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Maga estima una afectación del 27 % en los cultivos de maíz por el déficit de lluvias y activa protocolo de respuesta

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Maga estima una afectación del 27 % en los cultivos de maíz por el déficit de lluvias y activa protocolo de respuesta
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Guatemala comienza un nuevo ciclo climático con daños en la producción agrícola, particularmente en los cultivos de maíz, según estimaciones del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga) estima una afectación del 27% en los cultivos de maíz en Guatemala, en medio de las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño. Las autoridades advierten que las altas temperaturas, el déficit de lluvias y los períodos de sequía podrían continuar durante los últimos meses de 2026 y extenderse hasta principios de 2027.

Rafael López, director de Información Geográfica, Estratégica y Gestión de Riesgos del Maga, explicó este lunes 12 de octubre, en una entrevista con Prensa Libre y Noticiero Guatevisión, que el país comienza este nuevo ciclo climático con daños registrados en la producción agrícola, particularmente en el maíz, uno de los principales alimentos de consumo nacional.

Según el funcionario, las condiciones climáticas actuales representan un desafío para el sector agropecuario, debido a la combinación de temperaturas elevadas, disminución de las precipitaciones y lluvias intensas de corta duración.

“Estamos empezando un fenómeno de El Niño con evidencia de afectaciones”, dijo López al referirse a los daños observados en los cultivos de maíz.

López indicó que el Maga mantiene activo su Comité de Emergencia, presidido por la ministra de Agricultura e integrado por viceministros y directores de distintas dependencias.

Explicó que, como parte del Plan Institucional de Respuesta, se activó el protocolo número uno, correspondiente a la comunicación institucional.

Este mecanismo permite mantener conectadas las 22 sedes departamentales del Maga, el sistema de extensión rural y las direcciones ubicadas en la capital, con el propósito de recopilar información sobre las condiciones agrícolas y coordinar la asistencia técnica.

López informó que las autoridades evalúan las zonas donde se han registrado daños para determinar la magnitud de las afectaciones provocadas por el déficit hídrico y las temperaturas elevadas.

El monitoreo también incluye al sector pecuario, debido a que la variabilidad climática puede afectar la alimentación, la disponibilidad de agua y la salud de los animales.

Según el funcionario, el Maga comenzó a implementar acciones anticipadas en marzo de 2026, cuando se activaron las primeras alertas relacionadas con las condiciones climáticas.

Desde entonces, la institución ha dado seguimiento a las altas temperaturas, las lluvias convectivas y los períodos de canícula prolongada.

El director explicó que, aunque El Niño suele relacionarse con una disminución de las lluvias, también pueden registrarse precipitaciones torrenciales provocadas por las temperaturas elevadas.

Estas lluvias convectivas se caracterizan por ser de corta duración, pero de alta intensidad, lo que puede ocasionar acumulaciones de agua y daños en determinadas áreas agrícolas, advirtió.

Para octubre, noviembre y diciembre de 2026, el Maga prevé que continúen las temperaturas elevadas en distintas regiones del territorio nacional, particularmente en el sur y norte del país.

López dijo que estas condiciones podrían combinarse con un déficit de lluvias y la persistencia de precipitaciones intensas y localizadas.

El funcionario advirtió que algunos de estos efectos podrían mantenerse durante los primeros meses de 2027, aunque aclaró que todavía no existe una estimación definitiva sobre la duración del fenómeno.

Para contar con una perspectiva más precisa, el Maga espera los resultados del Foro Climático Centroamericano. En esta reunión participan especialistas en clima de distintos países de Centroamérica, quienes elaboran perspectivas regionales sobre las condiciones meteorológicas de los próximos meses.

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) participa en representación de Guatemala y es la institución encargada de trasladar la información climática que servirá de base para los análisis nacionales.

Según López, el próximo pronóstico permitirá evaluar las condiciones previstas entre diciembre de 2026 y abril de 2027.

Con esa información, el Maga actualizará sus análisis agroclimáticos y las recomendaciones dirigidas a los productores.

Para leer más: Clima en Guatemala: lluvias darán un breve respiro, pero El Niño prolongará la sequía

Por el momento, el Maga no cuenta con una fecha definitiva para la finalización de los efectos de El Niño, debido a que las proyecciones dependerán de la información que presenten los especialistas regionales.

En cuanto a la respuesta institucional, López explicó que el ministerio mantiene coordinación con la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

Además, el Maga participa en mesas técnicas interinstitucionales para evaluar riesgos, compartir información y coordinar acciones de apoyo a las poblaciones afectadas.

El funcionario señaló que estas actividades forman parte del sistema nacional de respuesta ante emergencias y buscan atender las consecuencias que puedan registrarse en los sectores agrícola y pecuario.

Programa para mejorar el aprovechamiento del agua

Además del monitoreo, el Maga desarrolla el programa Suelos y Agua para el Futuro, una iniciativa orientada a mejorar el aprovechamiento del agua y las condiciones de los terrenos destinados a la producción.

Según López, el programa contempla capacitaciones sobre diseños hidrológicos y características de los suelos, para que los productores puedan implementar prácticas que favorezcan la captación y conservación del agua.

Hasta ahora, aproximadamente 600 técnicos han recibido capacitación a escala nacional, con la finalidad de replicar estos conocimientos en distintas comunidades.

El director explicó que una de las prioridades es evitar el desperdicio de agua de lluvia, especialmente ante escenarios en los que las precipitaciones pueden ser menos frecuentes, pero más intensas.

Para ello, se promueve la planificación de las parcelas según las características del terreno y la manera en que circula el agua.

Recomendaciones para los sectores agrícola y pecuario

En el caso de los cultivos, el Maga recomienda evitar las labores agrícolas cuando los suelos se encuentren saturados, debido al riesgo de encharcamientos y daños en las plantaciones.

También aconseja reforzar la base de las plantas con tierra, colocar soportes cuando sea necesario y mantener una vigilancia constante para identificar enfermedades causadas por hongos.

Estas medidas buscan reducir los daños asociados a las lluvias intensas que todavía pueden presentarse en determinadas regiones del país.

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Para el sector pecuario, las recomendaciones incluyen mantener los corrales y las áreas de resguardo con sistemas adecuados de drenaje, evitar la acumulación de agua y garantizar el suministro de agua limpia y alimento seco.

Asimismo, el Maga aconseja proporcionar refugio al ganado durante las precipitaciones intensas y revisar periódicamente a los animales para identificar posibles enfermedades respiratorias o lesiones.

López indicó que estas recomendaciones se actualizan y difunden semanalmente, de acuerdo con las condiciones climáticas observadas en el territorio nacional.

Estimación sobre pérdidas económicas

Sin embargo, durante la entrevista no se precisó la cantidad de hectáreas de maíz afectadas, el número de productores perjudicados ni las pérdidas económicas asociadas al 27% de afectación reportado, es una estimación.

Tampoco se detalló si el ministerio contempla entregar asistencia económica directa, semillas u otros insumos a los agricultores que registren daños en sus cultivos.

El Maga continuará recopilando información mediante sus sedes departamentales y el sistema de extensión rural, mientras espera las nuevas proyecciones climáticas para determinar las medidas que deberán implementarse durante los próximos meses.

La evolución de El Niño será determinante para establecer los riesgos que enfrentará la producción agrícola entre finales de 2026 y principios de 2027, especialmente en las regiones donde el déficit de lluvias y las altas temperaturas ya afectan los cultivos.

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