Editorial

Una campaña peculiar

Comentarios · 0
0
Compartir noticia

Una campaña peculiar
Resumen automático

Rápidamente nos vamos acercando a lo que será la próxima campaña política para decidir el futuro del país, partiendo de quién tendrá el control de las instituciones. Esta vez es importante señalar que hay luces de advertencia que vienen del extranjero sobre la creciente influencia que tiene la narcopolítica y el crimen organizado en Guatemala, […]
0:00
0:00

Rápidamente nos vamos acercando a lo que será la próxima campaña política para decidir el futuro del país, partiendo de quién tendrá el control de las instituciones. Esta vez es importante señalar que hay luces de advertencia que vienen del extranjero sobre la creciente influencia que tiene la narcopolítica y el crimen organizado en Guatemala, lo cual se explica porque aquí no son las ideas, la organización ni las ideologías lo que manda en ese campo, sino que todo gira alrededor de cuánto dinero (mayoría mal habido) podrá usar cada partido para colocar al mayor número de personas en los cargos públicos.

De hecho, si en el mundo es cierto aquello de que “poderoso caballero es don dinero”, en la política criolla eso es casi como la Biblia, tal y como lo hemos visto a lo largo de mucho tiempo y especialmente tras la llamada “apertura democrática” que empezó en noviembre del año 1985. Y resulta que de los enormes capitales que se reparten entre los operarios de la corrupción que hacen negocios con los fondos públicos y los narcos que se han ido colocando no solo en el control de municipios sino en prácticamente todas las instancias del poder, surgen esas cantidades que preocupan.

De hecho, Estados Unidos ha lanzado señales de alerta al respecto y hasta algunos nombres han ido saliendo a la luz, pero la dura realidad es que nuestro sistema político pareciera diseñado para facilitar su continuidad, aún a pesar de la voluntad del electorado, tal y como lo hemos ido viendo después del irrefutable mandato popular contra la corrupción que derivó en la elección inesperada de Arévalo.

En los nueve meses que van del año más de 50,000 guatemaltecos han sido deportados, retornando a un país que necesita mejorar el ritmo en el que ofrece oportunidades porque el Estado se ha concentrado en los negocios de la corrupción, olvidando por completo su elemental función de promover el bien común, de mejorar la infraestructura en donde se podrían generar miles de buenos empleos. Y desde hace tiempo venimos diciendo que si los ladrones del erario público han acumulado tanto poder como para preservar sus privilegios, cuánto más poder tienen los narcos que ya no solo incursionan en la política sino se adueñan de ella gracias a sus incomparables ingresos.

Por supuesto que ante la presión extranjera, muchos partidos dicen estar implementando filtros para evitar la participación de narcos y del crimen organizado en sus filas, pero en la práctica sabemos que es tanta la necesidad de recursos para hacer política en un país donde no cuentan valores ni principios, mucho menos las propuestas serias para salir del atolladero, que esos grupos tienen la puerta abierta de par en par pues toda campaña electoral en Guatemala depende del aporte monetario de quienes saben cómo mover sus piezas.

Los dineros que pagan muchos de los candidatos para acceder a los puestos de elección, se recuperan vía obras negociadas desde el Congreso y/o contratos pactados desde las municipalidades y mientras esa realidad no cambie, el dinero y especialmente el mal habido, será el gran elector ante una sociedad que se decantará por las molestias del momento electoral.

Comentarios · 0

Comparte tu opinión, una pregunta o información relacionada con la noticia.

Recuperamos tu borrador.

Puedes comentar como invitado. Inicia sesión para conservar tu actividad; la de invitados se elimina en 7 días.

Todavía no hay comentarios. Sé el primero en aportar a la conversación.