Bienvenido 2026: Los retos

Bienvenido 2026: Los retos

El futuro sigue siendo impredecible. Las ciencias predicen trayectorias de planetas, eclipses o mareas, pero la vida social, con sus patrones frágiles, escapa a toda certeza absoluta. Desde la industrialización, la modernidad nos ha legado riesgos creados por nosotros mismos: nucleares, ecológicos, económicos y políticos globales, como bien analizó el sociólogo británico Anthony Giddens. Ya […]

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01/01/2026 07:46
Fuente: La Hora 
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El futuro sigue siendo impredecible. Las ciencias predicen trayectorias de planetas, eclipses o mareas, pero la vida social, con sus patrones frágiles, escapa a toda certeza absoluta. Desde la industrialización, la modernidad nos ha legado riesgos creados por nosotros mismos: nucleares, ecológicos, económicos y políticos globales, como bien analizó el sociólogo británico Anthony Giddens. Ya no son solo catástrofes naturales, sino crisis humanas.

Entre ellas, las más silenciosas y profundas son las culturales: transformaciones que nos llevan al aislamiento, a creer en mentiras, al racismo, sexismo, machismo, nihilismo y xenofobia que hoy marcan las migraciones llenas de abuso y dolor.

En Mesoamérica, y particularmente en Centroamérica, el mayor reto sigue siendo político: construir una democracia verdadera y consolidada. Los informes de Latinobarómetro de los últimos años muestran que en Guatemala el apoyo y la satisfacción con la democracia han sido históricamente bajos. Por décadas, el porcentaje de guatemaltecos satisfechos apenas superaba el 20-30%, aunque datos recientes indican un leve repunte, reflejando que aún queda mucho por avanzar para alcanzar niveles que fortalezcan nuestra convivencia.

No habrá democracia sin un sistema de educación pública sólido, desde parvulitos hasta la universidad. En 2025 se iniciaron transformaciones positivas: no solo en el mantenimiento de escuelas, sino en la creación de cientos de institutos de educación media. El reto para 2026 es profundizar en la mejora de la universidad pública, recuperar su esencia científica y formar profesores pertinentes, liberándola de la cooptación por corruptos e ignorantes que hoy la utilizan para fines ajenos al conocimiento y al bien común.

Tampoco habrá democracia sin un sistema de justicia íntegro. Este nace en las facultades de Derecho, que viven sus peores momentos: currículos desactualizados, prácticas autoritarias y una visión del derecho como mera trampa en lugar de herramienta para la justicia social. Urge reformar esta formación y, sobre todo, poner límites claros al Ministerio Público, que bajo la actual fiscal ha defendido intereses corruptos. Con el cambio de fiscal general en 2026, puede iniciarse una nueva era: recuperar la Universidad de San Carlos de manos corruptas y devolver al sistema de justicia su rol al servicio de la democracia verdadera.

La democracia no florecerá si no garantizamos necesidades básicas como agua potable y energía limpia. Ningún municipio tiene agua tratada adecuadamente porque muchos alcaldes han fallado en esta obligación. El reto es exigir, desde el gobierno central, municipalidades y comités locales, sistemas integrales de tratamiento. Existe una propuesta de ley del Ministerio de Ambiente que debe mejorarse urgentemente en el 2026 para implementarla con rapidez y efectividad, asegurando agua limpia para todos.

Nada de esto será posible sin oportunidades de empleo digno. Prioricemos la educación técnica y vocacional como política nacional, apoyemos a pequeños y medianos empresarios con verdadero potencial generador de trabajo. En un mundo guiado por ciencia y tecnología, modernicemos los empleos. El reto es que el Ministerio de Trabajo, Economía, Educación, PRONACOM y la Universidad Nacional diseñen una política de productividad realista y coordinada, que frene la migración dolorosa que separa familias y destruye nuestro tejido social.

Finalmente, lo esencial: que cada uno de nosotros persevere en la lucha por ser mejores cada día, cada instante. Este camino no es lineal ni perfecto; es una ruta personal e intencional. Debemos amarnos a nosotros mismos para poder amar verdaderamente a los demás y a lo que hacemos, rompiendo la ilusión de un amor mágico o instantáneo. El amor es práctica deliberada, trabajo material y emocional, sin engaños ni idealismos superficiales que poco aportan.

Ese es nuestro reto mayor para 2026: amar con intención, construir con honestidad. Bienvenido 2026, aquí estamos listos para enfrentarte y transformarte.