Solo 4 de cada 10 guatemaltecos tienen una cuenta bancaria, lo que limita el acceso al crédito

Solo 4 de cada 10 guatemaltecos tienen una cuenta bancaria, lo que limita el acceso al crédito

0
23/02/2026 06:00
Prensa Libre
Enlace de Compartir

Resumen Inteligente

Solo el 38% de la población tiene una cuenta, y apenas el 5% comprende conceptos básicos como la diferencia entre tasas de interés, según datos del Banco de Guatemala. Proponen mayor educación financiera y penetración de herramientas tecnológicas.

La educación financiera continúa siendo una de las principales brechas para el acceso y uso de servicios financieros en Guatemala, pese al crecimiento de las transacciones digitales en los últimos años, según datos presentados durante el foro Cuando el acceso empieza por la información: educación para escalar, en el que participaron autoridades del Banco de Guatemala y representantes del sector fintech en el país.

De acuerdo con Melissa Molina, subdirectora del Departamento de Estabilidad Financiera del Banco de Guatemala, el análisis de la inclusión financiera debe abordarse desde la oferta y la demanda. “Cuando hablamos de salud financiera, no solo hablamos de acceso, también hablamos de educación financiera”, afirmó.

Molina explicó que, aunque las transacciones digitales han crecido alrededor de 17% desde el 2019 y el acceso al crédito pasó de 13% a 16%, las brechas de inclusión siguen siendo significativas. “Solo el 38% de la población tiene una cuenta en el sistema financiero, ya sea bancaria, de cooperativa o de cualquier otra institución financiera, y solo el 36% tiene acceso a crédito formal”, señaló.

Además, destacó las limitaciones en el conocimiento financiero. “Uno de los hallazgos más importantes es que únicamente el 5% de la población sabe diferenciar entre tasas de interés nominales y efectivas”, indicó. En ese contexto, señaló que la disponibilidad de productos financieros no garantiza su uso. “Podemos tener productos disponibles, pero si las personas no los comprenden, no los utilizan o los abandonan”, explicó.

Desde el sector fintech, Cristóbal Ibarguen, cofundador y director general de Vana, indicó que han evidenciado desconocimiento sobre conceptos financieros básicos. “Pocas personas pueden llegar a entender bien las implicaciones de un crédito, cuáles son las diferencias de tasas y cómo se componen todos los términos, hemos visto que hay mucho desconocimiento”, afirmó.

También señaló que este desconocimiento se refleja en dudas constantes sobre los productos. “Siempre preguntan si hay comisiones escondidas o condiciones que no están claras”, explicó. Añadió que la comprensión de contratos financieros representa otra barrera para el usuario. “Si solo el 5% entiende la diferencia entre tasas, mucho menos van a entender todos los detalles que existen en un contrato”, indicó.

Asimismo, vinculó el uso limitado del sistema financiero con experiencias previas en la informalidad. “Muchas personas han tenido que recurrir a los informales, y eso influye en cómo perciben los productos financieros formales”, señaló.

Barreras territoriales

Las barreras de acceso y comprensión financiera también varían según el territorio. Silvia Theissen, coordinadora del Challenge Fund de Swisscontact, indicó que el enfoque actual del ecosistema Fintech se concentra principalmente en el área urbana. “Hemos encontrado que, realmente, el ecosistema no conoce las barreras del área rural”, afirmó.

Explicó que las necesidades financieras no son homogéneas entre territorios. “El ecosistema se concentra mucho en conocer las barreras del área urbana, qué utilizamos y qué necesitamos, pero no conoce las necesidades, que son muy diferentes a las de una tienda en algún departamento o en un área rural”, señaló.

También indicó que existe información disponible que no siempre se utiliza para el diseño de soluciones financieras. “Ya tenemos data que podemos analizar, pero las personas que están construyendo soluciones innovadoras de inclusión financiera no necesariamente la están tomando en cuenta para diseñar estas herramientas”, explicó.

Además, señaló que la falta de comprensión incide en el uso sostenido de herramientas financieras. “Varias personas prueban la herramienta, no la entienden completamente y, por ende, la dejan de usar”, indicó.

Retos en la confianza

Desde el sector fintech, uno de los principales retos identificados es la desconfianza de los usuarios hacia las soluciones formales, especialmente por experiencias previas en el sistema informal. “Muchas personas han tenido malas experiencias en la informalidad, y eso las deja dañadas o marcadas en su relación con los servicios financieros”, indicó.

Ibarguen señaló que el desconocimiento financiero está acompañado de desconfianza. “Lo que nosotros hemos visto al interactuar con los usuarios es que hay mucho desconocimiento y desconfianza, incluso de las soluciones que existen”, afirmó.

Añadió que uno de los retos iniciales fue la credibilidad de los productos financieros formales. “Uno de nuestros retos principales fue que la gente no creía que los créditos que estábamos dando eran reales, que se otorgaban con esa rapidez y de forma formal”, señaló.

Ibarguen indicó que la complejidad de los contratos financieros representa otra dificultad. “Cuando llega la formalidad y se les presentan contratos con letra pequeña, muchos usuarios se pierden en el proceso”, afirmó.

Asimismo, señaló que el desconocimiento puede derivar en decisiones financieras poco informadas. “Las personas se comprometen con créditos sin entender las complejidades que implica ese compromiso: el plazo, las comisiones, los gastos y el monto que deben pagar cada mes”, indicó.

Esfuerzos

En materia de soluciones, Molina indicó que existen múltiples iniciativas impulsadas por actores públicos y privados para fortalecer la educación financiera. “Hay esfuerzos públicos y privados, pero pareciera que están aislados”, afirmó.

En ese sentido, explicó que se trabaja en la articulación de programas dentro de la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera, integrada por el Banco de Guatemala, la Superintendencia de Bancos (SIB) y el Ministerio de Economía (Mineco). “Estamos haciendo esfuerzos para lograr el acceso, uso y calidad de los productos y servicios financieros para la población”, señaló.

Añadió que una de las acciones consiste en mapear las iniciativas existentes. “Estamos consolidando las iniciativas de educación financiera en un repositorio común, para evitar duplicidades y unir esfuerzos”, indicó. También destacó la coordinación interinstitucional en materia educativa. “Se firmó un convenio con el Ministerio de Educación (Mineduc) para introducir educación financiera en el Currículo Nacional Base”, afirmó.

Desde el sector fintech, Ibarguen indicó que la educación financiera puede integrarse dentro del diseño de los productos. “La complejidad debe ser parte del proceso de educar a las personas, simplificando la información y acompañándolas durante el uso del producto”, explicó.

Añadió que el diseño de las soluciones se rige por principios de transparencia y simplicidad. “Tiene que haber transparencia completa durante todo el flujo de la aplicación, para que la persona sepa qué está pasando y por qué”, indicó.

También señaló la importancia del acompañamiento continuo al usuario. “No es suficiente con decir que se le otorgó un crédito o que abrió una cuenta; hay que sostener al usuario durante su trayectoria dentro del sistema financiero”, afirmó.

Por su parte, Theissen indicó que la educación financiera debe abordarse como un proceso de largo plazo. “Necesitamos unir todos los esfuerzos que las instituciones han estado realizando en un solo catalizador, para seguir impulsando la educación financiera”, señaló.

Asimismo, destacó la necesidad de acompañamiento para evitar el abandono de herramientas financieras. “Se tiene que generar un acompañamiento constante, para evitar que el consumidor que no está educado deje de usar las herramientas que están en el mercado”, explicó.

Comentarios

¿Qué opinas hoy?
Sé el primero en encender la conversación.

Noticias relacionadas