Las Remesas: una fuente clave para los hogares y una respuesta a la informalidad que supera los 1.1 millones de empleos formales en Guatemala
Guatemala cuenta con 1.1 millones de empleos formales registrados en el seguro social a 2026, mientras que según datos de la Asociación de Investigaciones, Económicas y Sociales (ASIES), basados en la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2023, alrededor de 7 millones de personas se encuentran en la informalidad. El estudio de ASIES 2026, “La […]
Guatemala cuenta con 1.1 millones de empleos formales registrados en el seguro social a 2026, mientras que según datos de la Asociación de Investigaciones, Económicas y Sociales (ASIES), basados en la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2023, alrededor de 7 millones de personas se encuentran en la informalidad.
El estudio de ASIES 2026, “La dependencia hacia las remesas y la informalidad”, muestra la relación entre ambos fenómenos: las remesas se han consolidado como una fuente importante de ingresos para los hogares y de impulso al consumo interno, pero también reflejan las limitaciones del mercado laboral para generar suficientes empleos formales y oportunidades productivas dentro del país.
La brecha ayuda a explicar uno de los principales desafíos de la economía guatemalteca: la falta de oportunidades de empleo formal y productivo, un factor que el estudio de ASIES vincula con la migración y la creciente dependencia de las remesas.
La investigación señala que esta combinación —alta informalidad, limitado empleo formal y migración— ha contribuido a que las remesas tengan un peso cada vez mayor en la economía guatemalteca.
Datos del Banco de Guatemala refieren que a finales de 2026, el ingreso en concepto de remesas podrían crecer 5%; en lo que va del año ya se recibieron USD 19 mil millones.
Para dimensionar: en 2015 equivalían al 10.26% del PIB; en 2025 el peso fue de 20.81% del PIB. El monto se duplicó en 10 años, ya supera a las exportaciones y a la inversión extranjera directa juntas.

¿LA REMESAS, SON ES LA RESPUESTA A LA INFORMALIDAD?
ASIES traza la cadena: menos oportunidades formales, combinado con una mayor migración, genera mayores remesas, por lo tanto, una mayor dependencia externa. “No es que la gente quiera irse. Es que la informalidad no paga”, explica Pedro Prado, analista del centro de investigaciones y autor del estudio.
Según la investigación las mujeres rurales lideran el porcentaje de informalidad con el 90%, seguido de hombres rurales con 80%.
La población indígena sola alcanza el 84.5% de informalidad. Los sectores más impactados son la agricultura, comercio, construcción y servicios.
“Con menos escolaridad, más informalidad. Con diversificado y universidad, más formalidad. Pero Guatemala tiene primaria incompleta promedio en área rural, agregó Prado.
Entonces, cuando no se está afiliado al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), ni se tiene aguinaldo, ni crédito, la familia manda a uno de sus integrantes a EE.UU. Ese uno manda USD 300 al mes, esos recursos suplen las necesidades que otros tienen en la formalidad.
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LAS DISTINTAS CARAS DE LOS ENVÍOS
Además del consumo tradicional, las remesas adquieren diversas formas que ayudan a los “informales” a sobrevivir.
Pero también perpetúan el ciclo de quienes no acceden a servicios públicos y privados que les permitan prosperar y salir más rápido de la pobreza.
- Remesa es la caja chica del negocio informal. El estudio de Prado refiere que gran parte se va al consumo, pero hace una referencia: en la economía informal consumo y capital de trabajo son lo mismo. “Comer hoy es poder vender mañana”, afirmó.
- Remesa es el IGSS del informal. ASIES lista los efectos de esto: aumentan los ingresos disponibles, financia consumo básico, reduce vulnerabilidad a la pobreza. Para la mujer rural 90% informal sin protección social, esos montos enviados, incluso son un seguro contra alguna enfermedad.
- Remesa es la banca que no existe. En esta parte, ASIES, identifica algunas que podrían convertir las remesas en inversión: falta de conocimientos empresariales y de acceso a financiamiento. La traducción de esto, según Prado, es que el banco no presta al informal porque no tiene garantía. En cambio, las remesas son créditos sin pasar por la banca. «Por eso en la agricultura y el comercio informal, las remesas financian cosechas, lo que la banca formal niega”, apuntó el investigador.
Pero aquí viene la trampa que Prado advierte: remesa compensa debilidad, no transforma estructura. Si se queda solo en consumo, este flujo se puede frenar con deportaciones, con costos de envío más altos, con menos visas.
“Eso ya está pasando con el endurecimiento migratorio que, paradójicamente, hizo que migrantes aceleren envíos este año por miedo”, explicó el analista a La Hora.
Según datos del Diálogo-Interamericano, un centro de pensamiento en Washington, las remesas ya no crecerán a doble dígito este año y previsiblemente se estancarán en 2027.
DEPENDENCIA QUE NO ES SOSTENIBLE
Prado explicó que el país ha logrado estabilidad económica gracias a estos flujos, pero todavía enfrenta dificultades para convertirlos en inversión productiva.
“La falta de empleos formales impulsa la migración, y la migración genera remesas.
Romper ese ciclo requiere mejorar la productividad y crear mejores oportunidades laborales”, añadió el analista.
CRECIMIENTO ES IGUAL A EMPLEOS
Johnny Gramajo, Gerente Económico del Banco de Guatemala explicó que el crecimiento económico se traduce en empleos.
“El empleo está básicamente creciendo, hay 1 millón 114 mil personas que están dentro del empleo formal, de acuerdo con el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, con una tasa de crecimiento a julio de 4.1%”, dijo Gramajo.
Esto ha sido acompañado por un incremento en la confianza económica de los actores económicos internos, a pesar de la turbulencia vista en el entorno internacional, principalmente por el alza en los combustibles.
Conclusión: si es posible generar empleos formales, pero hay que crecer a una tasa más alta.
Ramón Parellada del Centro de Estudios Económico-Sociales, CEES, lo resume: “tenemos que crecer a doble dígito y para ello hay que trabajar en reformas institucionales de fondo que eliminen trámites, abran aún más la economía y generen certeza jurídica”.
Los consultados coinciden en que el modelo de las remesas está por agotarse, pero deja una valiosa lección sobre las decisiones que toman quienes las reciben sobre cómo gastarlas e invertirlas.
La pelota está ahora en la cancha del sector público: generando las condiciones para que esas inversiones generen oportunidades en casa; y el sector privado: para que aprovechen esas oportunidades y ayuden a que la formalidad florezca en un terreno que ya es económicamente fértil.
