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Cuántas estaciones tiene el viacrucis y cuáles son sus citas bíblicas
El viacrucis revive la Pasión de Cristo y nos invita a reflexionar sobre el sufrimiento y la redención. Conozca en qué parte de la biblia se encuentran los relatos de cada una de las estaciones.
El viacrucis es parte esencial del rito de la Pasión de Cristo en la religión católica. La expresión proviene del latín y significa camino de la cruz.
Esta tradición, de acuerdo con el monje benedictino padre Gabriel Ola, se originó en el siglo IV a partir de la experiencia de Santa Elena, quien buscó la verdadera cruz de Cristo en el Calvario.
Según Ola, cuando inició la tradición, muchos peregrinos llegaron a Tierra Santa para honrar y venerar los lugares que recorrió Jesús y, con el paso del tiempo, comenzaron a formalizarse las estaciones en ese lugar para poder rememorar el camino que padeció el Señor hacia la cruz, explica el sacerdote.
Fueron san Bernardo de Claraval, san Francisco de Asís y san Buenaventura de Bagnoregio quienes prepararon el terreno para este rito. A partir del siglo XVII, la práctica de mostrar la propia fe recorriendo 14 puntos del viacrucis se difundió y llegó a diversas comunidades cristianas alrededor del mundo.
De acuerdo con Ola, el viacrucis puede rezarse todos los viernes; sin embargo, los viernes privilegiados son los de Cuaresma.
Estaciones del viacrucis y sus citas bíblicas
El viacrucis consta de 14 estaciones que simbolizan el último trayecto de Jesús en su vida terrenal, culminando en el Gólgota.
Según Ola, en diversas iglesias alrededor del mundo se distribuyen imágenes entre los fieles que representan cada estación, permitiendo realizar este devoto recorrido en las comunidades y mantener vivo el recuerdo del camino hacia la cruz.
De esta manera, se organizan procesiones, ya sean modestas o grandes. En muchas comunidades, especialmente el Viernes Santo, el viacrucis se representa de forma teatral, con grupos que recrean el camino de Jesús hacia su crucifixión.
La mayoría de las estaciones han sido tomadas del Evangelio, otras las ha deducido o añadido la tradición de otros pasajes bíblicos.
Primera estación: Jesús es condenado a muerte
Según el sitio Catholic.net, en esta estación se pueden rezar las lecturas de los evangelios de:
- Mateo 27, 1-31
- Marcos 15, 1-20
- Lucas 23, 1-25
- Juan 18, 28-40 y 19, 1-16
Mateo 27, 1-31
Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús para entregarle a muerte. Le llevaron atado y lo entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.
Muerte de Judas
Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú!
Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió y se ahorcó. Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre.
Después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero para sepultura de los extranjeros. Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy Campo de sangre.
Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel, y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.
Pilato interroga a Jesús
Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador, y este le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.
Siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Pero Jesús no le respondió ni una palabra, de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.
Jesús sentenciado a muerte
Ahora bien, en el día de la fiesta, el gobernador acostumbraba soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.
Reunidos, pues, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado. Estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.
Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud para que pidiese a Barrabás y que Jesús fuese muerto. Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Ellos dijeron: A Barrabás.
Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos respondieron: ¡Sea crucificado!
Y el gobernador les dijo: ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más: ¡Sea crucificado!
Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos.
Entonces les soltó a Barrabás; y, habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado. Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía. Le desnudaron, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas y una caña en su mano derecha. E hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!
Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos y le llevaron para crucificarle.

Segunda estación: Jesús carga con la cruz
Juan 19, 17
Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, que en hebreo es Gólgota.

Tercera estación: Jesús cae por primera vez
Isaías 53, 4-6
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Cuarta estación: Jesús se encuentra con su madre
Lucas 2, 34-35, 51
Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, este está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha.
(Y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

Quinta Estación: Jesús es ayudado por el Cirineo
De acuerdo con Catholic.net, en esta estación se pueden rezar las lecturas de los evangelios de:
- Mateo 27, 32
- Marcos 15, 21
- Lucas 23, 26
Mateo 27, 32
Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a este obligaron a que llevase la cruz.

Sexta Estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús
Isaías 53, 2-3
Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura. Le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto. Y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos.

Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez
Lamentaciones 3, 1-2, 9 y 16
Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo. Me guió y me llevó en tinieblas, y no en luz.
Cercó mis caminos con piedra labrada, torció mis senderos.
Mis dientes quebró con cascajo, me cubrió de ceniza.

Octava Estación: Jesús se encuentra con las mujeres de Jerusalén
Lucas 23, 27-32
Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.
Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.
Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.
Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.
Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?

Novena Estación: Jesús cae por tercera vez
Lamentaciones 3, 27-32
Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.
Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso.
Ponga su boca en el polvo, por si aún hay esperanza.
Dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas.
Porque el Señor no desecha para siempre.
Antes, si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias.

Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras
De acuerdo con Catholic.net, en esta estación se pueden rezar las lecturas de los evangelios de:
- Mateo 27, 35
- Marcos 15,24
- Lucas 23,34
- Juan 19,23-24
Mateo 27, 35
Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta:
“Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.”

Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz
En esta estación se pueden leer las siguientes lecturas del Evangelio:
- Mateo 27, 25 y ss.
- Marcos 15, 24 y ss.
- Lucas 23, 33 y ss.
- Juan 19, 18
Juan 19, 18
Y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

Duodécima Estación: Jesús muere perdonando a sus verdugos
En esta estación se pueden leer las siguientes lecturas del Evangelio:
- Mateo 27, 50-51
- Marcos 15, 37
- Lucas 23, 46
- Juan 19, 30-33
Mateo 27, 50-51
Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.
Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron.

Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre
En esta estación se pueden leer las siguientes lecturas del Evangelio:
- Mateo 27, 57-59
- Marcos 15, 42-45
- Lucas 23, 50-53
Mateo 27, 57-59
Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.
Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.
Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia.

Decimocuarta estación: Jesús es sepultado
En esta estación se pueden leer las siguientes lecturas del Evangelio:
- Mateo 27, 55-61
- Marcos 15, 42-47
- Lucas 23, 50-55
- Juan 19, 38-42
Lucas 23, 50-55
Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo.
Este, que también esperaba el reino de Dios y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús.
Y quitándolo, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie.
Era día de la preparación y estaba para comenzar el día de reposo.
Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea siguieron también, y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo.

La Resurrección de Jesús
Según Ola, con el pontificado de san Juan Pablo II se empezó a enriquecer el viacrucis y se agregó la estación número 15 “para dejar un buen sabor de la gloria del Señor y no terminar con este rezo en la tumba, sino con la esperanza de la resurrección”.
Esta es la cita bíblica que se lee:
Lucas 24, 5-6
Y como tuvieron temor y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.

¿Por qué rezamos el viacrucis?
Además de recorrer, ya sea mental o físicamente, el trayecto que Jesús hizo cargando la cruz hasta el lugar de su crucifixión, según Ola, el viacrucis también debe ser un momento para recordar a los enfermos, a los prisioneros, a quienes padecen y, de esta manera, revivir la Pasión de Cristo, al mismo tiempo que se mantiene presente el sufrimiento que afecta al mundo y a la Iglesia.
Esta tradición es una manera de tomar conciencia del camino que Jesús sufrió al cargar la cruz para salvar a la humanidad de sus pecados, explica el sacerdote.