Cómo apoyar psicológicamente a los adolescentes víctimas de ataques y violencia

Cómo apoyar psicológicamente a los adolescentes víctimas de ataques y violencia

Los adolescentes en Guatemala se han enfrentado a múltiples hechos de violencia que azotan al país. Estos pueden afectar su desarrollo y provocar estrés postraumático, depresión y ansiedad. ¿Cómo evitar que esto ocurra? Conozca qué dicen los expertos.
05/03/2025 09:00
Fuente: Prensa Libre 

Una adolescente fue víctima de una agresión la mañana del 4 de marzo, cuando se dirigía a su centro educativo.

La joven caminaba por la 9ª calle de la zona 1, a pocos metros del Congreso de la República, cuando un hombre identificado como Julio Emanuel “G”, de 22 años, la interceptó y la lanzó contra una persiana.

Las primeras hipótesis sobre esta agresión, que quedó grabada en video y fue difundida en redes sociales, indicaban que se trataba de un asalto. Sin embargo, testigos relataron que el hecho parecía más bien un intento de secuestro, ya que, aparentemente, el agresor descendió de un vehículo que se estacionó cerca del lugar de la grabación.

No fue posible consignar al sujeto, ya que no se localizaron objetos robados y la víctima no presentó ninguna denuncia.

Sin embargo, la joven, de tan solo 15 años, ahora debe continuar con su vida con un cúmulo de emociones que podrían afectar su salud mental.

Horas más tarde, un incidente armado que ocurrió en las cercanías de un centro educativoubicado en ruta a San Pedro Ayampuc. El ataque dejó un joven de 18 años fallecido y dos estudiantes de 16 años heridas. Las autoridades confirmaron que el fallecido era estudiante del centro educativo.

Los adolescentes que enfrentan agresiones o actos violentos requieren acompañamiento psicológico especializado para superar el impacto emocional y evitar secuelas a largo plazo.

Ante este tipo de casos, es fundamental comprender cómo debe ser el apoyo emocional y psicológico que reciban las víctimas, especialmente en una etapa tan vulnerable como la adolescencia.

El impacto del trauma en la adolescencia

Lucía Monroy, psicóloga especializada en abuso sexual y violencia, explica que el estrés postraumático es una respuesta común después de un evento traumático, como una agresión o un asalto. “Es un hecho que resulta de alto impacto para la persona, ya sea niño, adolescente o adulto, por ser sorpresivo e inesperado. Esto lo convierte en un evento traumático que causa un estrés posterior al acontecimiento”, señala.

En el caso de los adolescentes, los síntomas pueden variar, pero suelen incluir trastornos del sueño, pesadillas, recuerdos recurrentes, dificultad para manejar emociones como miedo, rabia o tristeza, y alteraciones en los ciclos de alimentación. “También pueden presentar hipervigilancia, pensamientos intrusivos y, en casos más severos, disociación o desconexión emocional”, agrega Monroy.

Angie Mendoza, psicóloga clínica, coincide en que los adolescentes son particularmente vulnerables debido a su etapa de desarrollo. “Están en un momento de construcción de su identidad, por lo que cualquier evento traumático puede tener un impacto significativo en su emocionalidad. Pueden experimentar ansiedad, miedo, regresión a conductas infantiles e incluso sentimientos de culpa”, explica.

Adolescente niña llorando sentada en el suelo, sufre de acoso, presión o intimidación de sus compañeros en la escuela, se siente molesta debido a la situación social, conflicto con amigos, abuso doméstico y violencia de los padres
Los adolescentes son particularmente vulnerables debido a su etapa de desarrollo. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Primeros auxilios psicológicos y la red de apoyo como pilar fundamental

Mendoza destaca que, tras un evento traumático, es fundamental brindar lo que se conoce como primeros auxilios psicológicos, los cuales pueden ser aplicados por cualquier persona cercana a la víctima. “Lo primero es validar sus emociones y permitir que se exprese sin ser juzgada. No se debe decir ‘no llores’ o ‘cálmate’, sino acompañarla en el proceso de asimilar lo sucedido”, indica.

Tanto Monroy como Mendoza coinciden en que la red de apoyo cercana —familia, amigos y seres queridos— juega un papel esencial en la recuperación de la víctima.

“La red de apoyo es el mecanismo de sostenimiento más grande con el que puede contar una víctima. Debe ser cercana, confiable y segura”, señala Monroy.

Mendoza agrega que este apoyo no solo debe ser emocional, sino también práctico, ayudando a la víctima a retomar sus actividades cotidianas de manera gradual y segura. Además, recomienda fomentar el autocuidado, ya que el estrés postraumático puede alterar hábitos básicos como el sueño y la alimentación.

Ambas psicólogas advierten que la falta de atención psicológica puede agravar el estado emocional de la víctima. “Sin herramientas para manejar el trauma, la persona podría desarrollar trastornos como depresión, ansiedad o estrés postraumático crónico. Esto afectaría su desempeño académico, social y familiar”, explica Monroy.

Mendoza añade que, en casos severos, la víctima podría desarrollar conductas de evitación, como negarse a salir de casa o a realizar actividades que antes disfrutaba. “Esto limita su desarrollo personal y social, y puede llevar a un aislamiento progresivo”, indica.

Además, Mendoza recomienda evitar juicios o preguntas que culpen a la víctima, como “¿por qué ibas por esa calle?” o “¿por qué no te defendiste?”. En su lugar, sugiere escuchar activamente y brindar un ambiente de seguridad y comprensión.

Una mujer y una adolescente con las manos cerca cortaron un disparo. Adultos, psicoterapeutas, madres que dan apoyo, cuidados, compasión a los jóvenes adolescentes, ayudando a lidiar con la depresión, problemas
La red de apoyo cercana es clave para la recuperación emocional, evitando juicios y validando las emociones de la víctima. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Cómo retomar las actividades normales

Uno de los mayores desafíos para las víctimas es volver a sus rutinas diarias, especialmente si el ataque ocurrió en un lugar público que transitan con frecuencia.

Mendoza sugiere que la víctima retome sus actividades de manera gradual, sin forzarse, pero con el objetivo de recuperar su sensación de seguridad. “Es importante facilitarle las cosas, como acompañarla a sus actividades o ayudarle a planificar rutas seguras. También es clave validar sus emociones y felicitarla por cada pequeño logro, como salir de casa o asistir a clases”, explica.

La psicóloga clínica también resalta que la resiliencia es fundamental en este proceso. “La víctima debe visualizar sus metas y recordar por qué quiere retomar sus actividades, como estudiar o socializar. Esto le ayudará a desarrollar la fortaleza emocional necesaria para superar el miedo”, señala.

Además, se recomienda realizar actividades que generen endorfinas, como escuchar música o practicar hobbies, para contrarrestar el estrés.

Por último, Monroy hace un llamado a las autoridades, pues señala que “el Estado tiene la obligación de brindar seguridad, justicia y protección a toda la ciudadanía, especialmente a la niñez y adolescencia, que es atacada en un contexto de violencia estructural que vivimos día a día”.