Los nuevos propietarios de armas en EE. UU. están cambiando las ideas sobre quién las compra y por qué

Los nuevos propietarios de armas en EE. UU. están cambiando las ideas sobre quién las compra y por qué

Temores ante la violencia política y los delitos motivados por el odio, y una menor confianza en las fuerzas del orden son motivos que dan los ciuadadanos para armarse.
21/02/2025 00:05
Fuente: Prensa Libre 

El punto de inflexión de Ken Green llegó cuando vio cómo una turba enfurecida irrumpía en el Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021.

El de John Alvarado se produjo durante la pandemia de COVID-19, cuando pasó de definirse como “extremadamente liberal” a conservador profundamente religioso.

Un repunte de la violencia en contra de la comunidad asiática en ese mismo periodo fue lo que motivó a John Tsien.

Para Victoria Alston, fue volver a vivir sola tras separarse de su esposo.

Y para Anna Kolanowski, el punto de inflexión llegó una noche mientras caminaba hacia un bar para reunirse con unos amigos.

Kolanowski, epidemióloga de 28 años de Iowa, alguna vez creyó que nadie necesitaba poseer un arma.

Pero cuando salió del armario como persona transgénero en 2021, y comenzó la transición de hombre a mujer, se dio cuenta: “Ahora soy una minoría, en un mundo que es bastante hostil a esa minoría”.

En 2022, Kolanowski compró una pistola Glock 43X y empezó a aprender a utilizarla.

En horas de conversación con periodistas de The New York Times, estos cinco estadounidenses compartieron razones profundamente individuales de su decisión de tener armas. Sin embargo, también hubo puntos en común: nuevos temores ante la violencia política y los delitos motivados por el odio, y una menor confianza en las fuerzas del orden.

La mayoría afirmó que les sorprendió lo mucho que disfrutaron aprendiendo a disparar y mejorando sus habilidades.

Aunque la mayoría de los propietarios de armas son blancos, conservadores, varones y de zonas rurales, algunas encuestas han detectado un repunte de propietarios con otras características. Una realizada por investigadores de la Universidad Harvard descubrió que entre las personas que compraron su primera arma entre 2019 y 2021, un 20 por ciento eran afroestadounidenses, otro 20 por ciento hispanos y aproximadamente la mitad eran mujeres.
El miedo que motivó a Kolanowski, que describe su ideología política como de izquierda, también impulsa a los propietarios de armas del otro lado del espectro político.

Alvarado, de 30 años, técnico de servicios y conservador político en el sur de Maine, afirmó que empezó a comprar armas en parte porque percibía una amenaza para la sociedad estable, y para su propia familia, por el cambio de las normas y prácticas sociales.

“La moral se encuentra en un estado desastroso”, dijo, “y como mis puntos de vista son más tradicionales, eso me pone una diana en la espalda”.

Alvarado, que es negro y latino, afirmo que se convirtió en un conservador acérrimo durante la pandemia, tras años de ser un votante liberal. Al ver cómo se multiplicaban los mandatos de vacunación y el uso obligatorio de cubrebocas en 2020, y cómo los vecinos se volvían contra los que no cumplían, Alvarado perdió la fe en el gobierno y reconsideró su propia postura política.

Green, Tsien y Kolanowski, todos demócratas, dijeron que el primer mandato del presidente Donald Trump había influido en sus decisiones de comprar sus primeras armas; consideran que esos años desestabilizaron el país y normalizaron la intolerancia.

El atentado contra el Capitolio perpetrado por partidarios de Trump en enero de 2021 fue la gota que colmó el vaso para Green, de 70 años, dentista y fisiólogo retirado de la Marina que vive en California. Al mes siguiente, compró su primera arma de fuego, una Smith & Wesson de 9 milímetros.

Su camino hacia la posesión de armas había comenzado unos años antes, en 2017, cuando se enteró de que un grupo de nacionalistas blancos en una concentración en Charlottesville, Virginia, habían mostrado esvásticas y coreado: “Los judíos no nos remplazarán”.

El recuerdo del Holocausto se cernió sobre su decisión de armarse.

“Si Trump no hubiera sido elegido” en 2016, dijo Green, “probablemente hoy no sería propietario de un arma”.

Tsien, padre de tres niños pequeños que recientemente se mudó de Nueva Jersey a Massachusetts, compró su primera pistola, una Ruger calibre .22, tras el incremento de los discursos de odio y la violencia contra los asiáticos en las primeras semanas de la pandemia.

Al igual que Green, Tsien, de 47 años, tenía la historia muy presente. Sus padres y abuelos chinos sufrieron traumas y pérdidas que trastornaron sus vidas durante décadas de guerra en su patria, y sus testimonios impregnaron su educación.

Para Alston, una mujer de color de 30 años que trabaja en un banco en Little Rock, Arkansas, el deseo de tener un arma surgió tras su separación. Además, su raza la hizo sentirse especialmente vulnerable, dijo: “Las mujeres negras son las menos protegidas y las menos respetadas”.

En 2022, un robo nocturno en su propiedad rural elevó su nerviosismo. Alston compró una pistola Canik de 9 milímetros y se inscribió en un curso de entrenamiento en un campo de tiro dirigido por otra mujer negra.

Su intención, como la de otras mujeres en el campo de tiro, no era “verse bonita”, dijo. “No queremos tener que buscar siempre a un hombre que nos proteja”.

En un caluroso día del verano pasado en el sur de Maine, Alvarado circulaba una bandeja de colecta en la Iglesia Bautista del Calvario.

Llevaba traje y un alfiler de corbata dorado en el que se leía: “Amo a Jesús y a las armas”. Portaba una pistola PSA Dagger enfundada en la cintura. Un pequeño micrófono metido en la oreja le comunicaba con el resto del equipo de seguridad de la iglesia.

Tras años buscando “una razón”, dijo Alvarado, había encontrado la suya aquí.

Otros han descubierto que su camino hasta convertirse en propietarios de armas ha sido tenso. Varios dijeron que tuvieron que superar preocupaciones sobre la salud mental y el suicidio al considerar si debían tener armas en casa. Los suicidios han representado durante mucho tiempo la mayoría de las muertes por arma de fuego en Estados Unidos; los expertos afirman que una de las razones es la cantidad de armas de fuego. El país es el único en el mundo donde el número de armas civiles supera al de personas.

Antes de comprar un arma, Tsien tuvo que negociar las condiciones con su esposa, Sarah McLean. A ella le inquietaba profundamente que guardara sus armas en casa, incluso descargadas, en una caja fuerte cerrada con llave.

En Little Rock, la madre de Alston sabe que tiene un arma y la apoya. Pero Alston no está segura de que su padre, que la disuadió de comprar un arma cuando era más joven, lo sepa.

“¿Me vería de otra manera?”, afirmó. “Tuve que trabajar en eso”.

Para Kolanowski, la decisión de dedicarse al tiro durante su transición le ha generado nuevos temores. Le preocupa no ser bien recibida o sufrir acoso si la gente del campo de tiro donde practica se entera de que es una mujer transgénero.

Kolanowski y los demás propietarios nuevos de armas dijeron que esperaban sentirse más seguros y autosuficientes tras comprar armas. Lo menos esperado, dijeron, fueron los nuevos amigos que hicieron y la sensación inspiradora de haber superado una brecha social.

Armas en EE. UU. (NYT)
Ken Green, dentista retirado de la Marina en California, compró su primera arma tras los ataques al Capitolio del 6 de enero. (Foto Prensa Libre: Emily Rhyne/The New York Times)

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