Caso Quijivix, una oportunidad
Los ciudadanos guatemaltecos, hartos de la forma en que se ha manoseado la justicia en los últimos años para garantizar impunidad a los sinvergüenzas, está ansioso de ver un aire con remolino para empezar a marcar diferencias con el pasado y ahora, al conocerse intimidades del famoso caso Quijivix, que implica a uno de los […]
Los ciudadanos guatemaltecos, hartos de la forma en que se ha manoseado la justicia en los últimos años para garantizar impunidad a los sinvergüenzas, está ansioso de ver un aire con remolino para empezar a marcar diferencias con el pasado y ahora, al conocerse intimidades del famoso caso Quijivix, que implica a uno de los principales operadores de Miguel Martínez, es momento de pasar a los hechos. No basta con simplemente ver cómo se hizo la maniobra para favorecer a quien desde el Instituto Nacional de Electrificación se enriqueció y trasladó dinero a favor del Jefe de Jefes, sino se impone una seria investigación que no solo vaya a la manera en que operó Curruchiche para lograr ese cometido, sino que directamente se enfoque en el papel de Consuelo Porras como Fiscal General.
Es tan burdo el proceder que se convierte en una sanísima oportunidad para emprender el camino de la investigación criminal sobre la forma en que operó el Ministerio Público bajo la dirección de Porras y sus angelitos que hicieron micos y pericos no solo para perseguir a gente inocente por el “delito” de criticar al sistema corrupto, sino por la forma en que se preservó la impunidad para individuos como el que fue figura clave en muchos de los negocios que salpicaron a la presidencia en el período anterior.
El cambio en el Ministerio Público trajo algunas esperanzas, aunque se entiende que encontraron tanta porquería que no iba a ser fácil empezar a destrabar a la entidad para colocarla en la función que legal y moralmente le corresponde. Pero casos tan burdos y descarados como el que venimos comentando representan la gran oportunidad para que el Fiscal de pasos en ese necesario rescate del sistema de justicia. Claro está que todo el proceso implica que los tribunales conozcan los casos que se puedan elaborar desde el MP luego de serias investigaciones y ya sabemos cómo operan muchos de los togados a la hora de administrar la mal llamada “justicia” en nuestro país.
Pero es indispensable que se principien a dar los primeros casos, sobre todo luego de que hay acuerdos con países como Estados Unidos para luchar contra distintas formas del crimen organizado, mismo que no habría alcanzado los niveles actuales si no fuera por la complacencia judicial para ignorar cualquier caso que involucre a miembros de esas mafias, que van desde la corrupción al narcotráfico, pasando por las famosas pandillas.
La mesa está servida luego de conocer cómo operó la FECI para apañar la corrupción del Jefe de Jefes y sus operadores.