Ingrid Reyes
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La leche de vaca, así como otros lácteos, aporta nutrientes vitales para el desarrollo en la infancia. Es fuente de energía, calcio y contribuye al aumento de masa muscular.
La leche es uno de los alimentos básicos en la alimentación humana. Su valor nutritivo contribuye a una correcta dieta en la niñez y adolescencia, ya que es un alimento rico en proteínas y calcio de fácil digestión, nutrientes que son vitales en las etapas de crecimiento y desarrollo, así como en el mantenimiento de la masa ósea y muscular en la edad adulta.
Con el objetivo de resaltar la importancia de la leche en la alimentación, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) declaró el 1 de junio como el Día Mundial de la Leche.
En la infancia uno de los principales objetivos es lograr un óptimo estado nutricional y mantener un crecimiento adecuado según la edad del niño. Los expertos consideran que el crecimiento es un indicador fiable de salud, ya que está condicionado a muchos factores como la alimentación. Además, es una fase en la que se promueven hábitos saludables que ayudarán a prevenir enfermedades cuando se es adulto. La leche y los productos lácteos son uno de los principales grupos en la nutrición de los infantes.
De acuerdo con la nutricionista Ana Carolina Solares, cuando se habla de “leche” se debe delimitar porque es una palabra que se usa en diferentes bebidas, como la leche materna, la leche de origen animal y la leche de origen vegetal. Sin embargo, enfatiza que en estas últimas el término es erróneo porque realmente no es leche, sino que son líquidos de color blanco extraídos de almendras, coco o soya que no tienen los mismos componentes nutricionales que la leche.
“La leche es un alimento rico en proteínas de alto valor biológico como el calcio, fósforo, vitaminas B12, potasio, magnesio, entre otras, que son importantes para el crecimiento y desarrollo de la niñez y adolescencia. Entonces, desde su valor nutricional es un producto que no puede faltar en la dieta de los niños”, dice Solares.
Esta bebida también es rica macronutrientes como las proteínas, que cubren las necesidades de aminoácidos en el ser humano; los lípidos que digieren más de 200 ácidos grasos, y los carbohidratos que dan energía al organismo. Entre el grupo de micronutrientes que aporta está el calcio, que mineraliza los huesos; potasio y magnesio que ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares; así como vitaminas del complejo B.
La recomendación es que desde el nacimiento hasta los seis meses la alimentación sea lactancia materna exclusiva, luego se va complementando con otros alimentos. Por ello se dice que de 1 a 3 años la leche se vuelve un complemento de la dieta de los niños, por lo que se recomienda de dos a tres vasos diarios.
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De tres años en adelante el consumo disminuye porque se agregan otros alimentos, sin embargo, lo ideal es siempre incluir uno o dos vasos de leche al día. Según Samuel Durán, doctor en nutrición e investigador de la Universidad San Sebastián de Chile, es importante que la leche sea baja en azúcar para evitar riesgos de obesidad y así solo aprovechar los beneficios de esta bebida.
“Una tasa de leche aporta 200 miligramos de calcio y un niño necesita cerca de 800. Si el infante en vez de tomar leche consume otra bebida probablemente no va a llegar al requerimiento de calcio que su cuerpo necesita, lo que hará que tenga huesos más frágiles y pueda padecer osteoporosis en la vida adulta”, opina.
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La leche, así como los lácteos aporta una amplia variedad de nutrientes que ayudan a garantizar el óptimo crecimiento y desarrollo de los niños. “Debido a que la leche que tiene alto porcentaje de proteína y alta calidad biológica es parte del aumento de la masa muscular y propicia el crecimiento en general”, enfatiza Solares. Entre los beneficios de su consumo constante se encuentra: