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Huellas de tinta milenaria: la oculta historia del tatuaje tejida a través del tiempo
Marcas en la piel de las personas han contado historias, definido culturas y desatado debates a lo largo del tiempo.

Marcas en la piel de las personas han contado historias, definido culturas y desatado debates a lo largo del tiempo.
Para los ojos de algunos, los tatuajes representan una forma de expresión; para otros, un símbolo de pertenencia; y para muchos, incluso, un signo de decadencia social.
La piel se convierte en lienzo, un lienzo en blanco en el cual la tinta y el talento se unen para crear tatuajes. Algunos están cargados de significados; otros, se graban por decisión impulsiva. Pero más que simples diseños, son expresiones artísticas que reflejan identidad, cultura e historia.
A lo largo del tiempo, estos símbolos han despertado admiración, controversia y fascinación, pero siempre han dejado huella en la evolución de la humanidad.
Desde tiempos ancestrales, los tatuajes fueron más que una simple decoración corporal. Para los pueblos prehispánicos, el cuerpo era un canal sagrado de comunicación con lo sobrenatural, un concepto compartido por muchas culturas antiguas y contemporáneas, según Sofía Paredes, directora y curadora de la Fundación La Ruta Maya, en su exposición La figura humana y la decoración corporal prehispánica.
Estas marcas no solo reflejaban belleza, sino también conocimientos sofisticados. Algunas evidencias sugieren que se usaban con fines terapéuticos, como aliviar dolores articulares.
Sin embargo, el registro histórico alrededor de los tatuajes es relativamente reciente.
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Un estudio publicado por National Geographic menciona que la evidencia más antigua de tatuajes conocida por la ciencia se remonta a Ötzi, también conocido como el Hombre de Hielo, cuya momia de cinco mil 200 años fue descubierta en los Alpes, en 1991.
Este cazador neolítico, preservado por el hielo en la región del Tirol —entre la actual Italia y Suiza—, tiene 61 tatuajes lineales, posiblemente relacionados con terapias para aliviar el dolor articular. Aunque su significado exacto podría debatirse, los investigadores señalan que, sin más pruebas, no hay forma de saber por qué Ötzi u otros hombres del Neolítico se tatuaron.
En un principio, algunos medios de comunicación —según un artículo publicado por The New York Times— sugirieron que las marcas evidenciaban que Ötzi era “probablemente un criminal”.
Un milenio después, en el Antiguo Egipto, las momias de Gebelein (3351–3017 a. C.) revelaron los primeros tatuajes figurativos de la historia.
Aunque fueron descubiertas en 1900, no fue hasta 2018 que imágenes infrarrojas desvelaron su arte corporal: el hombre lucía un toro salvaje y una oveja, mientras que la mujer portaba símbolos en forma de “S” y lo que podría ser un bastón.
Este hallazgo marcó un hito en la expresión simbólica mediante tinta. Aunque los investigadores solo pueden especular sobre el significado de los tatuajes para sus portadores, se presume que fueron símbolo de estatus o prueba de habilidades, como la valentía o el conocimiento de prácticas rituales o de culto.
El artículo del New York Times también menciona que, en Egipto, la arqueóloga de la Universidad de Misuri–San Luis Anne Austin ha encontrado docenas de tatuajes en momias femeninas, lo que sugiere que estas marcas estaban asociadas con la adoración de deidades y prácticas de curación.

En Egipto, momias como las de Gebelein muestran tatuajes figurativos con posibles significados rituales.
Foto Prensa Libre: Shutterstock
El estudio de tatuajes más antiguo del mundo
Razzouk Tattoo es un estudio de tatuajes localizado en Jerusalén, que tiene más de 700 años de historia. Su legado se inicia en Egipto, donde los primeros artistas tatuaban a los coptos cristianos con pequeñas cruces en las muñecas, para permitirles el acceso a las iglesias. Estos tatuajes, grabados desde la infancia, se convirtieron en una marca de fe e identidad.
En 1956, el historiador John Carswell descubrió una colección de 168 xilografías en el taller de Razzouk, que narran siglos de tatuajes cristianos. Estas xilografías, descritas en su libro “Diseños de tatuajes coptos”, presentan motivos que resuenan profundamente en los peregrinos, como cruces, escenas bíblicas y símbolos de esperanza, como las ramas de olivo.
El estudio continúa tatuando a miles de peregrinos y turistas que lo visitan, y Wassim Razzouk, la 27ª generación, preserva esta tradición.
El estudio destaca a las cuatro generaciones del siglo pasado:
- Jiries Razzouk: el guardián de la tradición, quien transmitió el arte sagrado.
- Jacob Razzouk: innovador y maestro, quien introdujo herramientas y técnicas modernas.
- Anton Razzouk: un narrador de historias a través de la tinta, quien amplió el alcance de la familia.
- Wassim Razzouk: el puente entre el pasado y el futuro, preservando y compartiendo el legado familiar.
Wassim espera que sus hijos Anton y Nizar continúen con el legado tatuador y se conviertan en la 28ª generación de este arte milenario.

El estudio de tatuajes Razzouk Tattoo se considera el más antiguo del mundo.
Foto Prensa Libre: Axel Vicente

La estampa de la Cruz de Jerusalén tiene aproximadamente 500 años de antigüedad y es uno de los tatuajes que pertenecen a la colección milenaria de Razzouk.
Foto Prensa Libre: Axel Vicente
El tatuaje en América
Los pueblos indígenas de América practicaban el arte del tatuaje desde tiempos ancestrales. Como evidencia de esta tradición, en el territorio que hoy ocupa Utah, Estados Unidos, los arqueólogos descubrieron una herramienta de tatuaje fabricada con espinas de cactus.
Según la antropóloga Lina Barrios, directora del Instituto de Estudios Interétnicos y de los Pueblos Indígenas de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), los análisis científicos confirmaron que este artefacto contenía pigmentos utilizados específicamente para tatuar, lo que demuestra la existencia de esta práctica cultural entre las comunidades nativas norteamericanas.
El historiador, sociólogo e investigador del Centro de Estudios de las Culturas en Guatemala (Ceceg) de la Usac Aníbal Chajón Flores refiere que, además de los tatuajes, se reconocen las escarificaciones, que servían para demostrar, generalmente, el valor de los hombres en momentos especiales, sobre todo en guerras. Por lo tanto, eran comunes entre guerreros y miembros de la nobleza.
En la cultura maya, la mayoría de estos registros se encuentran en vasijas, piezas o fragmentos de murales. Según Chajón, no se sabe con certeza si la pintura corporal que se observa era permanente o una especie de maquillaje.

Mujeres ataviadas con vestidos o enredos hasta los tobillos en un vaso policromo decorado. Una caracteristica especial de las mujeres es la pintura en el rostro, brazos y glúteos, que podrían ser tatuajes o pintura corporal. (Registro de Bienes Culturales No. 1.2.144.1241)
Cortesía archivo Fundación La Ruta Maya
Barrios refuerza esta idea y comenta que en las áreas cálidas, especialmente, se utilizaba la pintura corporal como un repelente de insectos. En el siglo XVII, misioneros y colonos impusieron su visión de “civilización”, con lo que prohibieron los tatuajes y borraron parte de esta práctica milenaria. Según Chajón, “los conquistadores iban a suprimir cualquier rasgo de nobleza o posición social porque ellos eran los nuevos gobernantes”.
Posteriormente, durante la conquista de los pueblos, surgió un marcaje diferente. Este se hacía con hierro caliente, a un lado del pecho, lo que simbolizaba esclavitud.
“Luego de la liberación de los pueblos, es muy probable que la sociedad indígena decidiera no seguir marcando su cuerpo porque durante varios años fue símbolo de esclavitud”, refiere Chajón, ya que en las pinturas del arte maya contemporáneo, con exponentes como Andrés Curruchiche, no se representan personas pintadas o con dibujos corporales, pues se buscaba mantener la piel íntegra.
A finales del siglo XX, la cultura del tatuaje empezó a recuperarse, en parte por la influencia del cine y la televisión, y luego por las pandillas juveniles. Con el tiempo, personas ajenas a estos grupos comenzaron a grabarse figuras en el cuerpo y a darle nuevos significados a esta práctica.
