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Pasaba por ahí

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“(…) Un Cristo, anotó el chico de El Mundo, el chivo expiatorio, el idiota que sufre el dolor de todos.” Ricardo Piglia El reciente suceso de sangre en el que asesinaron al licenciado Juan Franciaco Solorzano Fopa y al sensei Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro, ha dejado varias lecciones dignas de analizarse de cara a nuestra […]
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“(…) Un Cristo, anotó el chico de El Mundo, el chivo expiatorio, el idiota que sufre el dolor de todos.” Ricardo Piglia

El reciente suceso de sangre en el que asesinaron al licenciado Juan Franciaco Solorzano Fopa y al sensei Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro, ha dejado varias lecciones dignas de analizarse de cara a nuestra truculenta situación, siendo la primera sumamente negativa, porque se evidencio que no hemos avanzado en seguridad desde los años setenta y ochenta, en los que la policía implantaba pruebas de la manera más burda posible, como ha sucedido con los hermanos Choc, pero no solamente a ellos, muchísimas víctimas del sistema han sufrido de las malas prácticas que se resisten a desaparecer.

Aunado a lo anterior, los errores comunicativos del sistema que colisionan con las redes sociales que evidencian sus falacias, dejando la verdad a la vista de todos, por si fuera poco, y lo más perturbante lo constituyen los asesinatos a plena luz del día en un franco desafío a las autoridades que quedaron evidenciadas, podríamos estar de acuerdo o no con el licenciado Solorzano Fopa, en teoría a quien atacaron y que Aguilar Gamarro es un daño colateral, pero nadie merece ser ejecutado por su ideología, por su forma de ser, su forma de pensar, o por lo peor, la denuncia pública.

Asimismo tomar a dos trabajadores como chivos expiatorios, y exponerlos como responsables de los crímenes cometidos, los dos hechos enlazados nos hizo regresar a tiempos que creíamos superados, pero que no lo están, especialmente un caso vino a la memoria colectiva, el de monseñor Gerardi por el tipo de crimen, y por utilizar literalmente al que pasaba por ahí, acusando a cualquiera como ha sucedido en innumerables oportunidades y que se ratificó nuevamente, para disfrazar las falencias de un sistema que se caracteriza por devorar el dinero de los ciudadanos por medio de los impuestos, de normas restrictivas para la inversión, que no da respuesta a las necesidades de los ciudadanos, y que permite que se atente en contra del bien más preciado de la población como lo es la vida.

Según Infobae “..entre enero y agosto de 2026, Guatemala acumuló un total de 2.071 muertes violentas”, mientras según Prensa Libre “julio cerró con 312 muertes violentas (un promedio de 10 por día)”, Con lo que el Estado ha incumplido flagrantemente el artículo 4 de la Constitución que reconoce el derecho a la vida, cuando ordena al Estado que garantice y proteja la vida humana desde su concepción, así como la integridad y la seguridad de la persona, algo que evidentemente no ha sucedido.

El segundo acontecimiento que se hace necesario resaltar, solo que en positivo es la solidaridad del gremio de repartidores, no solamente por el apoyo a su compañero, sino que, por la movilización rápida y eficaz, no cabe duda de que la sociedad cuando se une, logra mover los cimientos de un sistema que ha decepcionado a la población por su falta de respuesta, y que ha obligado a la misma a buscar herramientas de defensa de sus derechos, dentro de los que se encuentra la presunción de inocencia.

Se ha abierto un nuevo capítulo en la historia sangrienta de nuestro país, que ha dejado un mal sabor en la boca, no solamente por la ola de crímenes que azota a la sociedad en general, sin diferencia alguna, porque el licenciado Solorzano Fopa ha sido un personaje reconocido, pero no es el único que ha fallecido violentamente de la forma en que ha sucedido, también asesinaron a Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro una víctima coyuntural, que solo pasaba por ahí, practicando el deporte encontró la muerte, y aunque sus muertes hoy sobresalen, desafortunadamente no son los únicos.

El problema es que antes que ellos, murieron hombres y mujeres, y se espera que después de ellos también, lo que debería ser una vergüenza para una sociedad dolida porque no cuenta con otra alternativa que enterrar diariamente a sus hijos e hijas, sin que existan políticas de prevención a la barbarie que supone vivir en paz, porque es invisible e intangible como una quimera

Hoy 20 de octubre, ¿Nos encontramos ante los estertores de la revolución.?

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