CEPAL advierte tres “trampas” que frenan el desarrollo: bajo crecimiento, desigualdad y debilidad institucional
Tener minerales, biodiversidad, energía y un mercado de millones de consumidores no garantiza, por sí solo, que esos recursos se conviertan en desarrollo. Para lograrlo se requieren estrategias coordinadas, instituciones sólidas y capacidad para ejecutarlas. Ese es uno de los planteamientos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el documento […]
Tener minerales, biodiversidad, energía y un mercado de millones de consumidores no garantiza, por sí solo, que esos recursos se conviertan en desarrollo. Para lograrlo se requieren estrategias coordinadas, instituciones sólidas y capacidad para ejecutarlas.
Ese es uno de los planteamientos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el documento titulado: «Gestión de las transformaciones en una era de rupturas», presentado este miércoles 7 de octubre por José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo del organismo, durante su 41.º período de sesiones.
El documento advierte que el escenario internacional atraviesa un “cambio de juego”, marcado por la competencia entre Estados Unidos y China, las tensiones comerciales y arancelarias, el avance de la inteligencia artificial y la disputa por minerales críticos.
Ante este escenario, la CEPAL plantea que América Latina y el Caribe requieren políticas y estrategias de largo plazo, instituciones con capacidad de respuesta, una gobernanza más efectiva y una nueva etapa de integración regional. Contar con activos estratégicos, señala el organismo, no se traduce automáticamente en crecimiento y desarrollo.
EL DIAGNÓSTICO
La CEPAL refiere que mayoría de países están sumidos en 3 trampas que limitan desarrollo:
1. Baja capacidad para crecer.
2. Alta desigualdad, baja movilidad y débil cohesión social.
3. Capacidades institucionales débiles y gobernanza poco efectiva.
Para salir, propone 11 transformaciones indispensables, una transversal: fortalecer gobernanza y capacidades TOPP -técnicas, operativas, políticas y prospectivas- de instituciones.
El estudio propone 3 capacidades para enfrentar la nueva era de rupturas:
1. Inteligencia geopolítica: leer y anticipar el entorno. ¿Cuál es la capacidad de los países para reaccionar a nuevas políticas arancelarias?
2. Diplomacia económica: ampliar margen de maniobra. No solo vender café y banano, sino insertarse en cadenas de minerales críticos, energía, servicios digitales.
3. Coordinación público-privada para la transformación productiva: movilizar activos. Marcos legales indispensables para atraer inversiones críticas en infraestructura o energía.
En el cuadragésimo primer período de sesiones (7-9 de octubre), la reunión bienal más importante de la CEPAL, participarán autoridades de los 45 Estados miembros y los 14 miembros asociados de la Comisión, representantes del sistema de las Naciones Unidas y de otras organizaciones intergubernamentales, además del sector privado y la academia.
LLAMA A APROVECHAR LA ERA DE LA IA
EO documento también presenta la visión estratégica de la CEPAL relacionada a la Inteligencia Artifical.
Al analizar el desarrollo acelerado de la IA, el documento señala que «estas tecnologías no son neutrales» porque «pueden profundizar brechas y consolidar la dinámica de centro y periferia» o, gestionadas de forma estratégica, pueden ser «una herramienta decisiva para acelerar la convergencia productiva, social e institucional».
«La Cepal llama a los países de la región a aprovechar el momento histórico que representa este cambio de paradigma con políticas activas, coordinadas y sostenidas a lo largo del tiempo», indica este organismo de Naciones Unidas.
En ese sentido, la Comisión señalÓ que mientras que las economías avanzadas «se ubican en un polo de alta digitalización», en el extremo opuesto está «la gran mayoría de las economías en desarrollo, incluidos casi todos los países de América Latina y el Caribe».
«La transformación digital y la IA pueden incidir simultáneamente en al menos tres frentes asociados a las trampas del desarrollo: el aumento de la productividad, la reducción de brechas de acceso y oportunidades, y la modernización de la capacidad institucional y de gobernanza del Estado», añade el estudio.
En cuanto a la integración económica regional, el documento subraya que aunque se han puesto en marcha múltiples iniciativas en los últimos 65 años, «los resultados alcanzados han sido en general modestos en lo que respecta al dinamismo de los flujos intrarregionales de comercio e inversión extranjera directa» y por eso debe ser otra prioridad.