¿Es posible un ataque militar a los cárteles en Guatemala? El impacto de la estrategia de EE. UU. en la región
Desde el inicio de su segundo mandato como presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump comenzó una guerra contra el narcotráfico. Su retórica no se ha quedado solo en eso, sino que se transformó en acciones puntuales como los bombardeos a lanchas en alta mar, u operativos en tierra, como ocurrió recientemente en Ecuador. […]
Desde el inicio de su segundo mandato como presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump comenzó una guerra contra el narcotráfico. Su retórica no se ha quedado solo en eso, sino que se transformó en acciones puntuales como los bombardeos a lanchas en alta mar, u operativos en tierra, como ocurrió recientemente en Ecuador.
Poco a poco, el Gobierno de EE. UU. avanza en su estrategia de lograr la mayor intervención posible en los países de la región, en un segundo episodio de la doctrina Monroe, que en el siglo XIX partía de la premisa de “América para los americanos” y con la cual se justifican las intervenciones de la potencia mundial.
Algunos la han dado por llamar doctrina Donroe, en alusión al nombre del actual mandatario estadounidense.
En febrero de 2025, Trump designó como terroristas a una decena de organizaciones de narcotráfico y pandillas que operan en Latinoamérica, lo cual abrió las puertas para operativos posteriores. Varios países también lo han hecho, incluido Guatemala, que encuadró a las maras bajo el mismo denominativo.
En septiembre del mismo año, las autoridades estadounidenses comenzaron a bombardear lanchas que supuestamente transportaban drogas, en un plan que se bautizó como Operación Lanza del Sur. Medios de comunicación contabilizan que hasta ahora han ocurrido más de 40 bombardeos en el mar Caribe y en el Pacífico que dejaron más de un centenar de fallecidos.
Aparte de dichas acciones, la estrategia antidrogas de Trump también incluye herramientas diplomáticas, amenaza de aranceles, políticas en salud pública y, recientemente, la firma del plan Escudo de las Américas, el cual incluye una estrategia que permite el uso de “fuerza militar letal” en contra de las organizaciones criminales.
En su discurso inaugural, el pasado 7 de marzo, en Florida, Trump sugirió a los países firmantes que podrían utilizar misiles estadounidenses si lo solicitaban. “Si ustedes quieren, pueden usar nuestros misiles. “Son bastante precisos”, expuso el mandatario estadounidense en el evento frente a 12 jefes de Estado.
Aunque a la cumbre no fue invitado el presidente Bernardo Arévalo —entre otros—, el ministro de la Defensa Nacional, Henry Sáenz, sí lo hizo. Dos días antes participó en la Conferencia de las Américas contra los Cárteles que también tuvo lugar en Florida, y que fue un evento estrechamente relacionado con la cumbre, ya que se habló de las estrategias puntuales para el combate al narcotráfico.
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Todas estas acciones, se dan luego del perdón al ex presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, condenado por tráfico de drogas en una corte estadounidense. Analistas y políticos americanos han expresado preocupación por la medida, toda vez que envía un mensaje confuso en torno a los criterios de la política antidrogas.
ACCIONES
Analistas consultados por La Hora anotan que los puntos abordados en ambos encuentros sugieren que existe la posibilidad de que EE. UU. ejecute operaciones por tierra, como la ocurrida recientemente en Ecuador, donde fue bombardeado un supuesto centro de manejo de drogas cerca de la línea fronteriza con Colombia.
En los encuentros en Florida se hizo referencia a los cárteles de la droga, no como criminales, sino como “ejércitos paralelos” y “terroristas”.
En la Conferencia de las Américas contra los Carteles (donde participó el ministro Sáenz), el subjefe de Gabinete de la Casa Blanca y asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, dijo que los grupos de narcotraficantes son como el Al Qaeda o el Estado Islámico del continente americano. Además, señaló que es preciso combatirlos con la fuerza militar más que la legal. “La razón por la que esta cumbre es de militares y no de abogados es porque solo pueden ser tratados con el poder militar”, enfatizó en su discurso.

En esa línea, dijo que los “derechos humanos que vamos a proteger son los de los ciudadanos pacíficos”.
Por su parte, el secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, advirtió que si los países de Latinoamérica no actúan contra el “narcoterrorismo”, EE. UU. tomará la iniciativa de manera unilateral. “Estados Unidos está preparado para enfrentar estas amenazas y pasar a la ofensiva; solo, si es necesario”, apuntó en la misma Conferencia.
Esto ya había sido anunciado por el propio Trump, en enero pasado, en una entrevista con la cadena Fox News, cuando criticó el papel que México ha jugado en la lucha contra los cárteles, al punto —dijo— que estos grupos criminales “son los que gobiernan” ese país.
El País, de España, publicó recientemente un listado de países en los que EE. UU. implementa acciones militares. El caso más emblemático, probablemente, es el de Ecuador, en donde las autoridades estadounidenses realizaron un operativo en el cual se habría destruido un campamento de entrenamiento de narcotraficantes en un área rural cercana a la frontera con Colombia.
El Comando Sur de EE. UU. resaltó este bombardeo, ocurrido el pasado 3 de marzo, y dijo que el ataque fue orquestado por “fuerzas militares ecuatorianas y estadounidenses” y que mostraba el “claro ejemplo del compromiso de sus socios en América Latina”.
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Días después, el diario The New York Times publicó un reportaje después de visitar el área y, según testimonios, en el lugar no había ningún lugar vinculado a narcotraficantes y más bien se trataba de una finca en donde se producía leche.
“A solicitud de Ecuador, el Departamento de Guerra ejecutó acciones específicas para avanzar en nuestro objetivo compartido de desmantelar las redes narcoterroristas”, publicó en X el asistente del secretario de Guerra y portavoz del Pentágono, Sean Parnell. No obstante, The New York Times, concluyó en su investigación que no hubo tal participación de las fuerzas militares estadounidenses. Es más, el Ejército de Ecuador nunca mostró las armas que supuestamente recuperó en el operativo.
El diario El País de España también menciona intervenciones en otras naciones como El Salvador, donde hay un acuerdo para el envío de prisioneros a la cárcel de máxima seguridad, Cecot; Argentina, que ha propiciado el ingreso de tropas estadounidenses al país, o Bolivia, en donde el nuevo presidente Rodrigo Paz, restableció relaciones diplomáticas con EE. UU. y permitió el regreso de la DEA (Administración para el Control de Drogas).
¿QUÉ SE ESPERA PARA GUATEMALA?
Ante todas las acciones desatadas por la guerra de Trump en contra del narcotráfico, cabe preguntar: ¿Qué escenario le espera a Guatemala y a la región?
Las autoridades del Gobierno guatemalteco aseguran que la colaboración con EE. UU. sigue intacta y se jactan de las cifras de incautaciones, la extradición de señalados de narcotráfico y que el país ya no es punto de aterrizaje de narcoavionetas.
¿Pero es esto suficiente para Estados Unidos?
Jorge Ortega, especialista en seguridad y defensa, considera que EE. UU. tiene el suficiente potencial para incursionar militarmente en cualquier país de la región. De hecho, dada la sofisticación de las organizaciones criminales en cuanto a armamento y equipo, cree que es el único ejército capaz de hacerles frente.


Ortega, también militar en situación de retiro, dice que EE. UU. lleva décadas operando en nuestros países. “Lo ha hecho en Honduras, en El Salvador, en Guatemala y en Costa Rica, que goza de la protección incondicional de EE. UU.”, afirmó el entrevistado.
No obstante, al hablar de una posible incursión directamente con el uso de la fuerza militar, precisó que la potencia mundial “en algún momento puede tomar decisiones unilaterales y entrarle a los países nuestros con facilidad”. “Está en la capacidad de hacerlo”, acotó.
A los gobiernos de la región no les quedaría más que aceptarlo. “Serán neutrales, algunos reclamarán, pedirán respuestas diplomáticas, pero no pasará nada más”, vaticinó. Añadió que hoy, “EE. UU. lo que está haciendo es aplicar lo del hermano mayor con el garrote”.
RIESGO INMINENTE
Alberto Capella, fundador de la firma AC Consultores, en México, que hace labores de inteligencia estratégica y operativa en materia de seguridad, desestimó que pueda haber una incursión terrestre en los países latinoamericanos. Sin embargo, enfatizó que hay un riesgo elevado de que EE. UU. pueda llevar a cabo ataques con drones dirigidos a objetivos específicos del narcotráfico.
Indicó que de aquí hasta octubre es el periodo de mayor riesgo, puesto que llevarlos a cabo dependerá de las necesidades políticas de Donald Trump, a quien le interesa quedar bien con “su público”, a quienes les hizo estos ofrecimientos en campaña y que están llamados a votar en las elecciones intermedias del 3 de noviembre próximo.
No obstante, Capella, también exsecretario de seguridad en Tijuana, y que tuvo otros cargos estatales en México, consideró que la atención del gobierno estadounidense estará en su vecino del sur, el cual Trump ha calificado como el epicentro del problema del narcotráfico, y porque le ha representado réditos políticos, como en 2016 cuando ofreció la construcción del muro.
En cambio, países como Guatemala, en su consideración, tienen la ventaja de que mantienen el diálogo abierto con EE. UU. “Y no están dentro del epicentro de las prioridades del combate al narcotráfico”.
En opinión de Capella, de producirse una intervención estadounidense en cualquiera de nuestros países, a los líderes políticos no les quedará de otra que “cruzarse de brazos” porque “ni Honduras, El Salvador, México, ni Brasil ni Colombia estamos preparados para enfrentar una fuerza que es la más importante a nivel mundial”.
Por último, expuso que las necesidades políticas de Trump pueden traducirse en acciones que sean solo “show”. “Lo de los bombardeos a las lanchas fue eso. Lo que pasó con Nicolás Maduro fue espectacular, pero solo extirparon el tumor y dejaron el cáncer. Pero va a haber una temporalidad; lo que no suceda de aquí a octubre difícilmente pasará en los siguientes dos años”, puntualizó.
En noviembre se llevarán a cabo las elecciones intermedias en EE. UU., por lo que, en el análisis de Capella, va a cambiar el escenario político en aquel país y con ello las prioridades de Washington.
GUERRA ESTÉRIL
Sin embargo, en opinión de Ortega, por más esfuerzos que hagan los países, el tráfico de drogas no se detendrá hasta que EE. UU. reduzca el consumo. De lo contrario, dijo, cualquier medida que adopten los gobiernos en contra de los cárteles será parte de una “guerra estéril”.
Puso como ejemplo que cuando un capo del narcotráfico es capturado o ejecutado, surgen dos, tres o más sucesores para acaparar el vacío que deja el líder. Usualmente, estos movimientos van acompañados de la división de las facciones y el recrudecimiento de la violencia, dijo.
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ES POCO PROBABLE
Consultado por La Hora, el ministro de la Defensa Nacional, Henry Saenz, consideró que actualmente hay escasas posibilidades de que en el país pueda ocurrir una incursión militar de EE. UU. en contra del narcotráfico, debido a que los requerimientos que en ese sentido han hecho las autoridades estadounidenses se han cumplido «en un 98 o 99 por ciento».
«Eso desvanece, por el momento, una operación de ese impacto en el territorio nacional porque nosotros estamos activos, el Ejército está en las fronteras como ellos pretenden, e involucrados en la guerra contra el narcotráfico», precisó el titular de la Defensa.
Además, dijo que el gobierno de Bernardo Arévalo ha dado resultados en la lucha contra el narcotráfico como no se daban desde hace muchos gobiernos, y citó como ejemplo a más de 80 extraditables capturados, 10 millones de arbustos de hoja de coca y siete millones de marihuana destruidos, así como cinco narcolaboratorios destruidos y pistas inhabilitadas.
Por aparte, Saenz recordó que Ecuador dio el permiso para que EE. UU. efectuara el operativo, por lo cual, si necesita implementarlo en otros países —incluido Guatemala— tendría que «hacer el camino político del consentimiento de país» donde pretendan llevar a cabo una acción militar.

De cualquier forma, añadió, los marcos legales de cada país son diferentes y, en el caso de Guatemala, los operativos militares conjuntos entre el Ejército y tropas foráneas deben ser autorizados por el Congreso de la República.
Saenz agregó que la cooperación entre Guatemala y EE. UU. en la lucha contra el narcotráfico se mantiene, y han hecho ejercicios «de gran magnitud en el territorio nacional» y harán otro en el mar «en los próximos meses». Todo eso es parte de la estrategia de EE. UU., aseveró.
«¿Por qué vendrían tropas —de EE. UU.—? Porque la capacidad de de las fuerzas de Guatemala son insuficientes para batir, capturar o neutralizar un objetivo específico, pero ese no es el caso de Guatemala… tenemos la capacidad para hacerlo», resaltó el ministro.
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