El lado oculto de la inteligencia artificial: crear imágenes puede gastar hasta 5 litros de agua

El lado oculto de la inteligencia artificial: crear imágenes puede gastar hasta 5 litros de agua

Convertir fotos al estilo Studio Ghibli con IA es viral, pero ¿a qué costo? Detrás de esta tendencia, se esconde un grave riesgo ambiental: estudios advierten que, para 2027, el uso masivo de inteligencia artificial podría consumir hasta 6,600 millones de m³ de agua.
31/03/2025 18:30
Fuente: Prensa Libre 

La inteligencia artificial (IA) es una herramienta indispensable para las nuevas generaciones, utilizada para crear informes, buscar información e incluso generar imágenes al estilo Studio Ghibli. Sin embargo, detrás de esta tecnología se esconde un grave riesgo ambiental que amenaza la supervivencia humana, al afectar directamente uno de los recursos más vitales para su existencia: el agua.

Las redes sociales se han llenado de imágenes generadas por inteligencia artificial, cuyo ingenio para transformar una fotografía en un formato de caricatura la ha convertido en tendencia. No obstante, esta popularidad podría estar agotando las reservas de agua potable, ya que los centros de datos requieren refrigeración constante para mantener los servidores a una temperatura adecuada y evitar el sobrecalentamiento.

Un estudio realizado por la Universidad de Colorado Riverside y la Universidad de Texas Arlington detalla que la elaboración de una sola imagen generada por IA representa el consumo de 2 a 5 litros de agua, dependiendo de la energía que utilicen los servidores, que, al sobrecargarse, requieren más potencia y, por lo tanto, más enfriamiento.

El estudio “Haciendo que la IA sea menos sedienta” destaca que, para desarrollar una imagen al estilo Studio Ghibli basada en una fotografía, el servidor puede consumir hasta 3.45 litros de agua en promedio, mientras que las imágenes generadas desde cero consumen un porcentaje aún mayor.

Aunque podría pensarse que solo la generación de imágenes requiere este tipo de recursos, la realidad es que la creación de texto también representa un gasto considerable de energía y agua. El estudio resalta que la generación de un texto de 100 palabras mediante ChatGPT u otra herramienta de inteligencia artificial consume al menos 519 mililitros de agua potable, es decir, medio litro.

Una crisis ambiental latente

La preocupación ambiental aumenta al entender que el uso de la IA incrementa exponencialmente el consumo de agua potable. Aunque el planeta está compuesto en un 70 % de agua, solo el 3 % es apto para el consumo humano. Más de dos tercios de esta agua se encuentran almacenados en glaciares, que son otro recurso esencial para regular la temperatura de la Tierra.

El Informe Ambiental de las Naciones Unidas detalla que casi dos tercios de la población mundial sufren una grave escasez de agua al menos un mes al año, lo que podría empeorar drásticamente en los próximos años si el consumo de agua sigue incrementando por parte de las empresas desarrolladoras de la IA y de los avances tecnológicos.

La proyección para 2030 advierte que cerca de la mitad de la población mundial enfrentará un grave estrés hídrico, agravando aún más la brecha en el acceso a este recurso vital, que ya es escaso en algunas regiones del mundo en este momento.

¿Por qué no se utiliza agua salada para enfriar los servidores?

A pesar de que se ha planteado la posibilidad de utilizar agua salada en estos sistemas, esta opción no es viable debido a los graves daños que podría ocasionar. El agua salada provoca corrosión en materiales como el acero, el aluminio y el cobre, que son comúnmente utilizados en los sistemas de enfriamiento. Esta corrosión deteriora las tuberías, bombas y componentes internos, lo que podría comprometer gravemente la infraestructura de los centros de datos.

Expertos detallan que la sal acelera el proceso de oxidación, dañando rápidamente el equipo. Además, este tipo de líquido reduce su capacidad para absorber y transferir calor de manera eficiente, lo que impide su uso en sistemas de enfriamiento para servidores. Por estas razones, solo el agua potable puede utilizarse en estos procesos, incrementando así la demanda de este recurso vital.

The Washington Post explica que, cada vez que se utiliza la IA, ya sea ChatGPT u otra herramienta de inteligencia artificial, sus servidores ejecutan miles de cálculos para recabar información y desarrollar, en un tiempo reducido, un texto coherente. Este proceso implica el uso de agua para refrigerar los equipos y mantenerlos en funcionamiento, ya que los servidores generan calor al sobrecargarse.

Este proceso hace que el calor generado en los servidores sea direccionado a las torres de refrigeración, donde es expulsado a través del vapor.

Los estudios desarrollados para analizar esta problemática estiman que, a nivel mundial, la IA podría generar una extracción de entre 4,200 y 6,600 millones de metros cúbicos de agua para 2027, cantidad que es consumida anualmente por un país como el Reino Unido.

Otro de los problemas que la IA ha generado es el consumo de energía eléctrica. Según datos del Departamento de Energía de EE. UU., estos centros requieren grandes cantidades de energía para desarrollar sus respuestas y almacenar sus datos, por lo que se estima que, para 2028, la energía eléctrica aumente un 300 %.