Ya no hay palabras…

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13/02/2026 07:51
La Hora
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Resumen Inteligente

Ya no hay palabras para describir el atropello que cometió el cooptado Ministerio Público, a las órdenes de la fiscal general Consuelo Porras, contra la elección del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG) este 12 de febrero de 2026. Fue un jueves de miedo, de vergüenza y finalmente de esperanza. En los centros […]
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Ya no hay palabras para describir el atropello que cometió el cooptado Ministerio Público, a las órdenes de la fiscal general Consuelo Porras, contra la elección del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG) este 12 de febrero de 2026.

Fue un jueves de miedo, de vergüenza y finalmente de esperanza. En los centros de votación de la capital —Club La Aurora, Parque Erick Barrondo y otros— los fiscales irrumpieron, ordenaron allanamientos, registraron a la presidenta del CANG, Patricia Gámez, y le secuestraron sus teléfonos celulares. Cortaron la luz. Intentaron secuestrar urnas. Hicieron todo lo que estaba a su alcance para torcer la voluntad de miles de abogados honestos que solo querían votar por una justicia decente.

Al final de una jornada de tensión, de nervios y de dignidad, los abogados agremiados del CANG eligieron como magistrada titular a la licenciada Astrid Lemus y como magistrado suplente al licenciado Fernando Bermejo, dos profesionales probos, independientes, que representan lo mejor de la abogacía guatemalteca. Dos nombres que los corruptos intentaron bloquear por todos los medios y que, a pesar de todo, triunfaron.

Esto no fue solo una elección gremial. Fue una batalla más de la larga guerra que libramos contra el Pacto de Corruptos que se apoderó del sistema de justicia. Es el mismo guion que usaron para expulsar ilegalmente a la CICIG, para cooptar la Universidad de San Carlos, para perseguir a Semilla, a Luis Pacheco, a Héctor Chaclán y a todo el que se atreva a defender la democracia.

El miedo que tienen es pánico puro. Saben que, si perdieran el control de la Corte de Constitucionalidad, su impunidad empezaría a resquebrajarse. Por eso mandaron al MP a actuar como banda armada: para infundir terror, para que los abogados pensaran dos veces antes de votar por la decencia.

Pero los abogados respondieron. Y respondieron con votos.

Como bien resumió nuestra Carolina Sarti:

  1. Mafias afuera. Se agota el modelo de justicia corrupto.
  2. Miedo de los corruptos. Eso explica el despliegue desproporcionado de fuerza del MP.
  3. Viejos mecanismos de fraude: se va la luz, se secuestran celulares, se intenta secuestrar urnas.

Y agrego yo:

  1. La importancia del liderazgo sin miedo. El ejemplo lo dio la brillante Patricia Gámez, quien soportó el atropello con entereza, mantuvo la calma y la luz que Guatemala necesita. Todo lo contrario, a la inacción de un presidente que llegó al poder prometiendo cambio y que hoy observa impávido cómo desmantelan la democracia y una vicepresidenta más oculta que el sol en la noche, guatemaltecos, estamos solos. Este es nuestro problema y debemos resolverlo nosotros. Ya no podemos esperar que el Ejecutivo despierte ni que los diputados dejen de ser simples espectadores del saqueo, o hasta cómplices, exceptuando al diputado José Chic, quien realmente está dando la batalla por la democracia. Ciertamente hay otros diputados menos visibles que defienden la democracia, pero son pocos realmente.

Es hora de que los miles de profesionales formados en las universidades del país —sobre todo en la pública— levanten la voz, especialmente los profesores. Es hora de que los profesores, los estudiantes, los trabajadores, los jóvenes, digan basta. Nos quieren meter miedo con las mismas tácticas de siempre. Pero el miedo ya no nos paraliza.

Gracias, abogados honestos. Gracias por defender la dignidad del gremio. Gracias por demostrar que todavía hay patria que defender.

El camino sigue. Mañana será otro día y los corruptos no dormirán buscando nuevos chanchullos, nuevos amparos, nuevas trampas. Nosotros dormiremos con la paz de una conciencia limpia. Descansaremos como descansa la gente honesta.

Vamos, poco a poco, como dicen los sabios de nuestros pueblos.

Vamos Patria a caminar, como escribió el poeta quetzalteco Otto René Castillo, asesinado por las mismas dictaduras que todavía quieren gobernarnos.

Y el poeta no solo dijo “vamos Patria a caminar”. También dijo:

YO TE ACOMPAÑO.

Eso es lo que debemos hacer.

Y lo debemos hacer ahora.

Porque si no es ahora, no será nunca.

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