“La que está en ese féretro es mi abuela”: El Pepinal llora a víctimas de vuelco de bus y vecinos exigen justicia
La aldea El Pepinal, en Amatitlán, permanece de luto tras el accidente de bus ocurrido en Laguna Seca, que dejó tres fallecidos y unos 67 heridos, una tragedia que conmociona a la comunidad.
La aldea El Pepinal, en Amatitlán, permanece de luto tras el accidente de bus ocurrido el jueves 5 de marzo en la aldea Laguna Seca, que dejó tres fallecidos —entre ellos una madre y su hijo— y unos 67 heridos.
“Viajan muy rápido, como que llevaran bultos; la gente ya no cabe y le dicen a uno ‘hágase para atrás’”, relató la cuñada de Leidi Ovando, una de las víctimas del accidente, quien falleció junto a su hijo de 7 años.
La comunidad, situada a unos 10 kilómetros de la cabecera municipal de Amatitlán, resiente la tragedia. En la Escuela Oficial Rural Mixta del lugar, una moña negra colocada en la entrada refleja el luto de unas 250 familias que viven en la aldea.
El centro educativo también perdió a uno de sus estudiantes: Andrés Morales Ovando, de 7 años, quien había empezado a cursar primero primaria.
El bus número 28 salió de la aldea con destino al centro de Amatitlán. Según vecinos, transportaba al menos a 70 pasajeros, incluido el piloto. A unos 3.5 kilómetros de iniciado el recorrido, y después de recoger a los últimos pasajeros, la unidad volcó en la ruta.
El accidente ocurrió mientras los vecinos preparaban las actividades de la feria de la comunidad. Tras la tragedia, decidieron suspender el rezado dedicado al patrono local, el Sagrado Corazón de Jesús, como muestra de respeto por las víctimas.
El Instituto Nacional de Ciencias Forenses identificó a las tres personas fallecidas en el accidente: María Antonia Domitila Reyes Roque, de 89 años, quien murió por trauma de tórax; Leili Nohemí Ovando Pineda, de 30; y su hijo, un menor de 7 años, ambos a causa de traumatismo craneoencefálico.
Una hermana de las víctimas permanece en recuperación en el Hospital Nacional de Amatitlán.
Familiares recuerdan que en ese bus suelen viajar vecinos de la comunidad que cada día se trasladan hacia el municipio para trabajar, estudiar o realizar diligencias.
El Pepinal es una comunidad dedicada principalmente a la agricultura, donde muchas familias cultivan maíz, frijol y aguacate. Entre los pasajeros del bus también viajaban estudiantes y trabajadores que cada mañana salen de la aldea rumbo al centro de Amatitlán.
Hoy, entre los cultivos y las calles adoquinadas de la comunidad, los vecinos recuerdan a las víctimas y acompañan a la familia que atraviesa uno de los momentos más difíciles.
Juventina Quiñónez, vecina del lugar, dijo que la tragedia ha provocado angustia en la comunidad.
“Para nosotros fue triste. Suspendimos el lanzamiento de bombas y el rezado por respeto a las víctimas, muchas de ellas colaboradoras de la iglesia”, afirmó.
“Hemos sido una aldea muy unida. Mi cuñada iba ahí —en el bus— y para mí fue una angustia porque ella estaba al lado del niño. No solo estoy triste por ella, sino por todos los que fueron afectados”, añadió Quiñónez, quien recuerda que una joven que le ayudaba en tareas de la iglesia también figura entre los heridos graves.
Rubén de León, presidente del Comité Comunitario de Desarrollo de la aldea, afirmó que la tragedia enluta a toda la comunidad.
“Como líder comunitario apoyamos en todo lo que se pueda. Sentimos mucho lo que pasó y lamentamos lo ocurrido. Muchas familias aún tienen a sus parientes en los hospitales”, señaló.
Añadió que la solidaridad ha sobresalido tras la tragedia. Reconoció que los caminos de la aldea son complicados, aunque no descartó que también hayan ocurrido errores humanos.
Maynor de León, pariente de una de las víctimas, indicó que es el segundo accidente de este tipo que ocurre en la comunidad.
“La que está en ese féretro es mi abuela”, dijo, y consideró que el accidente no es producto de la casualidad, sino de la falta de atención de las autoridades al problema del transporte en el lugar.