Deportaciones: oportunidad de oro

Deportaciones: oportunidad de oro

Si no aprovechamos el bono demográfico, Guatemala sufrirá las consecuencias en el futuro.
18/02/2025 00:03
Fuente: Prensa Libre 

Mucho se ha hablado sobre el bono demográfico —fase en la que el balance entre las edades de una determinada población genera una oportunidad para el desarrollo— Guatemala atraviesa esta fase, pero poco se ha hecho para aprovecharla, y como no hay mal que por bien no venga, estamos ante una oportunidad de oro si se concretan las deportaciones masivas que el gobierno de Trump en Estados Unidos ofreció realizar. Es innegable que buena parte de nuestra población económicamente activa, idealizó los Estados Unidos como el lugar para ir a trabajar, a costa de muchos sacrificios, muchas veces desintegrando familias, y adquiriendo deudas debido a los exorbitantes pagos que deben realizar a los coyotes, y en muchos casos pagando con su vida durante la travesía esa osadía. Pero, ¿por qué en lugar de generar riqueza en otro país no la generan en el nuestro?

Nuestra mano de obra está produciendo en otro país, desaprovechándose la formación de capital en nuestra tierra.

Los migrantes son una fuerza laboral joven y experimentada, traen conocimientos adquiridos en EE. UU. que podrían impulsar sectores como la construcción, manufactura y tecnología; en sectores como turismo y agroindustria su experiencia podría ser valiosa. Su mentalidad emprendedora puede generar nuevos negocios si encuentran el entorno adecuado. Podría ocurrir una transferencia de conocimientos y cultura empresarial. Algunos migrantes han trabajado en sectores con mejores estándares laborales y podrían mejorar la productividad local. El poco desarrollo de la industria local se debe en parte al poco consumo interno debido a las precariedades de nuestra población, con los migrantes podría haber un aumento en ese consumo interno, al regresar con ahorros, pudiendo invertir en educación, vivienda y negocios. Como resultado, la economía se dinamizaría y podría generarse empleo en distintos sectores, al darse una posibilidad de inversión y desarrollo local. Si el Gobierno y el sector privado generan incentivos, los retornados pueden convertirse en inversionistas; para ellos deberán realizarse programas de reinserción que canalicen recursos hacia sectores claves, como la agricultura tecnificada o energía renovables.

Sin embargo, debemos prepararnos para la disminución de remesas. La dependencia actual alcanza más del 20% del PIB guatemaltecos. Si los migrantes dejan de enviarlas y no encuentran empleo en el país, podría generar una crisis de consumo ante la falta de oportunidades y preparación del mercado laboral. El país tiene altos niveles de informalidad —alrededor del 70%—, lo que limita el acceso a empleos estables y bien remunerados, sin capacitación; muchos retornados podrían terminar en empleos precarios. Sin historial crediticio ni propiedades, sus posibilidades de inversión son bajas, al no tener acceso a financiamiento. Esto podría aumentar la desigualdad y conflictos sociales. Al no generarse oportunidades reales, el desempleo puede incrementar la delincuencia y la presión sobre los servicios públicos. Las zonas con mayor retorno de migrantes pueden experimentar problemas de vivienda y recursos básicos, impactando en el costo de vida. Si regresan con dólares y los usan solo en consumo, pueden aumentar el costo de bienes y servicios, perjudicando a quienes no tienen acceso a esas divisas.

Por ello, el Gobierno debe preparar programas reales de inserción laboral, crear programas de certificación de habilidades para validar la experiencia adquirida en EE. UU., incentivar la contratación en sectores clave, fomentar el emprendimiento y acceso al crédito, simplificar trámites para abrir negocios y crear fondos de inversión para emprendedores retornados. Debemos diversificar la economía, para reducir la dependencia a las remesas. Apostar por la agroindustria, manufactura y tecnología para generar empleo y valor agregado, incentivar la inversión extranjera con reglas claras en sectores estratégicos. Fortalecer el sistema educativo y técnico. El retorno masivo de migrantes puede ser una oportunidad para fortalecer la economía, pero requiere políticas adecuadas. Si Guatemala logra canalizar la experiencia y recursos de estos migrantes hacia el empleo productivo y el emprendimiento, podría reducir su dependencia de las remesas y aprovechar al máximo su bono demográfico.