Remesas millonarias, templetes y un consejo que no llegó

Remesas millonarias, templetes y un consejo que no llegó

Los migrantes merecen información confiable que ahora les es inaccesible.
09/03/2025 00:02
Fuente: Prensa Libre 

Ayer recordaba el caso de un paisano de Totonicapán que, como tantos otros, tomó maleta hace muchos años, y se fue a trabajar a Nueva Jersey. Su meta principal, también, como la de tantos otros, fue lograr lo necesario para construir una casa y emprender un negocio. Él, entonces, seguía el camino referencial de un concuño, el esposo de una de las hermanas de su propia esposa. Un par de años antes, este también había emigrado al mismo lugar. La casa que quería comprar el protagonista de esta historia la tenía bien definida: dos niveles, y cuatro habitaciones en total. Su deseo era que cupieran con comodidad su esposa y dos hijos. Pero ya allá, algunas cosas fueron cambiando. Una de ellas, su motivación. Resultó que el concuño levantó una casa de cinco habitaciones en la aldea. Él, entonces, no queriéndose quedar atrás, agregó dos habitaciones más y un tercer piso. Lo que empezó como dos proyectos definidos sobre intereses propios, terminó siendo una competencia de egos entre concuños, tan absurda como también lo es común.


En el trabajo, donde entre otras cosas, acompañamos a personas que han emigrado para adquirir vivienda en Guatemala desde el extranjero, hemos ido puntualizando algunas observaciones que se vuelven recurrentes. Una de ellas es que, si bien es cierto y en términos generales, el paisano en el exterior tiene un nivel adquisitivo mayor al de la media nacional —en algunos casos, muy por arriba de esta—, su capacidad viene acompañada de una debilidad, que puede convertirse luego en problema: Con probabilidad, este paisano vive por primera vez la experiencia de tener liquidez, y por ende, la posibilidad de construir patrimonio. En muchos casos, después de venir de grandes pobrezas. Es susceptible, en otras palabras, a tremendos riesgos. El buen consejo se vuelve fundamental.

Estas semanas, las remesas volvieron a ser noticia.


Otra fragilidad es la falta de acceso a conocimiento en varias áreas. Aquí explico dos: El área económica necesaria para quien realiza posiblemente la inversión más grande de su vida. Duele ver miles de viviendas que se han construido con dinero de remesas, auténticos templetes, muchas veces colocados en lugares donde quizás en el futuro nadie pagará ni siquiera lo invertido. Una plusvalía negativa que se pudo, se debió evitar. La segunda, es el área sobre cómo funciona el sistema jurídico y bancario que soporta la industria inmobiliaria. La lejanía y falta de programas de información confiables, hacen que la cautela se convierta en parálisis. Así, solo termina ganando la informalidad, mientras que pierden constructores formales y posiblemente también, el interesado.


Estas semanas, las remesas volvieron a ser noticia. Su aumento anormal provocó que, solo en enero y febrero, llegaran al equivalente de Q28 mil millones. Proyectando cálculos de la Encuesta de Migración y Remesas de la OIM, de estos, Q8 mil 204 millones se irán a inversión y ahorro. Y unos Q4 mil 592 millones puntualmente a compra y construcción de vivienda. Esto, solo con enero y febrero. Por sus esfuerzos, los migrantes son reconocidos como “héroes” en el ideario nacional. Pero herramientas para apoyarlo siguen escaseando. Faltan esfuerzos compartidos donde caben varios: los constructores agremiados; el FHA y los bancos del sistema; estos en conjunto con los brazos consulares más cercanos al paisano. Aquí uso el caso inmobiliario, pero en realidad, se extrapola a tantas otras formas de inversión. Los migrantes merecen información confiable que ahora les es inaccesible. El amigo aquel, de Totonicapán, mucho la hubiera agradecido. Tal vez así, no tendría ahora ese palacete inhabitado de Q2 millones, deteriorándose en aquel barranco.