El fracaso en PISA es también el fracaso de la educación técnica  (Parte 1)

El fracaso en PISA es también el fracaso de la educación técnica (Parte 1)

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02/10/2026 07:50
La Hora
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Resumen Inteligente

El fracaso de América Latina en PISA se suele explicar desde la cabeza. Los estudiantes, se dice, no conceptualizan la aritmética, no comprenden lo que leen, no usan la ciencia. En todas esas respuestas el aprendizaje es un fenómeno mental e individual, y el fracaso es un déficit del alumno. Esa figura es cómoda. Absuelve […]
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El fracaso de América Latina en PISA se suele explicar desde la cabeza. Los estudiantes, se dice, no conceptualizan la aritmética, no comprenden lo que leen, no usan la ciencia. En todas esas respuestas el aprendizaje es un fenómeno mental e individual, y el fracaso es un déficit del alumno. Esa figura es cómoda. Absuelve al sistema. Y es falsa.

PISA 2025 no fotografió a un joven distraído. Fotografió un sistema. En Guatemala la muestra fue de 7,014 estudiantes en 408 centros, jóvenes de 15 años. No es un colegio de la zona 10. Es el país. Solo el 8 por ciento alcanza el Nivel 2 en matemática, el 17 por ciento en lectura y el 21 por ciento en ciencias. La OCDE está en 65, 69 y 74. Caímos respecto de 2022: menos 10 en matemática, menos 37 en lectura, menos 22 en ciencias. Veinte puntos equivalen, grosso modo, a un año de escolaridad. En lectura perdimos casi dos. El Nivel 2 no es cálculo diferencial. Es entender un texto moderado, usar un número en un problema real e interpretar un gráfico sencillo. Ni eso. Las pruebas nacionales ya lo mostraban: alrededor de 15 por ciento de aprobación en matemática y 30 en lectura. PISA no inventó el fracaso. Lo volvió comparable.

Detrás del número está el aula que conozco. La clase de ciencias sigue siendo un inventario. Aquí está la célula, memoricen el núcleo, el nucléolo, el citoplasma y las mitocondrias, sin preguntar qué hace cada parte ni qué tiene eso que ver con un cuerpo que se enferma. Conocen los nombres de los planetas y no la fuerza que los mantiene en órbita, la misma que los pega al suelo y no relacionan las posiciones del sol con las estaciones del año. Memorizan las leyes de la herencia Mendel sin entender la herencia. Hablan de energía sin distinguir calor de temperatura. Aprenden sólido, líquido y gaseoso, y no saben de dónde sale el agua del chorro. Todo es memorización. Nada es entendimiento.

Nos domina la memorización, esto es la metáfora del espejo, la que en 2008 pedí abandonar: reflejar, reproducir, repetir. No se abandonó. Cualquiera se para frente al grupo e improvisa. El alumno memoriza. No interpreta un gráfico ni justifica una fuente. PISA pide, ya en el Nivel 2, explicar un fenómeno simple y usar evidencia. No la usan porque sus maestros tampoco la usan, y porque el aula no es el lugar donde se usa.

China y Singapur salieron bien en la ciencia escolar y en la matemática escolar. Hay que decirlo sin envidia y sin consuelo. Aún no sabemos cómo les iría en una ciencia más real, la que no cabe en el ítem. En Guatemala ni siquiera llegamos a la ciencia escolar. Educamos en un mundo de nombres, no en el mundo donde el agua cambia de estado porque cambian el calor y la presión, y donde la tubería la repara alguien. Y menos creamos condiciones para generar entendimiento de la forma en que el agua fluye en los ecosistemas donde vivimos.

Eso no se corrige con otro listado del Currículo Nacional Base. Se corrige si le ponemos atención a la educación técnica, no es educación tecnocrática. El mundo material no se aprende en la pantalla. Se aprende en el taller. Ahí está el nudo que PISA no nombra y que el Ministerio no quiere ver. Mañana diré qué educación técnica es esa, y cuál es el abandono que la tiene en los suelos. Hasta mañana, queridos lectores.

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