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Las necesidades no deben violar mis principios
Los principios son fundamentos de vida cuando las necesidades son temporales y circunstanciales.
“La fuerza material ha de ir acompañada con la de los principios, y esta es la verdadera fuerza de las sociedades humanas”. Juan María Donoso Cortés
Todos nosotros, en el momento menos esperado, nos encontramos con necesidades que se deben atender y no pueden ser delegadas a otros, y tampoco pueden ser postergadas.
Esto nos pone en un estado de tener que actuar de inmediato y en estos casos lo primero que debemos asegurar es que nuestros valores o principios, como la puntualidad, deben ser tomados en cuenta, y no importa si por ello aparentemente estemos perdiendo.
Constantemente estamos enfrentando necesidades como si fuera un trabajo, que tan pronto como se ha resuelto una se nos presenta la siguiente, y esa es una cadena que está marcando nuestro vivir y que nos identifica.
Por ello, lo que debe determinar la vía que habremos de escoger es aquello que pone en alto los principios a los cuales nos hemos alineado y de alguna manera tiene que ir trazando un estilo, al extremo de que los que nos rodean sepan claramente si pueden contar con nosotros o no por nuestros principios, y no tanto por nuestros gustos o intereses.
En la sociedad en la que nos movemos, la mayoría de las cosas se negocian con un criterio de ganar y tener ventajas. Esto es claro y es aceptable, siempre y cuando en este negociar los principios a los cuales nos hemos aferrado no entren en el juego. Porque si así fuera, aunque aparentemente estemos ganando, con el tiempo se manifestará el daño que hemos tenido en los principios a los cuales nos habíamos aferrado.
Por la importancia que los principios tienen, estos deben ser parte esencial en los años formativos para que lleguen de ese modo a ser parte de nosotros y no lo sean solo por condición de quienes están a nuestro cargo.
En estos casos siempre estará la interrogante del porqué no estamos con la apertura para aceptar y estamos dispuestos a cambiar. La única respuesta que debe tener clara validez debe ser: porque así somos, y no hay argumento que se plantee, porque si se inicia argumentando siempre estarán haciendo el esfuerzo de persuadirnos al cambio y no vale la pena sacrificar nuestros principios.
Es indudable que en el manejo de nuestros principios manifestamos mucha más madurez que simplemente falta de flexibilidad para complacer o gratificar a los que están con nosotros. Cuando podemos tener este perfil, otros hablarán por nosotros de cómo somos y la postura que mantenemos antes de que tengamos que justificar o excusarnos por lo que se nos está proponiendo.
En el proceso de la vida que estamos construyendo, y si estos perfiles están fundados en la honorabilidad de los principios que sustentamos, se podrá observar cómo otros nos estarán valorando, asimilando nuestros principios sin que nosotros tengamos que exhortarles o predicarles para que los observen, y en una manera muy particular se podrá ver en la vida de los pequeños que nos observan si estos estarán asimilando, de tal modo que harán propios todos los principios que observaron en nosotros durante el diario vivir.
De muchas cosas la gente fácilmente se olvidará, pero seguramente los principios que nosotros reflejamos quedarán registrados en la mente de ella y fácilmente serán tema para muchas pláticas, ya sean estas en un marco formal o bien informal.