Las «Ubicaciones de Seguridad Cooperativa» – CSL- de EE.UU., una opción ante la fuerza del crimen organizado

Las «Ubicaciones de Seguridad Cooperativa» – CSL- de EE.UU., una opción ante la fuerza del crimen organizado

La lucha contra el tráfico de estupefacientes ha sido desde siempre una prioridad para Estados Unidos (EE. UU.) que busca trabajar con países aliados para contrarrestar el ingreso de drogas a su territorio. La preocupación ha crecido con la penetración del fentanilo, una droga sintética, relativamente fácil y barata de fabricar, que llegó a ese […]
03/03/2025 05:00
Fuente: La Hora 

La lucha contra el tráfico de estupefacientes ha sido desde siempre una prioridad para Estados Unidos (EE. UU.) que busca trabajar con países aliados para contrarrestar el ingreso de drogas a su territorio.

La preocupación ha crecido con la penetración del fentanilo, una droga sintética, relativamente fácil y barata de fabricar, que llegó a ese país a mediados de la década pasada y cuyo consumo creció exponencialmente con la llegada de la pandemia, sin que la cocaína y su respectiva producción haya dejado de ser un foco de preocupación.

Insight Crime, un centro de análisis y medio de comunicación de EE. UU., dio a conocer en una publicación de 2019 que este opioide se había convertido en la droga «más letal» en el país y cifraba en 28 mil el número de personas fallecidas, solo en 2017, por el uso de drogas sintéticas, «en gran parte» por el abuso en el consumo de fentanilo.

Para luchar contra el tráfico de drogas y el crimen organizado el Comando Sur de EE. UU. dispone de varios programas y herramientas que ha echado a andar en la región, uno de estos es el de Ubicaciones de Seguridad Cooperativa (CSL, en inglés) que actualmente funcionan en Aruba-Curazao y en El Salvador.

Este programa de colaboración a largo plazo, dice el sitio en internet del Comando Sur de los EE. UU., permite a las aeronaves estadounidenses y de países socios, el uso de aeródromos existentes para apoyar los esfuerzos multinacionales de la región para combatir el crimen organizado transnacional».

No se trata de bases militares, sino de la autorización de vuelos y el uso de aeródromos locales para que aviones tengan la facilidad de realizar misiones para detectar, vigilar y rastrear aeronaves o buques involucrados en el tráfico ilícito de drogas, se lee en el sitio en internet del Comando Sur.

Las aeronaves, añade, no están armadas, pero ofrecen capacidades de vigilancia «únicas, que respaldan y complementan los esfuerzos antidrogas de las agencias de aplicación de le ley de los países socios».

A su vez, los funcionarios de las naciones donde está el programa de cooperación son las responsables de la decisión de interceptar a posibles narcotraficantes dentro de sus fronteras y espacio aéreo, mientras las agencias estadounidenses hacen lo propio en en aguas internacionales.

El Comando Sur subraya que la creación del CSL ha sido «fundamental» para la capacidad de EE. UU. de implementar la Estrategia Nacional de Control de Drogas, puesto que las ubicaciones acordadas «permiten que los aviones de interdicción de EE. UU. y de países amigos se desplieguen más cerca de los puntos de salida de la cocaína de las zonas —productoras— de origen».

Este año han aumentado las incautaciones de cocaína, según el Ministerio de Gobernación. Foto /MINGOB.
El año pasado fue el segundo año con más incautaciones de cocaína. Agentes policiales participan en un operativo. Foto /MINGOB.

Por esa razón, agrega, estas operaciones permiten una mayor cobertura de la vigilancia antidrogas a un menor costo que otros programas del pasado, como por ejemplo, la Base Aérea Howard que funcionaba en Panamá, pero que se cerró en 1997.

Acerca de qué misiones son las que pueden llevar a cabo las aeronaves, el sitio precisa que, depende de los acuerdos con las naciones donde se ubican los aeródromos. De igual forma, explica que algunas CSL han requerido de modificaciones y mejoras que han sido financiadas por EE. UU. «para garantizar que las instalaciones de apoyo, los aeródromos y las medidas de protección cumplan con los estándares estadounidenses para una operación segura por parte de las aeronaves y el personal».

Asimismo, se explica que los aeródromos deben ser aptos para operar de noche y en cualquier condición climática, contar con instalaciones para controlar el tráfico aéreo y una pista de ocho mil pies que soporte aviones pequeños medianos y «pesados», estos últimos son los que pueden despegar con una carga de más de 300 mil libras.

DE LAS INSTALACIONES

En Aruba-Curazao, el CSL se encuentra en dos ubicaciones. El acuerdo se firmó por 10 años y se requirió hacer algunas mejoras a los dos aeropuertos internacionales que utilizan las aeronaves, para la construcción de rampas de estacionamiento. El programa en este país ofrece operaciones de respuesta rápida y eficaz en la zona norte de la región donde se origina el tráfico de drogas, que incluye una parte de Colombia y otra de Venezuela.

Por otra parte, la de El Salvador funciona en el Aeropuerto Internacional de Comalapa en el departamento de Chalatenango. El acuerdo se formalizó en el año 2000.

¿Qué implicaciones traerá a Guatemala el que EE. UU. nombre «terroristas» a organizaciones del narco y a pandillas?

Esta CSL «extiende significativamente el alcance de las aeronaves de detección y monitoreo a los corredores de contrabando de drogas del Pacífico Oriental, a través de los cuales transita más de la mitad de las drogas con destino a los EE. UU., a menudo en envíos de varias toneladas», dice el sitio web.

La Marina de EE. UU. se encarga de las operaciones diarias de esta CSL y proporciona las aeronaves y el personal militar, agrega.

PRIORIDADES

Según la página web del Comando Sur, Guatemala está dentro de sus prioridades. Actualmente, el país es objeto de apoyo para la información militar que, aparte de Guatemala, se desarrolla en Guyana, Honduras, Panamá, Perú, Colombia, El Salvador y Trinidad y Tobago. Estas actividades están diseñadas para contrarrestar la «radicalización terrorista» y el reclutamiento por parte de estas organizaciones y de redes criminales.

También forma parte de la Campaña Martillo, iniciativa a través de la cual se vigilan las rutas del tráfico ilícito en aguas costeras de Centroamérica por medio de la Armada y la Guardia Costera de EE. UU.

Los militares estadounidenses trabajan en conjunto con policías y ejércitos de las naciones del istmo para evitar que las organizaciones criminales utilicen estos países para el trasbordo de narcóticos, precursores químicos, dinero ilegal o armas.

El programa funciona en 14 países, incluido Guatemala.

En esta fotografía difundida por el Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica, policías antidrogas custodian un cargamento de 1,1 toneladas de marihuana y 200 kilos de cocaína incautados en una embarcación en aguas del Océano Pacífico frente a la costa sur de Costa Rica en el sector denominado Golfito cerca de la frontera de Panamá el 16 de febrero de 2024.
El crimen organizado utiliza a todos los países del istmo para el traslado de estupefacientes. Efectivos de Seguridad Pública de Costa Rica custodian un cargamento de 1,1 toneladas de marihuana y 200 kilos de cocaína incautados en una embarcación en aguas del Océano Pacífico Foto / AFP
MÁS APOYO

EE. UU. mantiene una cooperación histórica con Guatemala desde hace años. En abril de 2024, precisamente la jefa del Comando Sur, Laura Richardson visitó el país y discutió con funcionarios el fortalecimiento de la alianza de seguridad entre ambos países y la cooperación.

Asimismo visitó un área fronteriza entre Guatemala y Honduras y se reunió con líderes militares que trabajan en la zona para contrarrestar a las organizaciones criminales transnacionales y el tráfico ilícito de drogas, diceun comunicado emitido por el Comando Sur.

La cooperación en materia de seguridad, al parecer, va a seguir, a pesar de que EE. UU. atraviesa ahora por una etapa de recortes de ayuda a nivel mundial.

En su reciente visita a Guatemala, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, destacó la importancia de mantener la cooperación en programas de combate al narcotráfico, incluso, dijo que los recursos destinados a estos esfuerzos podrían incrementarse.

También subrayó la necesidad de una coordinación efectiva entre las autoridades guatemaltecas y la Administración de Control de Drogas de EE. UU. (DEA en inglés).

«En temas de seguridad y drogas, nuestra frontera empieza más al sur», afirmó Rubio en referencia a México y Guatemala, durante su estadía en este país y luego de participar en una demostración de cómo unidades caninas de la Policía Nacional Civil logran identificar precursores químicos para la fabricación de fentanilo.

INCAUTACIONES

Por su posición geográfica, el país es utilizado como puente para el traslado de ilícitos desde Suramérica hacia EE. UU., envíos que suelen hacerse por vía aérea y marítima.

De acuerdo con información oficial, Guatemala decomisó el año pasado 18.2 toneladas de cocaína, la segunda cifra más alta en la historia. Esta cantidad de droga equivale a US$243 millones.

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