Netanyahu gana elecciones en Israel, pero necesita alianzas para lograr mayoría
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, encabeza los resultados provisionales de las elecciones legislativas celebradas el pasado martes 27 de octubre, pero su bloque no alcanza la mayoría parlamentaria necesaria para formar Gobierno. El escrutinio también deja a la oposición sin los apoyos suficientes para desplazarlo del poder, por lo que los partidos árabes […]
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, encabeza los resultados provisionales de las elecciones legislativas celebradas el pasado martes 27 de octubre, pero su bloque no alcanza la mayoría parlamentaria necesaria para formar Gobierno. El escrutinio también deja a la oposición sin los apoyos suficientes para desplazarlo del poder, por lo que los partidos árabes podrían convertirse en actores decisivos en las negociaciones políticas.
Según los resultados parciales publicados este miércoles 28 de octubre por la Comisión Electoral Central y recogidos por el medio DW en Español, con el 84 % de los votos escrutados, el bloque encabezado por Netanyahu suma 54 de los 120 escaños de la Knéset, el Parlamento israelí.
La oposición liderada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot obtiene 49, mientras que las formaciones árabes reúnen 17 diputados.
Para formar Gobierno se necesitan al menos 61 escaños. Ninguno de los dos bloques principales alcanza esa cifra, lo que anticipa negociaciones para construir una coalición y deja abierta la posibilidad de que Israel enfrente un nuevo periodo de inestabilidad política.
El resultado representa un avance insuficiente para Netanyahu, quien busca mantenerse en el poder tras una legislatura marcada por la guerra en Gaza, las tensiones regionales y las críticas a su gestión.
Aunque su partido, Likud, se mantiene como la fuerza individual más votada, sus aliados religiosos y ultranacionalistas no reúnen los escaños necesarios para garantizar la continuidad de la coalición.
El diario El País destacó que el Likud obtendría alrededor de 27 diputados, por debajo de los 32 que consiguió en las elecciones de 2022. El bloque gubernamental también retrocedería frente a los 63 escaños que tenía en el Parlamento saliente.
PARTIDOS ÁRABES PODRÍAN DEFINIR EL PRÓXIMO GOBIERNO
La representación de los partidos árabes es uno de los elementos centrales de los resultados. Estas formaciones, que representan principalmente a ciudadanos palestinos con nacionalidad israelí, podrían aportar los votos necesarios para que la oposición consiga una mayoría parlamentaria.
De acuerdo con DW, el líder de la Lista Unificada, Yussef Jabareen, instó a construir una «verdadera alianza judeoárabe» para ofrecer una alternativa al Gobierno de Netanyahu.
En la misma línea, Yair Golán, dirigente de Los Demócratas y aliado de Eisenkot, defendió la posibilidad de formar un Gobierno con participación de los ciudadanos árabes de Israel.
En un mensaje publicado en X, rechazó la división entre votos judíos y árabes promovida por Netanyahu y afirmó que existe una oportunidad para construir una administración de cambio.
Sin embargo, el bloque de Eisenkot reúne a partidos de distintas corrientes, incluidos sectores de derecha que se oponen a una coalición con las formaciones árabes. Además, durante la campaña electoral, Eisenkot condicionó una eventual cooperación al reconocimiento de Israel como Estado judío y democrático y al rechazo de Hamás.
Netanyahu, por su parte, ha rechazado la posibilidad de que los partidos árabes tengan influencia en la formación del próximo Ejecutivo, ya que, de acuerdo con información de El País, el primer ministro calificó de vergonzoso que la oposición pudiera establecer un Gobierno dependiente de esas formaciones.
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UN PARLAMENTO FRAGMENTADO Y SEMANAS DE NEGOCIACIONES
Los resultados provisionales muestran un Parlamento dividido entre varias fuerzas políticas, sin una mayoría consolidada.
Según las cifras compartidas por DW, el Likud obtendría 27 escaños. Sus aliados ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá alcanzarían siete diputados cada uno, mientras que Poder Judío conseguiría siete y Sionismo Religioso, seis.
En la oposición, el partido Yashar!, encabezado por Eisenkot, obtendría 22 escaños. Beyajad alcanzaría 12, Los Demócratas conseguirían ocho e Israel Beitenu sumaría siete, según el mismo recuento parcial.
La participación electoral fue de aproximadamente 77.7 %, una de las más altas en más de dos décadas, según el medio francés France 24.
La votación fue la primera elección legislativa desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron la guerra en Gaza y una sucesión de enfrentamientos en Oriente Medio.
El escrutinio todavía puede modificar la distribución definitiva de los escaños. DW informó que quedaban por contabilizar los llamados «sobres dobles», que corresponden, entre otros, a militares, personas hospitalizadas y ciudadanos que votaron fuera de su circunscripción habitual.
La Comisión Electoral tiene hasta el 4 de noviembre para publicar los resultados oficiales, aunque se esperaba que el recuento pudiera completarse antes.
Una vez concluido el escrutinio, el presidente israelí, Isaac Herzog, deberá encargar a un dirigente la tarea de intentar formar Gobierno y el candidato designado tendrá 28 días para negociar una coalición, con la posibilidad de una prórroga de 14 días.
Si fracasan los intentos de formar una mayoría, el país podría verse obligado a celebrar nuevas elecciones.
IRÁN Y LA SEGURIDAD NACIONAL EN MEDIO DE LAS DISCUSIONES
La incertidumbre política se suma a las tensiones de seguridad que atraviesa Israel después de casi tres años de conflictos en Oriente Medio. La guerra en Gaza, los enfrentamientos con Hezbolá en Líbano y la confrontación con Irán han marcado la agenda del Gobierno de Netanyahu y forman parte del debate sobre el rumbo que tomará el próximo Ejecutivo.
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Según El País, Netanyahu aprovechó su discurso tras conocerse los primeros resultados para reivindicar los logros militares de Israel y plantear la formación de un Gobierno nacional de derecha.
También surgieron advertencias sobre la posibilidad de nuevas acciones militares contra Irán durante el periodo de negociación política.
Por su parte, el opositor Eisenkot respondió advirtiendo que no utilizara la seguridad nacional para obtener beneficios políticos.
La repercusión de estas elecciones es relevante por la estabilidad de Oriente Medio, una región estratégica para los mercados energéticos y la seguridad internacional.
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