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“Tormenta perfecta de errores”: las señales de alerta que pudieron existir en el choque de un avión y helicóptero en Washington, según aviador
Un expiloto de helicóptero Black Hawk revela los cuatro factores que pudieron llevar a la tragedia aérea en Washington DC que cobró la vida de 67 personas.
“Sé lo rápido que un vuelo de rutina puede convertirse en una terrible tragedia”, aseguró Mark Mceathorn, un exjefe de tripulación de helicóptero Black Hawk, una de las aeronaves involucradas en el choque con un avión de pasajeros el miércoles 29 de enero.
El incidente provocó que un avión de American Airlines con 64 pasajeros y el helicóptero militar Black Hawk con tres soldados a bordo chocaran y cayeran al río Potomac, cerca del Aeropuerto Ronald Reagan de Washington DC.
No hubo sobrevivientes.
Para Mceathorn hubo cuatro factores y señales de alerta que condujeron al mortal percance, dijo en una entrevista al medio inglés Daily Mail, en la que explicó lo complejo que puede ser pilotar la nave de noche y cómo dependen de instrucciones del equipo externo que debe velar por el control aéreo.
“Los trolls en línea están tejiendo la conspiración de que esta tragedia fue de alguna manera intencionada. Pero cualquiera que le diga que esta colisión es sospechosa nunca ha estado en una tripulación de vuelo en su vida”, aseguró.
“No pretendo saber qué causó este horrible accidente, pero en mi experiencia siempre hay una combinación de factores (una ‘tormenta perfecta’ de errores) y es casi seguro que el error humano se cuente entre ellos”, declaró.
En este choque, el experimentado aviador explicó que hubo al menos tres ‘equipos’ a evaluar: la tripulación del helicóptero del ejército, los pilotos de American Airlines y el control de tráfico aéreo del Aeropuerto Ronald Reagan de Washington.
En sus seis años en el Ejército de EE.UU., entrenó a jefes de tripulación de los helicópteros, quienes tienen como función principal monitorear múltiples canales de radio, en un tráfico que resulta constante.
A su vez, deben controlar diversos indicadores de combustible y verificar diversas listas. Todos estas tareas demandan mayor control cuando se vuela a bajas latitudes, como según el experto, aparentemente ocurrió en la operación de entrenamiento del Black Hawk.
Según el exjefe militar, puede que haya momentos en que los tres miembros de la tripulación en la cabina no estén mirando hacia afuera del avión.
En teoría el piloto y la tripulación debe anunciar y coordinar sus mensajes de avisos por cualquier movimiento de las aeronaves en el aire. No obstante, en la práctica, no siempre ocurre, según Mceathorn.
1. Riesgos en el cielo nocturno
Siendo de noche, las condiciones son más desafiantes y se puede tornar casi imposible sobrevolar a simple vista. Es por ellos que los indicadores y controles se vuelven vitales para evitar riesgos.
Este es uno de los factores que según el exjefe militar tomó en cuenta al analizar el choque, y la razón por la que al parecer se observó al Black Hawk volando directamente frente al avión de pasajeros, aún bien iluminado, desde una distancia larga.
2. Ilusiones ópticas
Las ilusiones ópticas también son un reto entre aviadores.
Para hacer una referencia más cercana, según el instructor, la mayoría de personas han experimentado esas sensaciones, por ejemplo, al conducir en automóvil.
Es como cuando se observa que los árboles parecieran moverse rápido en relación con el vehículo, mientras que las colinas en la distancia parecen moverse lento. Es puramente una ilusión óptica, pues ninguno se mueve. Pero este fenómeno es más extremo al momento de volar, aseguró.
Según dijo, es posible que dos pilotos vuelen uno hacia el otro sin que ninguno de ellos se dé cuenta.
“Por la noche y en una ciudad, esta ilusión se magnifica, porque un piloto puede no darse cuenta de que una luz aparentemente estacionaria es en realidad un avión”, explicó para tratar de imaginar cómo se ve en un entorno obscuro.
“Estoy seguro de que la areolína de American Airlines estaba iluminada como un árbol de Navidad. Pero puede que a los pilotos del Black Hawk no les haya importado en una ciudad muy iluminada, como Washington DC”, describió.
3. Baja visibilidad del helicóptero
A eso se suma que en el caso de los helicópteros militares Black Hawk están diseñados para ser difíciles de ver de noche, y las luces rojas y verdes del lateral, que son muy tenues, se pierdan entre las luces de la ciudad de abajo.
Otro factor es que, además, durante la aproximación al aterrizaje, los pilotos comerciales no miran fuera de sus aviones. En ese punto del vuelo, según el entrevistado, confían en sus instrumentos, se guían por el radar, verifican su velocidad, altitud y en qué pista se les ha indicado que aterricen.
4. Controladores aéreos
Por ello, también se vuelve importante investigar a los controladores de tránsito aéreo.
En este caso, según Mceathorn, no le agradó escuchar en las grabaciones de la conversación con los controladores del tráfico aéreo cuando uno de ellos le preguntó a los pilotos del helicóptero si simplemente vieron al avión, justo antes de la colisión.
Desde la perspectiva de un piloto aviador, esto no es nada funcional.
“Como piloto, me gustaría escuchar, por ejemplo: ¿Ves el avión a tres millas de distancia de las 11 en punto y volando a treinta metros?. Me gustaría una dirección, altitud y una distancia. Parece que estos pilotos del Black Hawk no obtuvieron esa información”, especificó.
Aunque quedan muchas dudas por resolver, Mceathorn reconoció que con su experiencia “es que 999 de cada 1.000 incidentes aéreos se deben a una serie de errores humanos”.