Los gastos de representación

Los gastos de representación

Ayer se dio un frontal choque entre la vicepresidenta Karin Herrera y el presidente Bernardo Arévalo luego de que ella hizo ver públicamente que no se rebajaría el sueldo porque había hecho consultas “jurídicas” que le hicieron ver que ella no podía realizar esa reducción, tras lo cual el mandatario emitió una contundente orden al […]
04/04/2025 13:07
Fuente: La Hora 

Ayer se dio un frontal choque entre la vicepresidenta Karin Herrera y el presidente Bernardo Arévalo luego de que ella hizo ver públicamente que no se rebajaría el sueldo porque había hecho consultas “jurídicas” que le hicieron ver que ella no podía realizar esa reducción, tras lo cual el mandatario emitió una contundente orden al Ministro de Finanzas para que ejecutara lo que señaló como un compromiso que ellos hicieron con los electores.

La reducción, según el boletín de la Presidencia de la República, se ejecutará en los “gastos de representación” de los que gozan algunos funcionarios públicos además del salario. En el caso del Presidente de la República hay que recordar que durante generaciones el sueldo era irrelevante porque lo que importaba era el monto de los “gastos confidenciales” que, cabalmente por la confidencialidad, nunca se sabía cuál era su monto ni, mucho menos, cómo eran gastados.

Tras la caída de Serrano, gobierno en el que se hizo ostentoso uso de esas partidas secretas, su sucesor, Ramiro de León Carpio, las eliminó porque no solo incrementaban notablemente el dinero del que disponían los gobernantes, sino que se usaba también para comprar voluntades, especialmente en el Congreso de la República. Hubo una vuelta del uso de tales recursos en el gobierno de Alfonso Portillo, pero en tiempos de Óscar Berger se emitieron normas para volver a eliminarlos y se estableció un salario acorde al cargo para el Presidente y el Vicepresidente.

En ese momento se dijo que ante la supresión definitiva de los confidenciales se aumentaba el sueldo presidencial a los niveles que estaban justamente en enero de este año, cuando tomaron posesión Arévalo y Herrera. Ambos habían dicho en campaña que se rebajarían el sueldo, cosa que hizo Arévalo reduciendo los gastos de representación, pero que la Vicepresidenta dijo que no podía hacer por “dictámenes legales”.

Sin mucho trámite y en un aire con remolino que pocas veces se le ve, minutos después del comunicado de Karin Herrera anunciando que seguiría con el salario íntegro, el Presidente ordenó al Ministro de Finanzas que procediera a ejecutar la reducción que era parte de lo que habían prometido al pueblo en campaña.

Los analistas consultados por La Hora hicieron ver la falacia de los argumentos de Karin Herrera en el tema de la reducción de sus ingresos, pero al mismo tiempo señalaron la pública ruptura y confrontación que se dio entre los dos más importantes funcionarios del Organismo Ejecutivo, situación que tampoco es una novedad a lo largo de la historia del país desde que, en 1966, se estableció el cargo de Vicepresidente de la República en sustitución del Primer Designado que anteriormente desempeñaba la función de sustituir al gobernante.

La Vicepresidenta debe corregir el curso y evitar un desgaste adicional para el Gobierno en un momento en el que Guatemala necesita acciones, ejecuciones y cambios antes que un operador del crimen organizado alcance la presidencia en 2027.