TGW
Guatevision
DCA
Prensa Libre
Canal Antigua
La Hora
Sonora
Al Día
Emisoras Unidas
AGN

Petro fue contundente en la COP27: la humanidad está al borde de la extinción
Por Luis Alberto Padilla Es la hora de la humanidad y no de los mercados dijo el presidente colombiano en la COP27 esta semana en Egipto, “la ciencia ha hablado, la crisis climática es el principal problema de la humanidad, puede acabar – tiene ese potencial – la vida en el planeta y la existencia […]
Por Luis Alberto Padilla
Es la hora de la humanidad y no de los mercados dijo el presidente colombiano en la COP27 esta semana en Egipto, “la ciencia ha hablado, la crisis climática es el principal problema de la humanidad, puede acabar – tiene ese potencial – la vida en el planeta y la existencia de la especie humana”, algo con lo cual coincidimos plenamente (en el libro de mi autoría sobre el Antropoceno planteo precisamente la terrible disyuntiva entre sostenibilidad o extinción). El liderazgo político mundial tiene gran responsabilidad en la crisis climática y por ello las conferencias de los países que forman parte de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático han fracasado al no poner fin a las causas de la crisis que son que consumimos cada vez más petróleo, carbón y gas y en lugar de dedicar tiempo para encontrar soluciones quienes son los principales responsables de la crisis se han embarcado en guerras y en una geopolítica imperialista. Por eso la principal causa del fracaso en disminuir el calentamiento global radica en la negativa de las oligarquías mundiales a dejar de consumir combustibles fósiles. Es evidente que se necesitaría tanto una transformación profunda de la economía como devaluar “intereses poderosos” para entender por qué si nos encontramos al borde del precipicio no se toman las decisiones indispensables para terminar con la dependencia de ese tipo de energías no renovables cuyas emisiones contaminan y dañan la atmosfera planetaria.
Ante la gravedad de tales circunstancias el presidente Petro propone un plan global de desconexión de los hidrocarburos que lleve a ese cambio real y profundo que se necesita con base en un decálogo de principios cuyo punto de partida debería ser aceptar que, como lo dice la ciencia, la crisis climática nos está exponiendo a nuestra propia extinción. Estos “tiempos de extinción” que estamos viviendo deberían movilizarnos y actuar “como seres humanos, con o sin permiso de los gobiernos” en defensa del medio ambiente y en contra del sistema económico responsable de la crisis ecológica. Son los ciudadanos los que deben obligar a los gobiernos a corregir el rumbo, aún en contra de la opinión de tecnócratas “influidos por los intereses de las empresas del carbón, el petróleo y del gas”. Por otra parte, siendo evidente que el mercado y la acumulación de capital son la causa principal de la crisis climática y que “no serán jamás su remedio” los gobiernos deberían optar por planificar multilateralmente – en el marco de Naciones Unidas – la descarbonización de la energía para superar la crisis climática “desvalorizando la economía de los hidrocarburos con fechas definidas. La solución es un mundo sin petróleo y sin carbón” . Lo anterior implica también que el sector financiero debería dejar de financiar la economía de los hidrocarburos y tanto la OMC como el FMI aceptar que tendrán que sujetarse a los acuerdos y compromisos que en materia de cambio climático se han fijado en los compromisos asumidos en las correspondientes COPS y no a la inversa, como ha sucedido hasta ahora.
El presidente Petro se refirió también a la necesidad de salvar los pilares del clima del planeta y siendo la selva amazónica uno de ellos anunció que Colombia asignará 200 millones de dólares anualmente durante 20 años para salvar la selva amazónica en su territorio. Este esfuerzo se está haciendo ya de manera conjunta con los presidentes de otros países amazónicos como Venezuela y Guyana en un esfuerzo al que se espera que pronto se sumen tanto el Brasil de Lula como Bolivia y el Perú. Obviamente todos estos emprendimientos para salvar de la depredación a ese gran pulmón planetario que es el bosque tropical amazónico requiere de fondos. Se pidió al Fondo Monetario Internacional iniciar cuanto antes un programa de cambio de deuda por inversión en la adaptación y mitigación del cambio climático, algo que ya había mencionado desde el discurso de inauguración del nuevo gobierno colombiano en agosto pasado. Esta idea salvaguardar la selva impidiendo su depredación a cambio de recursos proporcionados por los países ricos dado que esto se hace en beneficio del mundo entero, es algo que ya antes intentó el presidente Rafael Correa en el Ecuador pero no tuvo el éxito esperado debido a que su propuesta era recibir fondos, mientras que Petro propone conservar los ecosistemas sin explotación a cambio de la reducción de la deuda pública externa. Finalmente el presidente Petro se refirió a “políticas de bloqueo económico” que no favorecen la democracia “y van en contra de los tiempos de la humanidad para actuar contra la crisis” en alusión a los bloqueos de Cuba y Venezuela o Rusia como consecuencia de la guerra de Ucrania, la cual le permitió hacer un llamado urgente para iniciar negociaciones de paz ya que “la guerra quita el tiempo vital de la humanidad para evitar su extinción”.
Sólo un estadista con visión de largo plazo puede hacer propuestas como las anteriores. Y es claro que esa visión – que permite orientar las misiones del Estado – se sustenta en sólidos conocimientos científicos, no en especulaciones y conjeturas. Sin embargo, siendo Colombia un país exportador tanto de hidrocarburos como de carbón, requerirá de su propio proceso de “descarbonización” para poder predicar con el ejemplo y eso llevará su tiempo. Pero es realmente prodigioso que un político profesional tenga esa lúcida concepción ecológica del mundo. En la conferencia de prensa que sostuvo Petro con sus pares de Venezuela y Guyana se percibe con nitidez esa diferencia entre las declaraciones protocolarias y las que surgen de las convicciones éticas y científicas. Es una verdadera suerte para Colombia haber llevado a la presidencia a un político de esa estatura académica y moral. Ahora habría que esperar que los llamados que ha hecho al resto de países de la región para que lo acuerpen en ese esfuerzo para convertir en un verdadero plan regional la salvaguarda de ese bien común de la humanidad que es la selva tropical amazónica sean debidamente atendidos. Y, por supuesto, todo esto debería ligarse a una integración bien entendida que rescate no solo a la comunidad andina de la inoperancia actual sino también al Mercosur, a la UNASUR (y eventualmente al CELAC) de tal manera que sea el subcontinente entero el que se presente con una sola voz a las negociaciones con el norte global inaugurando así la nueva era de planificación multilateral de descarbonización de la energía pedida por Petro, que es la única que puede asegurar el desarrollo sostenible y el cumplimiento de los ODS en el marco de la Agenda 2030 de Naciones Unidas que son, no debemos olvidarlo, un compromiso formal de todos los países del mundo para salvar no solo la región del Amazonas sino a la Madre Tierra y con ello al homo sapiens de su extinción.