Nuevo orden mundial tras el golpe a Zelenski

Nuevo orden mundial tras el golpe a Zelenski

Ambas posturas han dejado en evidencia la exclusión de Volodímir Zelenski de los procesos que definirán el futuro de su propio país.
21/02/2025 00:04
Fuente: Prensa Libre 

Dos reuniones clave, en esta semana, han marcado un punto de inflexión en el conflicto en Ucrania. Por un lado, la prolongada conversación telefónica entre Donald Trump y Vladímir Putin, no fue un simple intercambio diplomático, sino una clara demostración de que ambos líderes están dispuestos a redibujar el tablero geopolítico. Esto, sin contar con la Unión Europea (UE) ni con el gobierno de Volodímir Zelenski. Como resultado de este diálogo, se organizó una cumbre en Arabia Saudita entre el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, con el objetivo de establecer las bases de una negociación que podría redefinir el equilibrio de poder global.


El hecho de que ni Bruselas ni Kiev hayan sido invitados a esta cumbre es una señal inequívoca de que las grandes potencias han decidido tomar las riendas del conflicto sin ellos. Para Putin, se trata de una victoria diplomática, ya que consigue que sus demandas sean escuchadas sin que Zelenski tenga voz en la mesa de negociación. Para Trump, es un paso más en su estrategia de frenar el financiamiento estadounidense a la guerra, y buscar una solución pragmática que favorezca los intereses de Washington sin seguir dilapidando recursos.


Paralelamente, en Múnich, tuvo lugar otro encuentro con un tono completamente distinto. En este foro, el vicepresidente de EE. UU., J. D. Vance, lanzó una declaración que incomodó a las élites europeas, al afirmar que la mayor amenaza para el continente no proviene de Rusia ni de China, sino que surge “desde dentro”. En respuesta, Emmanuel Macron convocó de inmediato una reunión de emergencia en París, con líderes clave de la UE y la Otán, intentando diseñar una estrategia ante la inminente negociación entre Rusia y EE. UU., en la que Europa ha sido relegada a un papel secundario.

Estamos indiscutiblemente frente al inicio de un “Nuevo Orden Mundial” y la posibilidad de una reestructuración de la Unión Europea.


La incertidumbre domina el bloque comunitario. Sin el respaldo estadounidense, la capacidad de Europa para sostener a Ucrania es, como mínimo, cuestionable. La reunión en París dejó en evidencia que la UE enfrenta un dilema existencial, sin EE. UU. detrás, debe decidir si puede —y quiere— continuar respaldando militar y financieramente a Ucrania por su cuenta. Macron ha intentado asumir un rol de liderazgo, pero su capacidad para articular una respuesta efectiva sigue en entredicho.


El resultado de la reunión en Riad marca apenas el inicio de un proceso de negociación que podría allanar el camino hacia el fin del conflicto. Se ha prometido que en futuras reuniones habrá un espacio para un representante de la UE y otro de Ucrania, aunque no necesariamente para Zelenski, cuya popularidad ha disminuido en su propio país, tras tres años de guerra y un costo que supera los 350 mil millones de euros.


Por su parte, Putin juega a largo plazo. La cumbre en Arabia Saudita le otorga una ventaja diplomática significativa, ya que le permite consolidar sus avances en el campo de batalla con el reconocimiento implícito de EE. UU. Al excluir a la UE y a Zelenski, Moscú afianza su posición sin enfrentar una oposición real en la mesa de negociación. No sería sorprendente que China también busque sumarse a este nuevo eje de conversaciones y repartición del pastel.


Los acontecimientos de esta semana han dejado una realidad innegable, el destino de Ucrania se está negociando sin Ucrania. Mientras Trump y Putin avanzan en sus propios términos, Europa intenta, desde París, recomponer su estrategia y redefinir sus alianzas. Sin embargo, lo que está en juego va más allá de Ucrania. Estamos presenciando el amanecer de un nuevo orden mundial, con la posible reconfiguración de la UE y un reequilibrio de fuerzas que definirá el futuro del planeta.