TGW
Guatevision
DCA
Prensa Libre
Canal Antigua
La Hora
Sonora
Al Día
Emisoras Unidas
AGN

Interpretación de símbolos
Hay al menos tres paradojas simbólicas.
Una imagen dice más que mil palabras, es un adagio que resalta su capacidad para comunicar información, emoción y significado de manera primal y efectiva. Leonardo da Vinci escribió que un poeta sería “vencido por el sueño y el hambre antes de poder describir con palabras lo que un pintor puede representar en un instante”. Lo que se interpreta de palabras puede ser subjetivo; lo que evoca una imagen lo es más aún.
Manifestación es rasgo del Estado de derecho, el bloqueo es señal de su ausencia.
En la fotografía, tres o cuatro personas detienen una manta roja con los rótulos Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud de Guatemala (SNTSG), Frente Nacional de Lucha y Presente en la Lucha, incluyendo la infaltable imagen del Che Guevara con boina y mirada visionaria. En un extremo de la fotografía se ve una pared con la pinta en letras negras que dice “asesinos”. La imagen evocaría variados significados y emociones para diferentes personas; la prominente inclusión del Che refleja parentesco ideológico con el tipo de lucha que en la historia casi sin excepción ha conducido al autoritarismo estatal sangriento e intolerante.
Hay al menos tres paradojas simbólicas en la fotografía y manta. Una es que el Che, como buen estalinista y sin pensarlo dos veces, pronto hubiera fusilado a manifestantes bloqueando las calles de La Habana. Es más, la policía secreta revolucionaria ya los habría detenido y fusilado, junto con sus parientes, antes de que llegaran a la calle a manifestar. La segunda paradoja es la pinta en la pared con la palabra asesinos, adjetivo aplicable al Che, que firmó incontables órdenes de ejecución sin proceso o juicio alguno, ya que la evidencia judicial sería solo un “detalle burgués innecesario”. La tercera es la persona que detiene la manta en la izquierda de la imagen; irónicamente, viste playera roja con el ícono de Supermán, odioso símbolo del capitalismo, consumismo e imperialismo que tanto presumía rechazar el Che.
De ninguna manera se pretende afirmar que todo sindicalista es comunista; es tan solo la interpretación de símbolos y signos que se observan en una fotografía representativa del sindicalismo estatal en el momento de turbulencia social.
La potestad de manifestación es rasgo del Estado de derecho; el bloqueo es señal de su ausencia. El derecho de expresión pacífica, de solicitar al gobierno la reparación de agravios sin temor de represalia o castigo, es una propiedad del Estado de derecho. Bloquear carreteras y calles públicas constituye violencia que transgrede los derechos de los demás.
Los sindicatos del gobierno se han erigido en fuerzas de choque con capacidad de tomar al país de rehén en nombre de “la lucha”. El término pacto colectivo parece significar algo sobre lo que la colectividad está de acuerdo, que es una interpretación errónea. Los sindicatos del sector público tienen el poder para interrumpir y cancelar la provisión de servicios públicos, como si estos fueran suyos. Pueden exigir y conseguir aumentos y bonos aplicables a todos, sin relación alguna con productividad, eficiencia o alcance de logros y metas. La parte patronal, el gobierno, tiene incentivos para tener a los sindicatos de su lado y un factor importante es que los funcionarios no cargan personalmente con los costos de las exigencias sindicales. Se sabe quién paga la fiesta.
La manifestación violenta y coercitiva carece de legitimidad moral o material. El Che era más severo; a menos que él las hubiera organizado para sus propios fines, no toleraría manifestaciones, punto, por pacíficas que fueran. En sus propias palabras: “Los jóvenes deben abstenerse de cuestionar de forma ingrata los mandatos”.