TGW
Guatevision
DCA
Prensa Libre
Canal Antigua
La Hora
Sonora
Al Día
Emisoras Unidas
AGN

Ashwagandha: el remedio natural para el estrés, sus beneficios y cómo tomarla
Estudios médicos destacan que la infusión de ashwagandha ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, mejora el sueño y aporta múltiples beneficios para la salud.
Reconocida por sus propiedades adaptógenas, que contribuyen a restablecer el equilibrio del organismo y a reducir los niveles de estrés y ansiedad, la ashwagandha es una planta medicinal utilizada en la medicina ayurvédica en India.
También conocida como bufera o ginseng indio, este arbusto de hoja perenne es especialmente valorado por su capacidad para disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, efecto que se atribuye a su compuesto activo.
Diversos estudios sugieren que la ashwagandha también puede mejorar el rendimiento físico y fortalecer el sistema inmunológico.
Se cree que sus efectos se deben a la regulación de la respuesta biológica al estrés y a su capacidad antiinflamatoria, gracias a sus componentes activos, entre los que se incluyen alcaloides, lactonas y compuestos esteroideos.
Expertos en medicina natural destacan que las hojas, ramas y frutos de la ashwagandha poseen propiedades medicinales que favorecen el bienestar general y el equilibrio del organismo. No obstante, enfatizan que su mal uso podría generar efectos adversos y recomiendan su consumo únicamente bajo supervisión médica.
¿Qué es la ashwagandha?
La ashwagandha es una planta o arbusto de origen africano y asiático que, según el portal Medline Plus, “contiene sustancias químicas que pueden ayudar a calmar el cerebro, reducir la hinchazón, disminuir la presión arterial y alterar el sistema inmunológico”.
Esta planta ayuda al organismo a adaptarse a los factores estresantes y a restablecer el equilibrio. Además, actúa regulando la respuesta del organismo al estrés y reduciendo la inflamación.
Estudios médicos en Estados Unidos, citados por National Geographic, detallan que las distintas partes de la planta pueden presentar diferentes concentraciones de compuestos bioactivos, como los withanólidos, los cuales están asociados con efectos antioxidantes y antiinflamatorios beneficiosos para el organismo.
Beneficios de la planta
La ashwagandha se asocia con la reducción del estrés y la ansiedad, ya que disminuye los niveles de cortisol, lo que contribuye a una sensación de calma y bienestar.
Su consumo mejora la calidad del sueño a través de sus infusiones, las cuales pueden favorecer un descanso más reparador, especialmente en personas con insomnio o ansiedad nocturna.
Otro de sus beneficios es el aumento de la energía y el rendimiento físico y muscular, lo que favorece a quienes buscan mejorar su desempeño deportivo.
Tomar té de esta planta puede fortalecer las defensas del organismo gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, sus efectos también contribuyen con:
- Favorece la salud cognitiva
- Reduce el estrés y la ansiedad
- Mejora la calidad del sueño
- Regula la respuesta biológica al estrés
- Fortalece el sistema inmunológico
- Apoya la salud cardiovascular
- Favorece la salud hormonal
- Equilibra los niveles de azúcar en sangre
¿Cómo tomarla?
Su consumo es variado. Según expertos, existen diversas opciones, como infusiones de sus ramas y hojas, cápsulas de origen natural y pomadas, las cuales pueden ayudar a reducir alergias.
Medline Plus recomienda que la ashwagandha se consuma por un máximo de tres meses continuos, ya que su uso prolongado podría provocar efectos secundarios o generar resistencia a la planta.
“Grandes dosis de ashwagandha pueden causar malestar estomacal, diarrea y vómitos. En raras ocasiones, pueden ocurrir problemas hepáticos, como insuficiencia hepática grave y la necesidad de un trasplante de hígado”, agrega el artículo.
En cuanto a la pomada, expertos recomiendan usarla por un máximo de dos meses.
Contraindicaciones ashwagandha
Los estudios médicos enfatizan que la ashwagandha tiene contraindicaciones que podrían comprometer la salud, entre ellas:
- Mujeres embarazadas: Su consumo podría causar abortos espontáneos.
- Madres en periodo de lactancia: No se recomienda su uso debido a la falta de estudios sobre sus efectos en los lactantes.
- Personas con cirugías recientes: Puede ralentizar el sistema nervioso central, lo que podría interferir con la anestesia y la recuperación postoperatoria.
- Trastornos de la tiroides: Podría aumentar los niveles de hormona tiroidea, lo que representa un riesgo para quienes padecen hipertiroidismo.
- Personas con enfermedades autoinmunes: Podría provocar una respuesta inmunitaria más activa, lo que agravaría los síntomas de estas patologías.
- Enfermedades hepáticas: En algunos casos, se ha asociado con daño hepático, aunque la frecuencia con la que ocurre aún se desconoce.