Fraude en Usac: pasado y presente
Cuando Bernardo Arévalo era candidato a la Presidencia y tras el burdo fraude realizado en la Universidad de San Carlos por Walter Mazariegos, fue vociferante y muy crítico de esa situación, publicando mensajes enérgicos para referirse a un tema que preocupaba, en esos días, a la comunidad académica. Entonces él mostró carácter afirmando en las […]
Cuando Bernardo Arévalo era candidato a la Presidencia y tras el burdo fraude realizado en la Universidad de San Carlos por Walter Mazariegos, fue vociferante y muy crítico de esa situación, publicando mensajes enérgicos para referirse a un tema que preocupaba, en esos días, a la comunidad académica. Entonces él mostró carácter afirmando en las redes sociales que Mazariegos estaba entregando “a las mafias más de 70 años de autonomía universitaria y más de 300 años de dignidad política, una Usac que ha sido factor para el desarrollo del país, quieren convertirla en guarida de corruptos y ladrones”.
Luego dijo que “la elección ilegal e ilegítima de Walter Mazariegos en la Usac es un ejemplo de cómo opera el Pacto de Corruptos y una antesala de lo que veremos en las elecciones, con un sistema represor, violento y dictatorial que querrá mantenerse en el poder”. Eran días en los que el hoy gobernante apelaba al mundo académico para señalar la porquería en que habían convertido a la Tricentenaria Universidad y su firmeza obligaba a suponer que, de ganar, el gobierno actuaría con energía contra el fraude realizado.
Hoy publicamos un trabajo periodístico basado en declaraciones de cinco fuentes del Ejecutivo que atribuyen a Ana Glenda Tager, poderosa Secretaria Privada de la Presidencia, acercamientos con Walter Mazariegos antes de la renovación de la Corte de Constitucionalidad. Esos testimonios señalan que se buscaba un entendimiento para reducir la confrontación tras el segundo fraude, a cambio de alguna ayuda desde la Corte de Constitucionalidad con la magistrada puesta por Mazariegos. Tager y la Presidencia han negado ese acercamiento señalado por las fuentes consultadas.
Pero lo importante son los hechos, puesto que aquella energía y determinación que mostró Arévalo al publicar en redes sociales firmes señalamientos contra el fraudulento Mazariegos ya no existen. Posiblemente en campaña los que le hacían los posts para publicar eran asesores con firmeza categórica, razón por la que lo más seguro es que ya no sean parte del equipo del mandatario cuya personalidad coincide más con el silencio que ahora guarda que con aquellas palabras encendidas en patrio ardimiento.
Parte de la responsabilidad de los políticos es que no pueden ser una cosa en la oposición y otra en el poder, dado que el giro es por demagogia o por falta de carácter ante el tamaño del reto. Pero aquí el gran problema, es que una de las herencias de Arévalo será que nos deje sentado en la presidencia a un populista (ojalá no operador de narco) que diga que hará todo lo que la mesura del mandatario le impidió hacer.
Cierto es que el Ejecutivo no elige al Rector de la Usac, pero cierto es que el peso de la Presidencia y el mismo Ejecutivo juegan un rol clave y sabiendo ejercer el poder, se le pudo haber hecho mucho bien al país porque Mazariegos se reeligió riéndose en la cara de la institucionalidad.
La realidad es que Mazariegos, de quien Arévalo alguna vez dijo “nunca será Rector”, no solo llegó al puesto, sino que este año se impuso nuevamente para otro período al frente de la Universidad de San Carlos y, pese a que este fraude hasta llegó a ser más burdo que el anterior, el gobernante no ha dicho ni pío al respecto.
Con o sin reunión para “limar asperezas” y conseguir el voto de la magistrada, es obvio que las diferencias ya no existen y que la calma y cordialidad priva entre ambos personajes.