La trampa de Tucídides

La trampa de Tucídides

Con un gobierno disruptivo como el del presidente Trump, todos los días nos sorprende con algo nuevo.
19/02/2025 00:02
Fuente: Prensa Libre 

En enero del 2023, NBS News publicó un memorándum del general de cuatro estrellas Mike Minihan, jefe del comando de movilidad aérea de los Estados Unidos de América (EUA), dirigido a sus equipos subordinados de comando, en el que les dijo: “Espero estar equivocado, pero mi instinto me dice que pelearé en el 2025”. Sobre el particular, un funcionario del departamento de defensa aclaró que este comentario no era representativo de la opinión oficial en relación con China.

Con un gobierno disruptivo como el del presidente Trump, todos los días nos sorprende con algo nuevo.

No obstante, el secretario de prensa del Departamento de Defensa, el general de brigada Patrick Ryder, dijo en un comunicado: “La Estrategia de Defensa Nacional deja en claro que China es el desafío para el Departamento de Defensa y nuestro enfoque sigue siendo trabajar junto a los aliados y socios para preservar un Indo-Pacífico, abierto, libre y en paz”.

Por su parte, la semana pasada, en la conferencia de seguridad celebrada en Munich, Alemania, Wang Yi expresó que China y EUA no deben entrar en conflicto, o el mundo sufrirá. “Nuestra política se basa en los tres principios propuestos por el presidente Xi Jinping: respeto mutuo, coexistencia pacífica y cooperación de beneficio mutuo”, dijo.

Es la misma conferencia en que el vicepresidente Vance de los EUA sorprendió a los asistentes al arremeter contra el “wokismo” europeo, argumentando, entre otros señalamientos, que la mayor amenaza para Europa no proviene de Rusia o China, sino de los enemigos internos que están provocando un retroceso de los valores democráticos, como la libertad de expresión, política y religiosa, que está carcomiendo los fundamentos éticos y morales tradicionales de la sociedad europea. Una seria llamada de atención de su principal aliado.

Con un gobierno disruptivo como el del presidente Trump, que mañana cumplirá un mes, todos los días nos sorprende con algo nuevo, haciendo que nuestro entorno se vuelva cada vez más volátil, incierto, complejo y ambiguo.

En este ambiente, persiste el creciente riesgo de una confrontación abierta entre los EUA y China. Mientras algunos expertos predicen un conflicto directo, otros creen que prevalecerán la diplomacia y la cooperación.

Las relaciones entre Estados Unidos y China han sido tensas desde la creación de la República Popular China en 1949, pero a lo largo de los años hubo períodos de amplia cooperación. Pero conforme China emerge y consolida su poderío, se acrecientan los conflictos por el comercio, la influencia a nivel global —la ruta de la seda—, el espacio marítimo, cibernético y aéreo-espacial, así como la soberanía de Taiwán, entre otros, aunque encuentren puntos comunes para trabajar juntos en temas como el cambio climático y la salud mundial.

Testigo de la guerra del Peloponeso en la Grecia Antigua, Tucídides, historiador ateniense, planteó que hay una tendencia hacia el enfrentamiento entre una potencia emergente —en su propia experiencia, Atenas, potencia marítima—, que desafió el estatus de una potencia dominante —en su época, Esparta, potencia terrestre—, porque, según este militar, el conflicto entre potencias se dirime por el realismo político y, en la práctica, las naciones se rigen por la influencia, el poder y la competencia, y no por la justicia o la moralidad, aunque públicamente den otro discurso.

Esperamos que esto no sea una premonición, pero tampoco podemos soslayar que este patrón se ha repetido a través de la historia, siendo preocupante porque es evidente que una potencia emergente —China—, amenaza con desplazar a la otra potencia —EUA— que ejerce la hegemonía mundial.

En una confrontación nuclear, pasaría lo que predijo Einstein en 1949: “No sé con qué armas se peleará la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con palos y piedras”.

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