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¿Qué está pasando en la zona de subducción? Al menos 49 temblores han sacudido el sur de Guatemala
Los expertos explican que la placa de Cocos sigue deslizándose bajo la placa del Caribe, lo que genera estos temblores constantes. ¿Percibió el sismo de este viernes?
Los temblores siguen registrándose al sur del país frente a las costas guatemaltecas y también en lo profundo del océano Pacífico.
A las 6.38 horas de este viernes 7 de febrero se registró otro sismo de magnitud 4.2. Su epicentro fue en Escuintla, el punto en la superficie donde el evento se sintió con mayor intensidad.
Otro más reciente se reportó a las 11.53 horas también en el Pacífico, pero más cercano a El Salvador.
Aunque la actividad sísmica es constante en el caso de Guatemala, los dos sismos de magnitudes 5.8 y 4.5 sorprendieron a los guatemaltecos la madrugada del 5 de febrero.
Los dos temblores causaron inquietud debido a la cercanía con la conmemoración del terremoto del 4 de febrero de 1976, aunque según reportes oficiales, la actividad sísmica reciente es común en la zona de subducción —también conocida como Fosa Mesoamericana—.
Hasta ahora el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) no ha determinado que los demás sismos que siguen siendo detectados en esa misma área estén asociados a un enjambre sísmico.
La institución científica emitió dos reportes desde del 5 de febrero, el primero reporta que hubo 33 sismos de magnitudes entre 2.0 hasta 4.7 después del temblor principal.
Posteriormente, reportó que en otro lapso de 24 horas, entre el jueves 6 y este viernes 7 de febrero se registraron otros 15 sismos con un parámetro de magnitudes similar al día anterior.
Ambos informes reportan un total de 49 sismos después del evento principal de magnitud 5.8 que se registró a la 1.01 de la madruga del miércoles 5 de febrero de 2024.
La sismicidad está registrándose en debido a que la placa de Cocos, ubicada al fondo del océano Pacífico, se mueve hacia el noreste y se hunde debajo de la placa del Caribe, un proceso conocido como subducción.
BOLETÍN SISMOLÓGICO DIARIO
— INSIVUMEH (@insivumehgt) February 7, 2025
07 de febrero de 2025. 07:00 hrs.#SomosINSIVUMEH#GuatemalaSaleAdelante#CIV#TemblorGT#SismoGTpic.twitter.com/JOxehkWd9B
La colisión de las dos placas tectónicas se extiende a lo largo de la costa del sur de México y Guatemala, formando la Zona de Subducción de América Central.
Una fosa profunda frente a la costa de México y arcos volcánicos continentales en ambos países son parte de este sistema tectónico.
Víctor Tzorin, del Servicio Sismológico de Guatemala (SSG) de la Universidad Mariano Gálvez, explicó sobre el movimiento: “como la placa de Cocos es más densa, se desliza bajo la placa del Caribe, generando acumulación de tensión. Cuando esta energía se libera, se producen los sismos”.
El sismólogo considera que los sismos de baja magnitud ayudan a liberar energía acumulada en las fallas geológicas, lo que puede reducir la posibilidad de que se acumule una gran cantidad de tensión y se libere en un solo evento catastrófico.
Sin embargo, esto no significa que eviten por completo un terremoto de gran magnitud.
La liberación de energía mediante pequeños sismos puede contribuir a que las placas tectónicas se ajusten gradualmente, pero en muchas fallas activas, la acumulación de tensión es inevitable y puede llevar eventualmente a un gran terremoto.
En algunos casos, una serie de pequeños sismos puede incluso indicar un proceso de reacomodo que antecede a un evento mayor.
Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos, los terremotos no se pueden predecir, ni establecer con exactitud sobre el día o la hora en que podrían llegar a presentarse.
Los científicos se basan en distintas estadísticas y datos recopilados desde que se comenzó a estudiar los sismos, lo que permite establecer cálculos matemáticos sobre posibles eventos y patrones de la tomografía sísmica.
Ante la constante actividad telúrica, Guatemala ha conseguido adoptar una cultura de prevención y de mayor conocimiento de estos fenómenos naturales.
Una de las herramientas es la alerta temprana a través de una aplicación para teléfonos celulares que consiste en enviar un mensaje antes o durante un sismo, lo que permite que hayan segundos que resultan vitales para reaccionar ante un temblor.
Las autoridades sugieren, además de descargar y utilizar la aplicación, cuenten con la mochila de las 72 horas, un kit de emergencia que se recomienda tener preparado en caso de un sismo o cualquier otra emergencia natural.
El objetivo de esta mochila es proporcionar a las personas los artículos esenciales para sobrevivir durante al menos 72 horas después de un desastre. Dependiendo de cuántas personas integran la familia, se sugiere contar con más de un bolso.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) indica que es importante recordar que la mochila debe ser revisada y actualizada regularmente para asegurarse de que, después de un tiempo, todos los artículos sigan siendo útiles y no estén caducados.
La mochila de las 72 horas debe contener artículos básicos como:
- Agua potable (al menos 2 litros por persona)
- Comida no perecedera (barritas de granola, latas de frutas y verduras, etc.)
- Primeros auxilios (vendas, antibióticos, analgésicos, etc.)
- Herramientas básicas (llave inglesa, destornillador, cinta adhesiva, etc.)
- Iluminación (linterna, velas, etc.)
- Comunicación (teléfono móvil, radio, etc.)
- Documentación importante (copias de identificación, seguros, etc, de preferencia resguardados en una bolsa plástica.)
- Dinero en efectivo
- Ropa y calzado adecuados para la estación y el clima
- Artículos de higiene personal (cepillo de dientes, jabón, etc.)