México está advertido

México está advertido

Guatemala no puede ni debe estar ajena a esta dinámica de América del Norte.
23/02/2025 00:04
Fuente: Prensa Libre 

El expresidente de los Estados Unidos Mexicanos Andrés Manuel López Obrador (AMLO) —2018-2024—, en la cúspide de su buena relación personal con el presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, en su primer mandato —2017-2021—, suscribieron en julio del 2020, en los jardines de la Casa Blanca, luego de intensas negociaciones, la segunda versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, denominado a partir de ese momento T-MEC a instancias y bajo presión de los EE. UU.

Guatemala no puede ni debe estar ajena a esta dinámica de América del Norte.

En aquella ocasión, AMLO se refirió única y exclusivamente a la importancia de América del Norte, Canadá, Estados Unidos y México, desde la perspectiva de la dinámica de la integración y la complementación comercial y de inversiones en esta zona geográfica de gran incidencia en la economía global. Esa negociación y la visita de AMLO a EE. UU. dejaron claramente expresado que, si bien México tiene a su favor la integración comercial con los EE. UU., esa relación lleva necesariamente una alta dependencia económica hacia una convergencia indisoluble en otras agendas de interés con los socios de América del Norte, en las cuales en algunos casos colisionan en ciertas circunstancias con lo que AMLO reiteraba como la dignidad, la libertad y la soberanía de México.

La elección de Claudia Sheinbaum como presidenta de México, una continuidad del gobierno de AMLO, por el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), de filiación de izquierda nacionalista, con un amplio respaldo popular se enfrenta paradójicamente al presidente republicano Donald J. Trump en su segundo mandato, quien también cuenta con un amplio respaldo popular con un sentido también nacionalista, pero ahora decidido a cooperar o alinear a sus socios de América del Norte. Las agendas de seguridad, que están interrelacionadas, abiertamente planteadas por EE. UU., como son la lucha efectiva contra los carteles mexicanos del narcotráfico, el trasiego de la droga letal del fentanilo y la migración ilegal, sin excluir otros temas paralelos y simultáneos, como la imposición o la amenaza de modificar tarifas arancelarias al comercio al margen del T-MEC son, para EE. UU., una prioridad no negociable.

México está advertido y a la defensiva. Los carteles del narcotráfico mexicanos, que han adquirido a lo largo de los años capacidades operativas extensas, ramificaciones inimaginables en múltiples ámbitos e influencias territoriales y regionales fueron declarados grupos terroristas trasnacionales por EE. UU. y por Canadá, que tiene implicaciones jurídicas sobre el Derecho Internacional. México, siendo parte de América del Norte, y en cuyo territorio están estos carteles a sus anchas, en determinadas regiones, se rehúsa en solitario a hacerlo hasta ahora, manifestando eso sí la disposición a colaborar y a coordinar, pero no a subordinarse.

Esta es una nueva etapa por la que las relaciones de México con América del Norte pasarán a otros niveles de pruebas críticas en los alcances tanto de la cooperación como de una efectiva y oportuna coordinación frente a estas amenazas compartidas. Hay de hecho, y habrá en el futuro momentos o bien circunstancias objetivas basadas en evidencias derivadas de las tecnologías más avanzadas con las que cuenta América del Norte al servicio de la seguridad y la defensa regional para la toma final de decisiones político-jurídicas colectivas o bien unilaterales. Guatemala no puede ni debe estar ajena a esta dinámica de América del Norte, siendo la frontera sur de esta área geográfica vital que, si bien existen también amenazas compartidas, ofrece grandes oportunidades estratégicas.

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