Artritis reumatoide: cuáles son sus síntomas, causas y cómo el estrés puede agravarla

Artritis reumatoide: cuáles son sus síntomas, causas y cómo el estrés puede agravarla

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26/02/2026 06:00
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

El estrés crónico, el duelo o algún otro trauma emocional podrían afectar a pacientes que padecen artritis reumatoide, advierten expertos.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que provoca inflamación, dolor y rigidez en las articulaciones.

“El sistema inmunológico se ve afectado y empieza a atacar por error las articulaciones, el cartílago, las estructuras de la articulación y la membrana sinovial”, explica Alicia Yupe, reumatóloga y miembro de la junta directiva de la Asociación de Reumatólogos de Guatemala.

Sin una intervención o tratamiento adecuados, el daño se vuelve permanente y progresivo, hasta afectar de forma irreversible las estructuras y causar deformidades, especialmente en las manos.

La especialista señala que la artritis también puede afectar otros órganos fuera del sistema musculoesquelético, como la piel —causando vasculitis— o incluso el tejido pulmonar.

Además, está asociada con el síndrome de Sjögren que, además de afectar las articulaciones, provoca sequedad en los ojos, la boca y las mucosas en general.

La artritis reumatoide se presenta con mayor frecuencia en mujeres en edad fértil, entre los 20 y 45 años, aproximadamente. En los hombres ocurre con menor frecuencia, pero tienden a sufrir síntomas más agresivos.

Según la Guía de Práctica Clínica Basada en Evidencia sobre la Artritis Reumatoide, del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), esta enfermedad tiene una prevalencia en la población guatemalteca de 0.7%, y a escala mundial puede alcanzar hasta 1%.

“No es una enfermedad tan frecuente, pero es importante diagnosticarla a tiempo, porque el que no sea frecuente no quiere decir que los pacientes no la puedan presentar”, dice Yupe.

¿Qué provoca la artritis reumatoide?

Pese a los estudios realizados, hasta el momento no se ha encontrado una causa exacta de la artritis reumatoide; sin embargo, se conoce que existe una predisposición en los genes que regulan la respuesta inmunitaria.

“Esa predisposición genética es como un defecto de fábrica que cualquier persona podría tener; sin embargo, no en cualquier persona se expresa como enfermedad. Se necesitan otros factores externos que activen estos genes y la produzcan”, explica.

Estos factores pueden ser medioambientales, tóxicos, el tabaquismo, ciertas infecciones virales o bacterianas, cambios hormonales y niveles bajos de vitamina D, entre otros.

“El antecedente familiar de esta enfermedad incrementa hasta tres o cuatro veces el riesgo de padecerla”, se lee en el documento elaborado por el IGSS.

Señales de alerta

Los pacientes pueden presentar dolor e inflamación articular, que puede variar desde intensidad leve hasta agresiva, normalmente en articulaciones pequeñas como muñecas, nudillos y dedos de las manos; pero también en otras más grandes como codos, hombros, rodillas, tobillos y dedos de los pies.

“Asociado a este dolor también puede haber rigidez articular, que normalmente se conoce como rigidez matutina, donde los pacientes no pueden abrir y cerrar la mano completamente y que afecta principalmente al despertar, durante la mañana, tras ese período de inactividad durante toda la noche”, explica Yupe.

La Guía del IGSS refiere que, ante la presencia de estas señales, se debe realizar un examen físico completo y, si la sospecha es alta, exámenes sanguíneos.

“Hay que estar pendientes del inicio de estos síntomas. Entre más temprano se diagnostique la enfermedad, nos va a permitir tratarla a tiempo y, a largo plazo, evitar el daño articular irreversible”, recomienda la reumatóloga”, dice la experta.

“No es una enfermedad tan frecuente, pero es importante diagnosticarla a tiempo,
porque el que no sea frecuente no quiere decir que los pacientes no la puedan presentar”.

Alicia Yupe, reumatóloga

Mayor atención deberá prestarse si los dolores son simétricos, es decir, si afectan las dos manos, las dos rodillas o los dos pies.

Tratamiento

Los expertos recomiendan evitar factores de riesgo como el tabaquismo, el alcohol, el sobrepeso y la obesidad; además, mantener una alimentación saludable y hacer ejercicio, para evitar que la enfermedad se manifieste.

Si ya hay diagnóstico, es importante apegarse al tratamiento farmacológico indicado por el especialista, implementar herramientas para manejar el estrés, contar con apoyo psicológico o psiquiátrico, recibir terapia física y realizar ejercicio de fuerza y resistencia.

Las enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, no tienen cura; sin embargo, existen tratamientos aprobados que pueden ayudar a aliviar los síntomas, frenar su avance y mejorar la calidad de vida.

El objetivo del tratamiento es que los pacientes estén totalmente en remisión, que es no tener dolor ni inflamación, que vivan como si no tuvieran la enfermedad; lo cual se puede lograr con los medicamentos adecuados”, explica Yupe.

Entre los principales tratamientos está la inmunosupresión convencional, que incluye diferentes medicamentos inmunosupresores, generalmente por vía oral; así como medicamentos monoclonales o terapias biológicas, que se administran por infusión o vía subcutánea.

Es importante no automedicarse. Se debe acudir a un reumatólogo para que realice el diagnóstico y evalúe el mejor tratamiento para cada caso.

Cuidado con el estrés y las emociones fuertes

Aunque existe el mito de que las emociones fuertes, como el estrés o el duelo, podrían detonar la enfermedad, los expertos aseguran que eso no está comprobado.

“Que la artritis reumatoidea provoque directamente la artritis o la detone, no, porque esa es una enfermedad donde el cuerpo reacciona contra la articulación”, explica Alejandro Aguilar, neurólogo del Hospital San Juan de Dios.

Sin embargo, el médico advierte de que los pacientes con artritis reumatoide tienen mayor riesgo de padecer depresión, debido a la inflamación y el dolor que presentan.

Por otro lado, las emociones fuertes, el estrés y el duelo podrían afectar significativamente a pacientes con artritis reumatoide, pues pueden agravarla.

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“Se ha visto que pacientes que tienen más estrés, ya sea laboral o en casa, o que estén asociados a ansiedad, depresión o un sueño no reparador, pueden tener una enfermedad más activa y necesitar un tratamiento más agresivo”, explica Yupe.

En consecuencia, la Guía del IGSS señala que, dentro de la población laboralmente activa, esta enfermedad también representa una carga considerable para la sociedad en términos de morbilidad, discapacidad a largo plazo y costos económicos.

“Se ha llegado a describir que hasta el 70% de los pacientes desarrollan algún grado de discapacidad después de 10 años de evolución y que el mayor impedimento laboral ocurre después del primer año de diagnóstico”, se lee.

Cuidar la salud emocional

Teniendo en cuenta que el estrés y las emociones fuertes pueden agravar los síntomas, es importante cuidar la salud emocional.

“Cuando se recibe un diagnóstico crónico, para nadie es fácil. Primero se atraviesa por una especie de duelo de lo que creíamos que era nuestra vida y lo que hay que hacer para afrontarlo”, explica Kenneth Romero, psicólogo clínico con especialidad en terapias contextuales.

El experto recomienda, en primer lugar, aceptar las condiciones presentes, pues mientras más rápido se acepten, mejor será la adherencia al tratamiento médico, a las recomendaciones, a la dieta y a los nuevos hábitos que habrá que adoptar.

“Trabajar la flexibilidad ante las situaciones, saber adaptarse, mantenerse activo físicamente, estar consciente de sus emociones y de cómo responde ante ellas, y contar con acompañamiento psicológico”, agrega Romero.

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