La nomenklatura cubana en el crepúsculo de su ciclo histórico

La nomenklatura cubana en el crepúsculo de su ciclo histórico

0
31/05/2026 00:04
Prensa Libre
Enlace de Compartir

Resumen Inteligente

Ojalá que la nomenklatura acepte su realidad y facilite en este proceso la reconciliación pacífica.

La gran crisis humanitaria que puso a prueba por primera vez al régimen marxista-leninista de Cuba se dio en el verano de 1994, como corolario del colapso de los regímenes comunistas de Europa del Este y de la desintegración en 1991 de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la principal potencia comunista del siglo XX, que subsidiaban a la economía cubana bajo la engañosa consigna de la “solidaridad socialista”.

En una encrucijada existencial

Ante aquella crisis derivada del fracaso evidente del sistema político-económico socialista, miles de cubanos estaban desesperados por salir de su país hacia los EE. UU., un destino seguro para mejorar en libertad sus condiciones de vida, tal como lo habían hecho otros miles desde el triunfo de la revolución cubana en 1959. La presión interna llegó a un nivel de ebullición que la máxima dirigencia del régimen consintió, a la fuerza de las circunstancias, la salida masiva de cubanos a los EE. UU. por la vía marítima, con todos los riesgos inherentes a esas situaciones dramáticas.

Esta decisión unilateral le creó un problema serio al gobierno demócrata de los EE. UU. presidido por Bill Clinton, que lo llevó a plantear de inmediato un acercamiento no oficial con el régimen cubano para abordar esta y otras situaciones de interés, y para ello actuaron dos mediadores: el presidente de México, Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), y el premio nobel de literatura el colombiano Gabriel García Márquez.

Esta iniciativa, aceptada por ambas partes, finalmente fracasa en 1996, tras el derribo injustificable por parte de la fuerza aérea cubana en contra de dos avionetas evidentemente desarmadas de la organización Hermanos al Rescate.

La esperada visita pastoral a Cuba del papa San Juan Pablo II en enero de 1998, quien en su momento sufrió el nazismo y el comunismo en Polonia, su tierra natal, uno de los artífices de la liberación de Europa del Este, dejó un mensaje que resonó con fuerza: “Qué Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba, para que este pueblo, que como todo hombre y nación, busca la verdad, que trabaja por salir adelante, que anhela la concordia y la paz, pueda mirar el futuro con esperanza”. Esta visita sentó las bases para que posteriormente, en el 2014, gracias a la perseverancia y a los buenos oficios del papa Francisco, se restablecieran las relaciones diplomáticas entre los EE. UU. y Cuba durante el gobierno demócrata de Barak Obama.

Cada uno de estos gestos históricos de buena voluntad no tuvieron en su momento relevancia alguna para efecto de un cambio o reformas en Cuba. Sin embargo, los tiempos cambian, la nomenklatura cubana en el crepúsculo de su ciclo histórico está en una encrucijada existencial, anquilosada y anclada en los vestigios del marxismo-leninismo. El aislamiento es extremo, sin una potencia geopolítica militar que los auxilie, de socios ideológicos que ofrezcan subsidios sin condiciones como el del corrupto régimen venezolano, ni actores de prestigio que ofrezcan sus buenos oficios. El pueblo cubano, entre tanto, en este verano del 2026, al borde de una nueva crisis humanitaria.

El actual gobierno republicano de los EE. UU. liderado por Donald J. Trump, que ha hecho acopio de todas las experiencias históricas e infructuosas de tratar con la Cuba revolucionaria, implementando una estrategia regional coherente y respetada, ha planteado directamente en negociaciones puntuales de inteligencia y de índole militar las nuevas reglas del juego. Ojalá que la nomenklatura acepte su realidad y facilite en este proceso la reconciliación pacífica en función de la añorada libertad y prosperidad para el pueblo cubano.

Comentarios

¿Qué opinas hoy?
Sé el primero en encender la conversación.

Noticias relacionadas