¿Una moneda de cambio?

¿Una moneda de cambio?

La relación diplomática de Guatemala con Taiwán debe aprovecharse mejor, no solo como un medio para estar bien con Estados Unidos.
09/02/2025 00:01
Fuente: Prensa Libre 

La visita del secretario de Estado Marco Rubio a Guatemala fue un éxito para el gobierno de Bernardo Arévalo, quienes se merecen mi reconocimiento y aplausos. Los temas que se acordaron hacen que la relación bilateral Guatemala-Estados Unidos se fortalezca, además de ser un gran espaldarazo al actual gobierno, que le permite seguir este 2025 con nuevos aires. Otro éxito es que la perspectiva de inversión para Guatemala de la calificadora Fitch Ratings ha mejorado, señalando los retos que el gobierno debe enfrentar este año. Sin embargo, otra de las razones del éxito de esta visita fue “el apoyo histórico que ha tenido Guatemala con Taiwán”, como lo dijo Rubio. En este momento, con una oportunidad de oro para Guatemala, es necesario recordar ese apoyo histórico.

Pareciera que Guatemala, el país más grande en reconocer a Taiwán, es por un chiripazo, por un cachito, con el que ganamos la lotería.

Hace 14 años, mi amigo Enrique Naveda me invitó a ser columnista en el medio digital Plaza Pública, donde escribí tres columnas tituladas “¿Tiene Guatemala una política exterior?”, que aún pueden ser consultadas. Mi respuesta a las mismas fue aplicando las teorías de Relaciones Internacionales y su eterno debate entre las dos imágenes dominantes de la disciplina: el realismo y el liberalismo —que muchos aún siguen llamándolo idealismo—. El liberalismo define a las relaciones internacionales como cualquier transacción con un actor internacional, y ahí Guatemala sí tiene y mantiene una política exterior reflejada en las acciones, mecanismos y protocolos de nuestra relación con otros actores. El realismo valora la política exterior como las acciones que buscan posicionar al Estado en una posición ventajosa en relación con otros actores y ahí, entonces, Guatemala no tiene una política exterior.

Los dos momentos estelares de nuestra política exterior se dieron durante el gobierno de Juan José Arévalo (1945-1951) y luego con la llamada política exterior de neutralidad activa que se aplicó con la apertura democrática y el gobierno de Vinicio Cerezo (1986-1991). Guatemala también ha mantenido una relación especial con Estados Unidos, Israel y Taiwán, que, si bien ha tenido altibajos, nunca ha dejado de ser especial e histórica. Es por esta razón que sorprenden las declaraciones del canciller Carlos Ramiro Martínez en el programa Con criterio (20/01/2025): “Hoy es una circunstancia que pareciera que pueda ser favorable en el escenario que estamos enfrentando —el gobierno de Trump—, pero nadie pensó hace 10 años o hace cinco años, o hace un año, quedémonos con este país —Taiwán— con nuestras relaciones políticas diplomáticas porque lo vamos a utilizar. Suena horrible decirlo así, porque en la práctica llegamos a esa situación hoy y el proceso ha sido una construcción de acciones en materia de política exterior de un gobierno a otro”.

Preocupa que esa construcción de acciones no haya sido valorada estratégicamente y peor aún que nadie haya pensado en los últimos 10 años que esa relación iba a ser hoy beneficiosa cual moneda de cambio para quedar bien con Estados Unidos. Pareciera que Guatemala, el país más grande en reconocer a Taiwán, es por un chiripazo, por un cachito, con el que ganamos la lotería. No reconocer la relación histórica y la valiosa cooperación que Taiwán ha tenido con Guatemala refleja que realmente no tenemos una política exterior. Hoy sigo de pie y aplaudiendo el éxito del gobierno de Guatemala con la visita de Rubio, pero mañana hay que convertir lo acordado en políticas estratégicas para lograr objetivos, reconociendo el valor histórico de nuestros grandes socios y aprovecharlo no con palabras, sino con acciones. ¡Feliz domingo!