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“El síndrome de la Habana”: cómo un dispositivo que compró EE. UU. se vincularía con la misteriosa enfermedad
El síndrome de la Habana ha sido un misterio desde 2016 y ha generado debate interno dentro del gobierno estadounidense.
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Desde el 2016, ha cobrado relevancia pública un enigmático caso conocido coloquialmente como “el síndrome de La Habana”.
Se trata de una serie de casos en los que diplomáticos, tropas y supuestos espías estadounidenses reportaron diversas dolencias durante su estancia en la capital de Cuba.
Dolores de cabeza, vértigo y mareo son algunos de los síntomas asociados a esta enfermedad, que se mantiene envuelta en un halo de misterio, sobre todo porque desde ese año se han reportado casos similares.
Actualmente, “el síndrome de La Habana” ha vuelto a despertar interés, luego de que un reciente reportaje de CNN afirmara que el Pentágono habría adquirido un dispositivo que, según numerosos investigadores, estaría relacionado con dicha enfermedad.
De acuerdo con el medio, que citó a varias fuentes anónimas, el Departamento de Defensa habría obtenido este artefacto en los últimos días del gobierno de Joe Biden y, desde entonces, lo ha probado en múltiples ocasiones.
CNN sostiene que la compra se efectuó de forma encubierta, con fondos del Departamento de Defensa, y ascendió a varios millones de dólares.
Aunque aún se estudia el dispositivo, el medio destaca que existe un debate dentro del Gobierno de Estados Unidos: hay tanto interés como escepticismo sobre el asunto.
El medio señala que solicitó declaraciones al Pentágono, al Departamento de Seguridad Nacional y al Departamento de Investigaciones de Seguridad Nacional.
“El dispositivo produce ondas de radio pulsadas, según una de las fuentes, lo que algunos funcionarios y académicos han considerado durante años como una posible causa de los incidentes”, indica CNN.
Una fuente consultada por ese medio asegura que la “pregunta clave” es cómo un artefacto con semejante potencia puede ser tan compacto.
Otra inquietud, según las fuentes citadas, es la proliferación de este tipo de dispositivos y la posibilidad de que otros países tengan acceso a esa tecnología.
CNN aclara que no logró determinar ni el origen de la compra ni la identidad del vendedor.