Ingrid Reyes
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Los niños son empáticos por naturaleza, y por lo regular ellos van perdiendo esa capacidad de identificarse con alguien cuando no reciben esto en su entorno.
El 1 de marzo es el Día de la Cero Discriminación, “celebramos el derecho de todas las personas a vivir una vida plena y productiva con dignidad y sin discriminación”, se explica en la página de Onusida.
En casa y con los niños de qué manera es posible llevar esa enseñanza de cero discriminación, tolerancia y empatía. Andrea Lara, psicoterapeuta y guía parental explica que los niños son empáticos ´por naturaleza, y por lo regular ellos van perdiendo esa capacidad de identificarse con alguien cuando no reciben esto en su entorno, “entonces el trabajo como padres es proteger esa naturalidad en la que tienen afecto por las personas y las quieren incluir”, dice.
“Si ellos se sienten excluidos en su propia casa donde se les ponen etiquetas desarrollan rabia y ésta se proyecta fuera del hogar, con sus compañeros y amigos…no es que sea malo sino están desatendidos, enojados y molestos”, agrega Lara.
Si queremos promover la inclusión tenemos que promover que los niños tengan un espacio en su hogar para llorar, quejarse, enojarse y en la medida que ellos se sienten respetados en espacio ellos preservan esa empatía a lo largo del tiempo…”no se trata de explicarle a los niños qué es la empatía o la inclusión sino llevarlos a vivir que se sientan incluidos por sus padres y que vean a los adultos que muestran empatía hacia otros en los que ayuden a personas que lo requieran”, agrega la experta.
Esta temática nos debe hacer reflexionar en cómo se están tratando a los propios hijos en casa y qué ejemplos se le dan a ellos. “Cuestiones básicas como el saludar a otras personas se aprenden con el ejemplo y no con una explicación”, dice la experta.
Al respecto, la psicóloga Violeta de Pineda, expresa que una familia inclusiva fortalece a los hijos y les brinda seguridad, satisfacción y sentido de pertenencia. Así, la experta hace énfasis que es en este lugar donde se comienza a experimentar la inclusión y una sana convivencia.
“Como padres debemos fomentar la inclusión por medio del respeto y aceptando la diversidad de cada uno desde el hogar, tratando de evitar desigualdades tanto de apariencias físicas, diferencias por tener un hermano o familia con síndrome Down, autismo u otras diferencias…cuando esta educación viene desde el hogar llega a una inclusión social para generar una mejor sociedad”, expresa la psicóloga.
“Cada uno de nosotros somos personas libres y diferentes, que valemos por nuestra propias esencia, brillamos con luz propia, no somos más ni menos por no ser como los demás”, -Violeta de Pineda, psicóloga
La inclusión es una temática que representa retos en la educación, pero comienza en casa y es una práctica que no debe perderse, agregan los conocedores.
“A veces en casa no se acepta al hijo por su piel o porque es menos hábil en matemáticas, entre otros, cuando el ideal es que la familia resalte las cualidades, valores y talentos donde cada uno sume para hacer un grupo más unido y fuerte ante cualquier eventualidad”, agrega de Pineda.
Unicef en un artículo publicado explica que a algunos padres les preocupa exponer a sus hijos a temas como el racismo y la discriminación a temprana edad. Otros evitan hablar sobre cuestiones que ellos mismos no entienden plenamente o con las que se sienten incómodos.
Las familias abordan de distintas maneras las conversaciones sobre el racismo y la discriminación. Aunque no existe un enfoque único para hacerlo, las investigaciones indican, sin lugar a duda, que lo mejor es empezar a conversar con los hijos sobre estos temas cuando todavía son pequeños.
En el documento se explica que los bebés notan las diferencias físicas, como por ejemplo el color de la piel, desde que tienen seis meses de edad. Diversos estudios han revelado que, hacia los cinco años, los niños pueden dar señales de prejuicio racial, como tratar a las personas de un grupo racial más favorablemente que a las de otros grupos. Ignorar o evitar este tema no contribuye a proteger a los niños; por el contrario, es dejarlos expuestos a los prejuicios que existen dondequiera que vivamos.
Unicef y experto dan algunas recomendaciones para poner en práctica y fomentar la cero discriminación en familia. Sin duda, aclaran que el respeto hacia los niños y el ejemplo son los dos grandes pilares a fomentar.