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Cuáles son las 4 enfermedades que producen sangrado nasal
El sangrado nasal, también conocido como epistaxis, consiste en el daño o rompimiento de vasos sanguíneos que recubren la cavidad nasal. Aunque las causas de estos sangrados son diversas, hay ciertas enfermedades que están directamente asociadas a este problema.
Entre el 50 al 60 por ciento de la población puede tener al menos un sangrado nasal durante su vida, no obstante, es más frecuente en niños y adultos mayores. Dependiendo de la razón que lo origine puede ser un caso único o ser recurrente, explica César Bravo Navarro, otorrinolaringólogo y cirujano de la Unidad de Otorrinolaringología Salucentro.
Sus causas pueden estar relacionados con un problema inflamatorio mínimo hasta un tumor nasal. Sin embargo, estas son las enfermedades más recurrentes que producen sangrado nasal:
Trastornos de la coagulación o hemorrágicos
Una persona con esta condición tiene dificultades para que su cuerpo realice el proceso de coagulación de forma correcta. Esto puede provocar lesiones y sangrados intensos que son difíciles de detener o controlar. Estos trastornos pueden ser causados por factores hereditarios, falta de vitaminas o enfermedades hepáticas.
Sinusitis o infecciones comunes
La sinusitis es una infección e inflamación de la membrana mucosa que recubre la nariz. Puede provocar molestias en la nariz e incluso dificultad para respirar, además de sangrados nasales. Otras infecciones comunes como la gripe o el resfriado también pueden provocar hemorragias.
Desviación del tabique nasal
Desde lesiones nasales hasta irregularidades en la formación de la nariz pueden ser las causas de la desviación del tabique. Ocurre cuando el tabique se desplaza hacia un lado. Como consecuencia, una de las fosas nasales es más pequeña que la otra. Esto puede provocar distintas molestias en la persona como dolores en la cara, obstrucción en las fosas nasales y hemorragias ya que el tabique puede secarse y ocasionar sangrados.
Rinitis alérgica
Ocurre cuando la mucosa nasal se inflama y ocasiona diversas molestias como secreción nasal, estornudos constantes, mucosidad, ojos llorosos, picor nasal y enrojecimiento. Ya que toda alergia provoca irritación es común que los sangrados nasales aparezcan ante una rinitis, ya que al frotarse la nariz se pueden ocasionar algunas lesiones en el área nasal. Sin embargo, estas son de fácil control.
Otras enfermedades o causas pueden ser los tumores desarrollados en fosas nasales, estos pueden ser malignos o benignos. También se pueden producir sangrados por golpes en el área de la nariz o rostro.

Recomendaciones para controlar un sangrado nasal
Al momento de tener un sangrado, recomienda Bravo, el primer paso y el más importante es evitar pérdidas sanguíneas considerables. La sugerencia del especialista es aplicar presión sobre las ventanas nasales. De ser posible colocar algodones dentro de las fosas nasales y simultáneamente aplicar presión hasta que el sangrado se detenga.
Por lo regular, un sangrado es fácil de controlar y se puede hacer sin necesidad de ayuda profesional. La mayoría de personas, señala el especialista, no acuden a una cita médica ante sangrados pero existen casos en los que es recomendable consultar a un experto.
Un episodio de hemorragia nasal se vuelve una situación de urgencia médica cuando el sangrado es de gran cantidad y no cesa con las medidas de presión local. Ante una situación así es necesario consultar a la brevedad posible una clínica o servicio de emergencia ya que la pérdida sanguínea puede resultar fatal para una persona.
¿Cómo evitar hemorragias nasales?
Si una persona presenta molestias nasales constantes debe realizarse una evaluación para detectar de forma temprana alguna lesión o condición que pueda producir sangrados. Según la Fundación Nacional de Hemofilia (NHF por sus siglas en inglés) se pueden evitar las hemorragias nasales con las siguientes recomendaciones:
Beber líquidos con frecuencia, alejarse del humo de cigarrillo o de cualquier tipo, dormir en una habitación fresca y ventilada y utilizar bufandas para cubrir la nariz durante la época de frío.
También es importante evitar hábitos como meterse los dedos en la nariz, sonarse la nariz con demasiada fuerza o inmediatamente después de tomar una ducha ya que esto puede dañar las paredes nasales y provocar un rompimiento de los vasos sanguíneos. Otra recomendación es no permanecer inclinado durante mucho tiempo, ya que en esa posición se agrega mucha presión a la nariz.