Discurso del Presidente Bernardo Arévalo en declaración del Año de Miguel Ángel Asturias

Discurso del Presidente Bernardo Arévalo en declaración del Año de Miguel Ángel Asturias

Ciudad de Guatemala, 9 jun. (AGN).  Discurso del Señor Presidente Bernardo Arévalo durante la declaración del año de Miguel Ángel Asturias: Muy lejos de aquí, en un Cementerio de París, entre las lápidas de Fréderic Chopin, Jim Morrison u Oscar Wilde, se alza una réplica de la estela 14 del sitio arqueológico Ceibal. Lejos de […]
10/06/2024 10:51
Fuente: AGN 

Ciudad de Guatemala, 9 jun. (AGN). Discurso del Señor Presidente Bernardo Arévalo durante la declaración del año de Miguel Ángel Asturias:

Muy lejos de aquí, en un Cementerio de París, entre las lápidas de Fréderic Chopin, Jim Morrison u Oscar Wilde, se alza una réplica de la estela 14 del sitio arqueológico Ceibal. Lejos de su original, a las orillas del río La Pasión,
al sur de Petén, esta estela marca el lugar donde yace uno de los hijos más grandes de Nuestra Guatemala: Miguel Ángel Asturias.

Hablar de Asturias es hablar de nuestra historia. Una historia vivida en carne propia: en la lucha estudiantil contra el dictador, en el servicio público, en la participación política activa y en el injusto exilio. Pero también la historia
impresa, entrelazada con genial narrativa que a la vez es real y mágica. Una Clarivigilia primaveral.

Las naciones y su identidad se construyen a través de su historia. En algunos casos, a través de las guerras, del conflicto, de las dictaduras y de hombres que lo tenían todo, todo, todo. Pero también a través de la cultura. Del arte.

De las historias que contamos y que nos cuentan. La identidad de Guatemala se ha ido armando de verso y prosa. De cuentos y leyendas. De los sonidos, olores, sabores y texturas que describen lugares que conocemos. Calles y veredas en las que caminaron nuestros abuelos y en las que caminamos nosotros hoy. Descritas, inmortalizadas en poemas, en novelas.

Eso hizo Miguel Angel Asturias, nuestro Asturias. El gran Moyas.

En su poema Autoquiromancia, Asturias nos habla del mapa que ve en sus manos:

Sube la línea de mi vida
con trazo igual a tus volcanes
y luego baja como línea
de corazón hasta mis dedos.
Mis manos son tu superficie,
la estampa viva de tu tacto.
Mapa con montes, montes, montes,
los llamaré Cuchumatanes,
como esas cumbres que el zafiro
del Mar del Sur ve de turquesa.

Asturias es más que un gran guatemalteco: Es un artesano de nuestra identidad. Es un padre de nuestra nacionalidad. Si bien sus novelas, sus versos, tocan mentes y los corazones de forma universal, sólo los guatemaltecos y guatemaltecas, de forma exclusiva, podemos reconocernos en su literatura: sus deslumbrantes escenarios urbanos y agrestes, en sus personajes intrincados, en la magia de su palabra. En ese sentido, somos
privilegiados.

Durante su exilio, Asturias fue despojado de su nacionalidad, del derecho inalienable a llamarse guatemalteco. En algo que parece un acto de justicia abrumadora, terminó produciendo literatura que nos define como nación.

Este año se cumplen 125 años del nacimiento de Miguel Ángel Asturias. Este año también conmemoramos 50 años de su partida. La Guatemala de hoy no es la misma que la de ese momento. Aunque la vida lejos de Guatemala por causas injustas sigue siendo una realidad para muchos de nuestros hermanos y hermanas, hoy nadie se atrevería a negarles su identidad.

Les puedo asegurar que hoy existe un ánimo en la sociedad guatemalteca de conocerse más profundamente, de reflexionar sobre sí misma a través del arte y la cultura. Nosotros como Gobierno de la República, debemos
responder a esta sed de conocimiento e identidad. Y este es un momento propicio para hacerlo.

Por eso hoy declaro inaugurado el año de Miguel Ángel Asturias. Durante los próximos doce meses el Ministerio de Cultura y Deportes liderará una serie de actividades y programas culturales destinados a que el legado de Asturias pueda ser vivido por más guatemaltecos y guatemaltecas, de todas las
generaciones, en todo el país.

Celebrar el legado de Asturias es celebrar a Guatemala, es reconocer que podemos darle al mundo cosas muy grandes, muy trascendentales. Con mucha gratitud, además, quiero anunciar que después de 50 años la familia Asturias ha permitido a este Gobierno la repatriación de los restos del Señor Miguel Ángel Asturias a Guatemala.

Mi más sincero agradecimiento, en nombre del pueblo de Guatemala.
Vendrá desde el parque donde yace en París hacia Guatemala, para que pueda finalmente volver al seno de la nación que ayudó a construir, a la Patria que un día le fue negada. A la palma de su mano. A poner su sien junto a las luciérnagas. A reposar en la tierra volcánica que describió en sus relatos. A descansar entre hombres y mujeres de maíz.

Para Guatemala será un honor recibirle y darle la bienvenida, de vuelta a casa.

Muchas gracias.

Para descargar el discurso completo haga clic acá: Discurso-Miguel-Angel-Asturias

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