¿Cuáles son las enfermedades de la piel más comunes en perros y gatos?
La comezón constante en perros y gatos no siempre se debe a parásitos externos, sino puede ser ocasionada por alguna patología de la piel.
En perros, las enfermedades más comunes de la piel son causadas por ácaros, como la sarna, que puede generar prurito excesivo, parches alopécicos en ciertas áreas del cuerpo y costras, señala la alergóloga veterinaria María de los Ángeles González, fundadora de la clínica Alervet. Para un diagnóstico certero, se debe hacer un raspado profundo de la piel para observar la presencia de parásitosque generan esta afección.
También, están las enfermedades producidas por bacterias, hongos o levaduras, que se manifiestan con enrojecimiento, descamación, inflamación, mal olor, costras, prurito y, en algunos casos, absceso. “Estas afecciones bacterianas o por hongos son secundarias a algo más complejo como alergias ambientales o alimentarias”, expone González.
Hay que tomar en cuenta que cuando el animal se rasca se hace heridas, las cuales son aprovechadas por estos microorganismos para ingresar en la piel.
Hay signos dermatológicos que se pueden confundir con alergias, pero resultan ser infecciones causadas por alteraciones metabólicas como hipotiroidismo, hipertiroidismo, enfermedad de Cushing o síndrome de Addison, las cuales afectan la tiroides y glándulas adrenales, que generan síntomas sistémicos que afectan la piel. Es importante descartar la alergia mediante exámenes hematológicos.
Los animales con mayor probabilidad de desarrollar estas enfermedades metabólicas son aquellos que llevan una alimentación inadecuada, predisposición genética o han pasado por tratamientos de afecciones crónicas o mal administrados. En el caso de afecciones producidas por ácaros, estas suelen padecerlas animales inmunocomprometidos -con bajas defensas- como cachorros o adultos mayores. Los animales con alergias son más vulnerables a desarrollar infecciones bacterianas y fúngicas.
Los gatos también pueden padecer las mencionadas afecciones, pero también presentan alergia al piquete de pulga, por lo que se recomienda la desparasitación con repelentes, collares o pipetas antipulgas.
El médico veterinario Érick Rabanales, especializado en nutrición natural de especies menores, de la Dieta del Cadejo, indica que otra enfermedad dermatológica son las neoplasias -cáncer- que tienen un origen multifactorial que puede ser hereditario o por contacto con químicos en su entorno. También, añade, hay perros y gatos que desarrollan alergias por polen, hojas, árboles, grama, flores o ácaros del polvo.
Rabanales asevera que el origen de muchos problemas de la piel no es externo, sino interno, a nivel gastrointestinal, donde se produce una disbiosis o desequilibrio de lamicrobiota intestinal, compuesta por infinidad de microorganismos como hongos, levaduras, virus o parásitos, la cual se desencadena por situaciones de estrés. Los microorganismos, que pueden ser patógenos, aumentan en cantidad y pueden producir la afección dermatológica.
Tratamientos
Si la enfermedad de la piel es producida por bacterias, se trata con antibióticos; si es por hongos, con antimicóticos. También, con antiinflamatorios, antipruriginosos y vitaminas, para restablecer el estado normal de la piel.
Se puede aplicar terapias con champús medicados para eliminar la descamación y enrojecimiento de la piel.
En el caso de perros alérgicos, además de una buena alimentación y controles veterinarios, hay que tomar en cuenta que las recaídas alérgicas son frecuentes, por lo que hay que mantener el ambiente lo más higiénico posible, para evitar infecciones de cualquier tipo, y prevenir que tengan contacto con alérgenos.
Prevención
Además de una alimentación de calidad, que puede ser barf -dieta cruda-, se debe limitar el uso de químicos en el hogar, señala Rabanales, quien desaconseja el uso frecuente de desparasitantes, los cuales permanecen en el organismo por períodos prolongados, lo que mantiene al cuerpo en constante intoxicación.
González aconseja los chequeos rutinarios de la mascota con el veterinario y realizar exámenes hematológicos, al menos, una vez al año. Así mismo, que tenga al día su calendario de vacunación y desparasitación y administrar de manera adecuada los medicamentos prescritos por el médico veterinario colegiado.