¿Su apellido es Zea, Benito o Maldonado?

¿Su apellido es Zea, Benito o Maldonado?

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29/09/2026 14:28
La Hora
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Resumen Inteligente

Durante décadas se fraguaron negocios, pero públicamente posiblemente el primer gran escándalo de corrupción en el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda haya sido el de Alejandro Sinibaldi en tiempos de Pérez Molina, camino que se ha ido perfeccionando -aunque usted no lo crea- en sucesivos gobiernos dedicados a la corrupción porque se trata de […]
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Durante décadas se fraguaron negocios, pero públicamente posiblemente el primer gran escándalo de corrupción en el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda haya sido el de Alejandro Sinibaldi en tiempos de Pérez Molina, camino que se ha ido perfeccionando -aunque usted no lo crea- en sucesivos gobiernos dedicados a la corrupción porque se trata de una rica fuente de multimillonarios contratos. Los nombres de José Luis Benito y Javier Maldonado cobran más relieve por los procesos que se siguieron en contra del primero y por los meganegocios que el segundo logró cuajar gracias al Consuelo y las Porras de una señora que fue un Ángel de la Corrupción. Se sabe de la oficina en la que el exministro fraguaba muchos de los contratos.

En el caso de Benito y sus famosas maletas, como es ya tradición en Guatemala, no llegaron a sentar precedentes, ni siquiera por aquel montón de dinero que fue encontrado, hallazgo que no pudo tapar el Ministerio Público aunque luego se maniobró para que el caso quedara sin mayor consecuencia y en el caso de Maldonado sí se sentaron antecedentes que ahora son superados con creces por Norma Zea con el apadrinamiento de la Secretaria Privada de la Presidencia, Ana Glenda Tager.

El triunfo electoral de Bernardo Arévalo, quien recibió el mandato de combatir la corrupción y limpiar el país, alentó muchas esperanzas aunque en la práctica no se han visto logros en ese rubro de la corrupción sistémica. Es más, la primera ministra del Micivi, Jazmín de la Vega, ha publicado que su salida fue porque no aceptó acatar órdenes de Arévalo que consideraba ilegales y en su lugar llegó el primer propuesto por la Secretaría Privada de este gobierno, Félix Alvarado, quien trabajaba en esa dependencia. Curiosamente la actual ministra, Norma Lissette Zea Osorio, también salió de esa misma Secretaría Privada que, evidentemente, opera como centro de gobierno, pero en este caso Tager se aseguró que Zea operara con ella, toda vez que Alvarado se plegó a Samuel Pérez y su estructura.

Oír a la ministra Zea defender el asqueroso negocio de los puentes es como escuchar a Benito (ministro de Jimmy Morales) y a Maldonado (ministro de Alejandro Giammattei) defender sus oscuros negocios. Tremenda decepción para la gente que creyó haber elegido diferente y no solo porque el círculo de Arévalo hace de “chivos los tamales”, sino porque el mismo Presidente decide voltear a ver a otro lado, lo que lo hace cómplice del negocio.

No pueden botar el negocio de los puentes porque se pactaron mordidas anticipadas o porque con ese dinero se pagó el vehículo electoral que usarán los semilleros para buscar diputaciones que les permitan seguir en los negocios, ahora que ya aprendieron cómo se mueve la melcocha.

El ministerio de Comunicaciones e Infraestructura tiene un inmenso presupuesto acorde con las extraordinarias necesidades que tiene Guatemala de mejorar una infraestructura deteriorada debido a que es producto de negocios que se hicieron, no para mejorar las condiciones del país, sino para permitir ese relleno de maletas del que hablamos anteriormente. Es muchísimo lo que en realidad se tiene que hacer para que podamos disponer de una adecuada infraestructura pero, tristemente, el gobierno de Arévalo sigue el mismo patrón de aquellos regímenes corruptos cuya función hizo que el pueblo se volcara a las urnas para colocarlo a él en la Presidencia con la ilusión de componer el país.

Es más, los negocios en este período se han vuelto más lucrativos y siguen siendo operados por los mismos contratistas que florecieron desde tiempos de Jimmy Morales y Giammattei. Cualquiera hubiera pensado que robar más era imposible, pero ya vimos que en esa materia no existen frenos y la principal infraestructura de los trinquetes está, paradójicamente, en el Micivi.

Bernardo Arévalo es quien, formalmente, nombra a los ministros, aunque la propuesta decisiva venga de la Secretaría que opera con el manual de Miguelito, pues no solo sigue siendo lucrativo sino que ha sabido incrementar costos para aumentar la riqueza que genera el saqueo de los fondos públicos, situación decepcionante para una población que no atina a encontrar el rumbo para concretar sus afanes contra los ladrones.

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