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Aunque tendemos a pensar que el consumo de grasas es malo para nuestro organismo, la grasa de buena calidad es necesaria.
Antes de sumarnos a cualquier moda o tendencia alimentaria, lo mejor es informarnos bien. Existe una saturación del “no se puede, porque engorda o sube el colesterol”, usado para discriminar algunos alimentos. Por ejemplo, hay quienes le quitan la grasa al Prosciutto di Parma o al codiciado Jamón Ibérico, uno de los grandes tesoros de la gastronomía a nivel mundial.
Como buena latina, apasionada de la gastronomía, se me parte el corazón cuando veo a alguien que le quita la grasa a un buen jamón. La calidad del jamón 100% Ibérico de bellota, por ejemplo, es única. Esto es gracias a la propia genética del cerdo ibérico y a su alimentación, que se basa en lo que producen los campos en España (la Dehesa) y, por supuesto, a las bellotas como alimento principal, durante sus últimos meses (la Montanera).
El “olivo con patas”. Así le llaman al cerdo ibérico, gracias a su alto contenido en ácido oleico, principal componente del aceite de oliva. Además de ser toda una experiencia en el paladar, expertos aseguran que:
Pruébelo y verá cómo todos sus platos se impregnarán del mejor sabor y aroma del mundo. Que no sobre ni una migaja de este producto tan exquisito y valorado en todas las cocinas, el mundo.
Aquí le sugiero una receta en la que puede emplear grasa de jamón: “Camarones al ajillo con sobrasada”.
https://lacocinanomuerde.com/recetas/1392-camarones-al-ajillo-con-sobrasada
¡Buen apetito!
Todo está en el balance y en la calidad.