. Con el tropiezo del plan, ya que la Corte de Constitucionalidad lo suspendió el 8 de octubre, regresó al Congreso el martes 13, a solicitar un nuevo permiso para regresar al cargo de ministro de Finanzas, cargo ocupado por la exviceministra Débora Eunice Alvarado Franco, a partir del 1 de octubre. Francamente, se ve muy mal lo realizado y seguro le hará más daño al presidente.
Me gustaría preguntarle qué porcentaje estima ahora que se va en corrupción.
El Presupuesto 2027 fue presentado al Congreso por Menkos el mes pasado. En este hay que mantener la vigilancia permanente por la ciudadanía, la opinión pública, los medios de comunicación y hasta la comunidad internacional, especialmente porque se ha utilizado para los fines de corrupción. Esto se ha venido señalando desde el 2024, vía la ampliación presupuestaria y luego en los presupuestos 2025 y 2026, tergiversando el concepto de gasto extraordinario. Asimismo, se ha dado por medio del uso cuestionado de fondos de algunos diputados distritales, principalmente por medio de alcaldes en el interior del país, en trabajos clientelares con difícil auditoría.
Quizá un buen mensaje por X de una embajada clave ayude a detener la aprobación sin análisis, sin discusión, sin correcciones y sin fuentes de financiamiento. Bernardo Arévalo decía en campaña, en 2023, que el 40% del presupuesto se iba en corrupción. Me encantaría preguntarle qué porcentaje estima ahora que se va en corrupción y cuánto más se irá en las campañas políticas de 2027 con el dinero de todos los guatemaltecos.
La elección del contralor general de Cuentas, Elfego Odair Castañón González, para el período 2026-2030 no puede pasar desapercibida. Fue electo con 154 votos y no siendo el mejor calificado en el proceso. Si bien tiene experiencia de más de una década en cargos en la Contraloría, siendo su último cargo el de subcontralor administrativo, previo a la elección, no deja de impactar el número de votos que obtuvo. El ruido es que el oficialismo lo consiguió, producto de las negociaciones del Presupuesto 2027. Recordemos que la Contraloría es la encargada de otorgar o denegar los finiquitos que acreditan la solvencia con el Estado, lo cual se convierte en un documento clave que habilita o detiene candidaturas.
La nueva primavera no logró los resultados prometidos a la ciudadanía. Toca estar vigilante de los eventos políticos, mediáticos y legales hasta la convocatoria a elecciones.