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¿De dónde sale el dinero?
El pasado martes abordamos el complejo tema del papel que vienen jugando muchos sindicatos de trabajadores del Estado en el marco de las redes de corrupción empeñadas en tener el más absoluto control de todas las instituciones y cómo muchos de los supuestos sindicalistas en realidad operan como activistas políticos que coadyuvan con su empoderamiento. […]
El pasado martes abordamos el complejo tema del papel que vienen jugando muchos sindicatos de trabajadores del Estadoen el marco de las redes de corrupción empeñadas en tener el más absoluto control de todas las instituciones y cómo muchos de los supuestos sindicalistas en realidad operan como activistas políticos que coadyuvan con su empoderamiento. Lo comentamos por la aprobación en el Congreso, mediante una enmienda de curul, de un artículo en la Ley del Presupuesto 2025 en el que se ordena al Ministerio de Salud no sólo otorgar aumentos a los salubristas, sino también violentar los procedimientos de contratación de personal, de acuerdo a la Ley de Servicio Civil, para asignar plazas permanentes al personal bajo contratos temporales.
Como buena enmienda de curul no hubo el menor interés por establecer la disponibilidad de fondos y si el Estado está en capacidad de cumplir con lo que dispusieron los diputados ponentes de ese artículo 140 cuyo cumplimiento ahora exigen varios de los mal llamados “representantes del pueblo”. No hay forma en que un ministro pueda hacer ajustes al Presupuesto en la forma aprobada por esos diputados para quedar bien con salubristas que les ofrecen apoyarlos en sus respectivos distritos para la próxima elección que deberá realizarse dentro de tres años.
El Ministerio de Salud integró ya un Comité Técnico Financiero, en el marco de lo que establece la Ley de Servicio Civil que regula las relaciones entre las instituciones públicas y sus empleados, pero de las primeras conclusiones es que el artículo de marras no establece de dónde pueden salir los fondos y para operar los aumentos pactados entre sindicatos y diputados, habría que sacrificar el interés común de los ciudadanos porque habría drásticas reducciones en los fondos destinados a la atención al paciente.
Igual que como hicieron con su propio sueldo, para el que ni siquiera establecieron un fondo dentro de lo asignado al Congreso de la República, los diputados simplemente dieron la instrucción mediante una “enmienda de curul”, es decir de alguna ocurrencia de última hora (o compromiso adquirido también a última hora). El dinero público no florece, aunque no lo entiendan los diputados y varios de los que sacan raja a los escasos recursos, dejando en cueros los programas que de verdad debieran beneficiar al pueblo. Por lo cual no se puede simplemente decir “suban sueldos” sin establecer el origen de los fondos que permitirían esa operación.
No puede sorprender a nadie el papel de algunos diputados ni la insistencia que tienen, manteniendo citaciones a los funcionarios de Salud Pública para presionarlos a que “les cumplan”, ejecutando el famoso artículo enmendando desde alguna sucia curul. Tampoco la actitud de sindicalistas que exigen “su dinero”, simplemente porque algún diputado se los ofreció, lo que ha llevado al sistema de salud a una crisis sin precedentes que puede causar severo daño a la población.