El Poder Ejecutivo debe ser “verdadero poder”, para actuar con eficacia
El sainete del usurpador de la Usac y la soberbia de Consuelo Porras, quien exige ser nombrada para un tercer período de fiscal general, hechos impensables en cualquier otro país, demuestran que, ante el vacío de poder dejado por el gobierno, las mafias han fortalecido sus posiciones. Hace más de un año, advertí de la […]
El sainete del usurpador de la Usac y la soberbia de Consuelo Porras, quien exige ser nombrada para un tercer período de fiscal general, hechos impensables en cualquier otro país, demuestran que, ante el vacío de poder dejado por el gobierno, las mafias han fortalecido sus posiciones. Hace más de un año, advertí de la crisis que hoy se sufre, con el robo de las elecciones para la rectoría de la Usac, una nueva CC dominada por las mafias, la CSJ en manos corruptas, el TSE en poder de dos partidos deleznables, Vamos y UNE, y el peligro de que el nuevo fiscal general sea nombrado de una lista de personas con tacha. Proponía que el Poder Ejecutivo asumiera las funciones y atribuciones que le da la Constitución y tomara la iniciativa para quitar poder a los sectores antidemocráticos y golpistas. Mal asesorado, incluida la influencia de la Embajada gringa, tanto en tiempo de Biden como con el procónsul trumpista, el gobierno se ha venido desgastando -entre los rumores, creo que falsos, que han circulado en torno a la segunda usurpación de la rectoría, se dice que Arévalo ha “negociado” ciertos resultados, como el de la Usac, para lograr sus decisiones en otros campos-. Eso, que algunos llamarían diplomacia, no es poder. Es todo lo contrario.
Cuando hice mi análisis, no me limité a pronosticar los males. Proponía soluciones, básicamente, “tomar al toro por los cuernos”. Utilizar la potestad constitucional de destituir a la Porras, por demostrados delitos en curso, incluido el constante intento de golpe de Estado. Igualmente, responder con fuerza a cada desmán del falso rector, incluida la limitación de recursos financieros. Eso hubiese acotado las acciones del usurpador, que demostró en todo su período total incapacidad académica y administrativa. Más importante, un gobierno honesto no puede permitir “presos políticos” y abusos y violaciones de los derechos humanos por parte del MP, algunos jueces y las cortes. El resultado de la inacción es debilidad y desgaste.
No es fácil gobernar con el socavamiento constante de las mafias y con un mandatario en la Casa Blanca que es totalmente impredecible. Pero retroceder y ceder garantiza que las mafias se hagan del próximo gobierno y el Congreso, aunque desde la sociedad civil hagamos esfuerzos por lograr la unidad de las fuerzas sociales y políticas progresistas y honestas. En este momento, Sr. Arévalo, utilice su diplomacia para lograr que la CC declare ilegal e ilegítima la “elección” del usurpador en la Usac. El rector es Rodolfo Chang o se repite el proceso electoral. Las medidas legales pueden no ser suficientes, por lo que, como exautoridad que puse mi vida en riesgo por defender la autonomía, afirmo que “intervenir la Usac” es solución legítima, para cortar la dinastía de corrupción que ha estado en vigor desde la firma de la Paz y alcanzó lo peor bajo el usurpador. Si se rescata la Usac y se nombra un fiscal general capaz, probo y firme, Guatemala tiene todavía la esperanza de elecciones nacionales en las cuales será la ciudadanía la que expulse a las mafias. Grandes sectores ciudadanos están dispuestos a recuperar la democracia.